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Quim Torra, tras su comparecencia pública para hablar del coronavirus / EFE

Torra ajusta cuentas con la Iglesia que no apoya el 'procés'

El presidente de la Generalitat anuncia que abrirá un expediente sancionador por prohibiciones que también se han saltado los independentistas y critica al arzobispo Omella por razones ideológicas

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Quim Torra se mantiene fiel a su costumbre de mezclar cualquier asunto, por grave que sea, con el procés independentista catalán. Y ni siquiera el drama sanitario, social y económico del coronavirus se libra. El todavía presidente de la Generalitat ha anunciado un expediente sancionador contra el Arzopisbado de Barcelona por haber oficiado este domingo una misa en memoria de las víctimas de la pandemia en el templo de la Sagrada Familia de Barcelona sin tener permiso de Protección Civil. Y ha aprovechado la ocasión para cargar contra el cardenal Juan José Omella por no haber expresado su apoyo a los políticos presos del procés.

Torra ha demostrado sin tapujos su animadversión hacia Omella por este motivo, al tiempo que ha anunciado su orden al departamento de Salud para que abra un expediente sancionador al Arzobispado por no haber seguido las directrices del Plan Territorial de Protección Civil (Procicat) ante la pandemia.

Los independentistas se saltaron la misma prohibición

La ceremonia religiosa se celebró sin la presencia de ninguna autoridad municipal, de la Generalitat ni del Gobierno, y congregó a más personas del máximo de diez que permite el decreto-ley del Govern para reuniones y encuentros de este tipo en Barcelona. Una norma que, sin embargo, también se han saltado en la última semana destacados dirigentes y altos cargos independentistas, como por ejemplo el lunes de la semana pasada, cuando decenas de ellos se manifestaron ante el TSJC para protestar contra el juicio a la Mesa del Parlament por su presunta implicación en el procés; o cuando la diputada de JxCat Laura Borràs se reunió en plena calle con unos 20 miembros del colectivo procesista Enriqueta Gallinat; o el mismo día en que se comunicó el decreto, cuando la asociación Òmnium Cultural dio un multitudinario recibimiento ante su sede barcelonesa a su presidente Jordi Cuixart, ya en tercer grado, cortando la circulación, entre otros.

A pesar de todo ello, Torra ha comentado que "todos somos iguales" ante las resoluciones adoptadas para hacer frente al coronavirus, y ha apuntado que "si el Procicat y el Govern toman medidas para asegurar la salud de todos los ciudadanos, todos las debemos cumplir". Paradójicamente, y a pesar de lo antes expuesto, Torra no ha dirigido reproche ni advertencia alguna para las infracciones antes expuestas por parte de sus propios compañeros y altos cargos secesionistas.

La misa funeral por las víctimas de la pandemia reunió a varias docenas de personas en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, donde todos los asistentes llevaban mascarilla y estaban sentados a una amplia distancia entre sí.

Críticas al arzobispo por razones ideológicas

Pero la crítica de Torra ha ido más allá y ha cruzado al terreno político cuando ha reprochado públicamente a Omella que no haya alzado su voz para condenar la "represión" que, a su juicio, han sufrido los independentistas estos años en Cataluña.

El presidente autonómico mejor pagado de España, con un sueldo de 153.000 euros anuales que casi duplica al del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, ha dicho que le parece "bien que el cardenal Omella apele a la libertad de culto, pero durante años ha olvidado la Constitución (sic) y los derechos humanos" relativos a la libertad de expresión y "ni una vez ha alzado la voz" contra la represión que, según él, han padecido los políticos catalanes condenados por sedición, malversación y otros graves delitos.

Acciones legales contra el Govern

A la vez que Torra anunciaba este expediente, el Arzobispado de Barcelona se ha reafirmado este lunes en su intención de iniciar acciones legales contra el Govern al considerar que vulneró la Ley de libertad de culto al intentar prohibir la misa por los difuntos del Covid-19.

Se da la circunstancia de que el actual presidente de la Conferencia Episcopal fue en 2017 uno de los mediadores más destacados en el conflicto que sostuvieron el Gobierno autonómico catalán y el español a raíz de la convocatoria del referéndum ilegal y sin garantía democrática alguna del 1-O, que acabó derivando en una declaración unilateral de independencia.

Al igual que Torra, su antecesor en el cargo, el fugado Carles Puigdemont, criticó en su entrevista a TV3 del domingo el papel desempeñado Juan José Omella en octubre de 2017, porque a su juicio se comportó "no como un hombre de Iglesia", sino como "un hombre de Estado", algo que el prófugo considera "inaceptable".