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Fotomontaje de Quim Torra con un discurso que sonó a despedida en el Parlament  / CG

Torra recibe la primera ‘condena’ en el Parlament

El ‘president’ comparece hoy ante el Supremo tras la petición unánime de elecciones, a la que se sumó ERC, en un debate de política general donde el Govern suspendió en la gestión del coronavirus

6 min

El discurso de Quim Torra sonó a despedida. "Mi compromiso es y será siempre servir a mi país hasta las últimas consecuencias, hasta el último minuto de mi presidencia", dijo en el debate de política general que se celebra esta semana en el Parlament. Una despedida forzada por la previsible confirmación de su inhabilitación por parte del Tribunal Supremo (TS), donde hoy comparece para asistir a una vista oral sobre el recurso presentado.

Le precede otra condena, la del Parlament, que ayer reprobó su gestión al frente de la Generalitat y, muy especialmente, en la lucha contra el coronavirus. La oposición en pleno dijo adiós a Torra y exigió la convocatoria de elecciones. ERC, que gobierna con JxCat, y la CUP, que comparten ideario independentista, se sumaron a esa petición, aunque por motivos diferentes.

Más incertidumbre

La Cámara catalana fue escenario de la soledad de Torra horas antes de su viaje a Madrid. No hubo concentraciones callejeras de apoyo al president, que se siente víctima de un “Estado vengativo”. Puede que las haya cuando el TS dicte su sentencia. Pero en esa hora amarga del dirigente catalán, ni siquiera hubo bronca parlamentaria, pues PSC, Ciudadanos, PP y Catalunya en Comú-Podem coincidieron en reprocharle su improvisación ante el Covid, la utilización de la pandemia para alimentar el procés y su contribución a una ruptura social que pasa por hostigar a quien habla en castellano.

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La presidenta del grupo parlamentario de Cataluña en Comú-Podem, Jessica Albiach, en el Parlament / PARLAMENT

ERC se sumó a esa petición de elecciones, que unió a la necesidad que tienen los republicanos de consensuar fecha y final de legislatura. Hoy por hoy se desconoce si, tras la inhabilitación de Torra --el Supremo no se pronunciará hoy, lo hará en un par de semanas--, JxCat presentará un candidato alternativo hasta la celebración de comicios o si el vicepresidente, Pere Aragonès, asumirá la presidencia de forma provisional.

Solo se sabe que Torra pretendía una salida digna, llamar a las urnas antes de que el Supremo confirme su condena, mientras que Puigdemont quiere alargar el mandato lo máximo posible a la espera de que su propuesta electoral esté más madura. La CUP, por su parte, quiere pasar página, aunque con la voluntad de implementar definitivamente una república catalana por la vía de los hechos.

Solo los duros de JxCat acuden en su ayuda

Sea porque, en efecto, la legislatura ya no aguanta más, sea porque la pandemia ha evidenciado las debilidades de un proyecto procesista, lo cierto es que Torra aguantó con estoicismo las criticas de la oposición.

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El presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, en el Parlament / PARLAMENT

Solo acudió en su ayuda Albert Batet, presidente del grupo parlamentario de JxCat --como se sabe, dividido tras la purga de PDECat del Govern--. Pero nadie más hizo una defensa a ultranza del amortizado presidente autonómico. Solo quedó por escrito una propuesta de resolución de JxCat, ERC y CUP crítica con el proceso judicial contra Torra. Una de tantas resoluciones que se convierten en papel mojado, lo dijo el líder del PSC, Miquel Iceta, aunque la gravedad de esos incumplimientos reside en propuestas sociales y económicas. La palmadita en la espalda de los independentistas es lo menos que se podía hacer en vísperas de la cita con el Supremo.

División social

Que la legislatura no da más de sí es algo que el propio Torra reconoció a principios de año, y eso es algo que los grupos de la oposición le echaron en cara. La presidenta de Cataluña en Comú-Podem, Jessica Albiach --otrora tabla de salvación del mito independentistas del 80% de los catalanes que quieren un referéndum--, aseguró que la salida digna de Torra pasa por ese avance electoral. Y se sumó a PSC y al líder parlamentario de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, al denunciar la división social que han generado los procesistas con su reparto de carnets de catalanidad. “Veo rencor y fanatismo”, resumió el presidente del PPC, Alejandro Fernández, ante un dirigente catalán desfondado y sin ganas de réplica.

El mandatario catalán reiteró que la pandemia lo ha cambiado todo, pero no será él quien gestione el posprocés. Ni siquiera es considerado interlocutor válido por parte del Gobierno en una mesa de diálogo que los neoconvergentes pretenden boicotear para fastidiar a ERC.

El gran teatro del procés y sus agravios se traslada hoy a Madrid, donde está previsto que Torra haga una declaración institucional tras su comparecencia ante el alto tribunal.