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Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña, en su despacho / CG

Torra se aísla en su burbuja independentista

La batalla por el control del relato post-procesista hasta las elecciones catalanas provoca movimientos soterrados en Palau, también en los departamentos de ERC

17.06.2019 00:10 h.
6 min

La fractura independentista, de la que ha dado buena cuenta el enfrentamiento municipal entre Junts per Catalunya y ERC de este fin de semana, ha disparado la radicalidad en la calle –violento escrache a la alcaldesa Ada Colau--, pero también en el discurso de Quim Torra –“lo volvería a hacer”--, cada vez más encerrado en su despacho al que solo acceden asesores de máxima confianza.

Los tibios, tal como informó Crónica Global, no tienen cabida. La batalla por el control del relato post-procesista hasta las elecciones catalanas provoca movimientos soterrados en Palau, pero también en el departamento de Vicepresidencia dirigido por ERC.

Unilateralidad imposible

Torra ha asumido la ingrata misión de pilotar la era del procés en nombre de Carles Puigdemont, esto es, la etapa que debe culminar con unas elecciones catalanas, previsiblemente a finales de año, tras constatar que la unilateralidad es imposible, que el independentismo está dividido y que su partido, Junts por Catalunya sufre una debacle electoral. Insiste, y lo hace citando a Jordi Cuixart, que “volvería a hacerlo”. Aunque no se sabe muy bien a qué se refiere, pues durante el juicio del 1-O, la mayoría de los acusados se han defendido asegurando que no hubo declaración unilateral, que todo fue una farsa. Es decir, que ni hay república ni se la espera.

“La única republica es la que Torra vive en su despacho, encerrado y cada vez más aislado”, explica a Crónica Global una fuente conocedora de los entresijos de Palau.

Estrecho círculo

Torra, quien ahora dice que nunca se sintió un presidente provisional, confía en muy pocos fieles. Destaca entre ellos Pere Cardús, que forma parte del equipo del president como coordinador de la gestión de la información y atención a la ciudadanía pero que “actúa como jefe de gabinete en la sombra”, afirma esta fuente. Cardús, considerado por ERC como su enemigo público número uno –el periodista devuelve las críticas lanzando puyas contra los republicanos en Twitter—está considerado como uno de los ideólogos de la vía eslovena que invocó Torra. Es decir, del discurso duro que el presidente de la Generalitat mantiene estos meses con la finalidad de mantener la agitación social de aquí a la sentencia del Supremo.

Radicalizar los mensajes mediáticos

Torra, explican otras fuentes parlamentarias, ha dado órdenes de radicalizar los mensajes mediáticos. Su intervención en las jornadas del Círculo de Economía, donde abroncó a los empresarios por no apoyar un referéndum de autodeterminación, es un ejemplo de esa dureza. Escucha poco, dicen quienes le conocen. Es decir, que no acepta demasiados consejos de quienes no comulgan con esa estrategia de confrontación.

Cardús, hijo del sociólogo y activista independentista, Salvador Cardús, gana poder en un Govern donde las voces moderadas pierden enteros.

Pero en estos últimas semanas también ha habido movimientos soterrados en el sector gubernamental que controla ERC, donde uno de los hombres fuertes es Raül Murcia, coordinador de la oficina del vicepresidente Pere Aragonès. Conocido con el apodo de “Muto”, fue “pillado” en una conversación grabada por la Generalitat con el exsecretario de Hacienda, Lluís Salvador en 2011 –entonces era asesor de difusión institucional—en la que se admitía que la independencia era imposible.

Parece que ERC se ha impregnado de ese pragmatismo, pero el pulso por el poder no les es ajeno.

Tras el 155

Fuentes internas atribuyen el desembarco de Anna Molas, exjefa de prensa de la Consejería de Exteriores, en el departamento de Economía a las malas relaciones de Murcia con el anterior director de comunicación de esta Consejería, Albert Puig, quien abandonó el cargo el pasado mes de marzo. La llegada de Molas ha sorprendido a algunos trabajadores del Palau.

“Durante los meses de septiembre y octubre de 2017, cuando se llevaron a cabo los registros de las sedes de Economía y Exteriores, Molas no apareció por la Consejería. Fueron las técnicas de Exteriores las que llevaron el peso del trabajo. Tras el 155, Molas fue restituida, pero esas empleadas no”, explican fuentes laborales. Contactada por Crónica Global, Molas niega rotundamente estas informaciones.

Curiosamente, Anna Molas formó parte del equipo de comunicación del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quien dio apoyo público a Ada Colau en la campaña de las municipales frente a Ernest Maragall.

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