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Torra cambia el lazo amarillo del Palau de la Generalitat por uno blanco

El presidente catalán trata de esquivar la obligación de mantener las instituciones libres de símbolos partidistas marcada por la Junta Electoral

21.03.2019 10:32 h.
5 min

Quim Torra, presidente del Govern, pone en marcha su estrategia para mantener la pancarta que pide la libertad de los políticos catalanes presos en el Palau de la Generalitat. Han cambiado el lazo amarillo que acompañaba a esta proclama por uno blanco, con lo que esquiva la advertencia de la Junta Electoral sobre símbolos partidistas en las sedes institucionales durante la campaña electoral. 

El lazo blanco del nuevo rótulo cuenta con una línea roja que le atraviesa de forma diagonal. Este símbolo es el que se ha utilizado en la propaganda independentista para denunciar la supuesta "censura del Estado" al referéndum secesionista.

En contra de la Ley Electoral

Con esta estratagema, Torra se queda en un punto intermedio entre acatar la indicación del órgano que vela por la transparencia y legalidad del periodo de elecciones y su negativa a retirar la referencia a las consecuencias del 1-O. Y aprovecha el cambio de cartelón para volver a señalar el supuesto "silencio" que el Estado trata de imponer, según el imaginario ideológico secesionista, a los catalanes que abogan por la ruptura con España. 

De hecho, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, destacaba en una rueda de prensa ayer que la decisión de mantener la pancarta en la sede de la Generalitat respondía al ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Concretamente, aseguraba que este acto "preservaba" tal derecho, a pesar de que confronta la legalidad estipulada durante la campaña electoral. 

Símbolos "partidistas" en instituciones

La Junta Electoral Central (JEC) valora que tanto el lazo amarillo como las esteladas son "símbolos partidistas" y, como tales, no pueden ser utilizadas por los poderes públicos ya que deben regirse por el principio de "neutralidad política". Es decir, vuelve a recordarle a Torra y a todo su equipo que las instituciones públicas representan al conjunto de los ciudadanos, tanto a los que les han votado como a los que no, y por ello no pueden utilizarse como medio de propaganda cuando existe un periodo electoral en ciernes --en este caso, las elecciones generales--.

La fachada del edificio público de la plaza Sant Jaume es solo un ejemplo --quizá el más visible para la ciudadanía-- de edificios de uso público que muestran estos símbolos. Hasta hace unos días, el Ayuntamiento de Barcelona, que se encuentra en la misma plaza, estaba decorado con otro lazo amarillo. El equipo de gobierno que capitanea Ada Colau recibió la misma advertencia que Torra respecto a esta pancarta, lo que les llevó a descolgarla pocas horas después.

Lazos en Sant Jaume

La pancarta del lazo amarillo se ha mantenido durante toda la noche en el edificio del Govern, ya que el cambio se ha llevado a cabo hacia las 10.30 de esta mañana. El símbolo es lo único que ha cambiado, ya que el texto permanece exacto al que su precedesora mostraba: "Libertad presos políticos y exiliados", escrito tanto en catalán--con letra negrita y más grande-- y en inglés. 

De madrugada, además, varios empleados de limpieza municipales se han encargado de retirar todos ellos de las vallas de seguridad que se encuentran, como medida de seguridad, ante el ayuntamiento y ante el palacete gubernamental, así como también han borrado los dibujados con pintura sobre el suelo de la plaza. Una actuación que, sin embargo, ha durado poco. Sobre las 4.00 horas, un activista ha vuelto a colocar siete lazos atados a las vallas.