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El portavoz económico de C's, Toni Roldán, en su despacho en el Congreso de los Diputados

Toni Roldán: "No queremos ser la nueva Convergència"

El portavoz económico de Ciudadanos en el Congreso asegura que el partido se mantiene fiel a sus valores fundacionales, pero matiza que "hay más prioridades que la unidad de España"

12 min

Toni Roldán (Barcelona, 1983) es el portavoz económico de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados. En su breve recorrido en política ha logrado un ascenso meteórico. De ser un doctorado en la London School of Economics, bajo la tutela del economista y miembro de su partido Luis Garicano, ha pasado a ser uno de los elegidos de Albert Rivera para formar parte de la Ejecutiva. Este catalán afincado en Madrid habla catalán, castellano e inglés con regularidad. Es uno de los hijos renegados de la inmersión lingüística y apuesta por construir un espacio liberal progresista en España, ahora que su partido ha renunciado a la etiqueta socialdemócrata.  

-A la luz de los últimos pactos entre PP y PSOE, muchos sostienen que fue un error no entrar a formar parte del Gobierno. ¿Usted qué opina?

-No tengo ningún interés en estar en un Gobierno que esté liderado por Mariano Rajoy. Pienso que hicimos lo correcto. Tenemos un relato y un programa que es muy regenerador y, desgraciadamente, pensamos que las prioridades del Gobierno no eran lo suficientemente cercanas a las nuestras como para que nos compensara entrar.

-¿No hubo una discusión interna en el partido sobre si entrar o no?

-No hubo ninguna duda. Lo teníamos clarísimo. Se supone que si tú estás dentro tienes más poder de control, aunque tampoco está claro... Mira el caso de Nick Clegg en Reino Unido. Su partido ocupó cuatro ministerios y después no consiguió materializar ninguna de las reformas prioritarias que tenía --educación y reforma electoral--. Se tiene que elegir entre estar fuera manteniendo más independencia o perder una porción de control. Yo no tengo por qué estar defendiendo una subida de impuestos como la de Montoro si no estoy de acuerdo.

-¿Se han sentido traicionados por el Gobierno en aspectos como el incumplimiento de perseguir a los acogidos a la amnistía fiscal o en la limitación de mandatos?

-En España hay un marco un poco equivocado que en otros países no se da. Cuando tienes un Parlamento tan fragmentado como el nuestro, que es la normalidad en muchos países europeos, no creo que se pueda hablar de las conversaciones que se producen en términos de he perdido o me han vacilado. Con un grupo muy humilde de 32 diputados, llegamos a un acuerdo y está comenzando a virar la forma de hacer política en este país. En seis semanas de legislatura hemos conseguido que se abra la mesa por el pacto educativo, que lleva 20 años cerrada, o la ley de permisos de paternidad.

-¿Es un acierto o un error haber eliminado la etiqueta socialdemócrata del partido?

-Yo creo que las etiquetas importan menos que los contenidos. Aquí hay un proyecto claramente liberal y claramente progresista. No sé si, hoy, ser un partido socialdemócrata es ser como el PSOE, o como el partido de Renzi en Italia, o como la propuesta que hacían Hollande o Macron en Francia. Lo que hay que ser es liberal y abierto en las cuestiones éticas y políticas y, al mismo tiempo, entender que para funcionar y poder redistribuir tienes que crecer primero, con unos mercados competitivos y bien regulados.

Leía el otro día una diferenciación muy buena de un profesor de Chicago que defendía que existían dos visiones: la gente que es probusiness y la gente que es promarket. Trump, por ejemplo, es probusiness, que es defender a las empresas de los amiguetes o elegir a dedo las industrias a potenciar. Nosotros creemos que deben haber una reglas de juego iguales para todos, donde se pueda competir, los emprendedores puedan crecer y los reguladores no estén politizados. Eso es ser liberal en lo económico y no ser hiperintervencionista y conservador como lo ha sido el PP.

-No hay muchos liberales en España entonces…

-Hay un espacio que tenemos que seguir construyendo que es el de la gente europeísta. Abierta en los asuntos sociales, que cree en la libertad individual y, al mismo tiempo, que cree que tiene que haber un Estado redistributivo.

toni roldan ciudadanos entrevista

-Creo que no se ha hablado lo suficiente del encuentro secreto y nocturno en La Moncloa. ¿No son tics de la vieja política? ¿Han hecho autocrítica?

-Creo que es una cuestión completamente menor. Era una cena que teníamos pendiente y que no habíamos hecho cuando finalizó el acuerdo. Creo que está bien que haya intercambio. Lo importante es llevarse bien, llegar a acuerdos y ser constructivo. Estas cenas lo facilitan porque te conoces más e intercambias visiones. No creo que sea nada que nos debilite ni que sea de la vieja política.

-Como miembro del grupo de los liberales europeos, ¿qué les pareció la oferta del italiano Beppe Grillo, del Movimiento 5 Estrellas, de entrar con ustedes?

-Fue un error. Grillo, aparte de ser un payaso, es un populista. Tiene muy poco que ver con las ideas liberales que defendemos nosotros. Por lo visto tiene gente relativamente sensata dentro del Parlamento Europeo, y hubo la intención de un acercamiento para cambiar las mayorías de la cámara, pero enseguida se vio que era imposible. El presidente de los liberales, Guy Verhofstadt, reaccionó rápido.

-Algunos críticos sostienen que, al dar el paso a nivel nacional, Ciudadanos se ha desnaturalizado y ha perdido su razón de ser.

-Lógicamente, hemos cambiado mucho. Antes era un partido que sólo se dedicaba a Cataluña y ahora es un partido que quiere gobernar España. Nació en un momento específico donde había un problema alarmante en Cataluña de hipernacionalismo, y nació como respuesta en favor de la igualdad y las libertades. Es evidente que cuando se consolidó y dio el paso a nivel nacional se desnaturalizó. Sólo faltaría que no se hubiera desnaturalizado en relación al principio. Sólo faltaría que aquí solo viniéramos a defender la unidad de España. Esa es una de las grandes prioridades, pero hay muchísimo más. No creo que sea desnaturalizarse, sino que ha evolucionado.

-La eurodiputada de su partido Carolina Punset ha acusado a C's de cambiar sus valores.

-No sé lo que dijo. En todo caso, es muy respetable lo que ella piense. Yo pienso que tenemos los valores muy claros, y han sido siempre los mismos. No sé si los de Carolina han sido siempre los mismos, pero los míos y los de Ciudadanos, desde que estoy dentro, te aseguro que son los mismos.

-Pero C’s nació con una idea contraria al cupo vasco y el concierto navarro y ha ido matizando su oposición, ¿no?

-Siempre hemos pensado que hay que avanzar hacia la armonización de la política fiscal a nivel europeo. Otra cosa es si vamos a estar todo el día hablando sólo de eso. Debemos salir un poco de ese marco. Es evidente que existen unas cuestiones nacionales, pero también prioridades mucho más urgentes en España, como el récord de abandono escolar o tener a siete millones de personas que no llegan a final de mes.

-Muchos partidos, como ERC, están intentando sacar rédito electoral de la descomposición de la antigua CDC. ¿Ciudadanos en Cataluña está en la misma operación?

-No sé si hay una operación o no. Lo que creo es que CDC se ha equivocado, ya se lo dijimos hace ocho ó diez años. Va por una vía que no llega a ningún sitio. Lo que creemos es que hay un espacio pragmático, sensato, centrista y reformista que opina como nosotros: reformando España, teniendo una financiación sensata y unas inversiones, que según qué partidas realmente es justo que tenga Cataluña, se pueden mejorar mucho las cosas. Por ejemplo, no asistir a la conferencia de presidentes autonómicos para debatir los asuntos que importan a la mayoría de catalanes... eso sí que es anticatalán.

-¿Podrían ser la nueva CDC en Cataluña sin cambiar el discurso?

-No queremos ser la nueva Convergència. Nosotros somos Ciudadanos. Los espacios electorales son muy volátiles y las preferencias cambian. Tenemos que ocupar el espacio electoral que lucha claramente en favor de la igualdad y la unidad, sin buscar divisiones ni levantar muros.

-¿Usted está a favor del modelo de inmersión lingüística que hay en Cataluña?

-Yo no. En nuestro programa llevamos tiempo proponiendo una vía que es la misma que ofrecen las escuelas concertadas en Cataluña: estudiar con tres idiomas como lengua vehicular. Los hijos del señor Artur Mas, por ejemplo, iban al Aula y se educaban en castellano, catalán, francés e inglés. Queremos acabar con ese clasismo y que sea un modelo para toda Cataluña.

-Respecto al pacto nacional por la educación, ¿qué solución proponen para acabar con el fracaso escolar?

-Hay varias vías. La política comparada te dice que los profesores son clave. Por lo tanto, ofrecer más vías de formación para este colectivo. Proponemos un MIR para profesores, ya que es el elemento más importante dentro de un aula, y debe tener más apoyo y reconocimiento. Necesitamos también mayor autonomía de los centros. Ser innovadores. En los próximos días, vamos a proponer un programa de profesores de apoyo para alumnos en colegios desfavorecidos.