Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Toni Bolaño, periodista y consultor politico, en las instalaciones de Crónica Global / LENA PRIETO

Toni Bolaño: "En Moncloa tienen el 'síndrome Redondo', hablan de él todo el día"

El periodista analiza en su último libro la figura de un consultor político que en los últimos tres años se consideraba el principal asesor de Sánchez y que desde julio ya no está junto al presidente

21 min

El periodista y colaborador de Crónica Global Toni Bolaño (Barcelona, 1960) publica Moncloa. Iván Redondo. La política o el arte de lo que no se ve (Península) en un momento en el que el exasesor de cabecera del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante los últimos tres años vuelve a estar de actualidad.

Explica que cumplió la promesa de dar a Jordi Évole la primera entrevista tras dejar el cargo porque “quería hablar de política y lo hizo, pero no salió”. El resultado final es que la figura de este vasco que llegó a Madrid “con 20 años y sin amigos ni conocidos dentro de la M30” despierta más interés que nunca. Tanto, que el libro está a punto de ser publicado ya va por su segunda edición.

Toni Bolano y su libro 'Moncloa Iván Redondo. La política o el arte de lo que no se ve' / CG
Toni Bolano y su libro 'Moncloa. Iván Redondo. La política o el arte de lo que no se ve' / CG

--Pregunta: ¿Qué le motivó a escribir un libro sobre Iván Redondo?

--Respuesta: La génesis es entretenida. Me lo propone su mujer antes.

--Se conocen desde hace tiempo.

--Sí, 2016. Un día estábamos comiendo, se habían ganado las elecciones de 2019 y su mujer me dijo: “Deberías escribir un libro de Iván Redondo”. Pasé olímpicamente de ella, pero en octubre de 2020, cuando fallece mi padre, recuperé la idea. Quería escribir un libro en honor a mi padre y la figura de Redondo me parecía interesante. Apasionante, diría en aquel momento, ya que estábamos en plena pandemia. Y me metí en este jaleo.

--¿Se lo recuerda de forma habitual que ella es la promotora de la obra?

--Me lo sigue recordando ahora.

--¿Cuál es su conclusión final del personaje?

--Creo que Iván Redondo ha roto son los moldes de la comunicación política en España.

--¿En qué, exactamente?

--La estrategia de comunicación política de España la hacíamos --y aquí me pongo en primera persona-- gente que estábamos dentro e íbamos de la mano de un partido político. Iván Redondo, no. Es de los primeros que rompen este molde, junto con personas como Verónica Fumanal o Toni Aira, por ejemplo. Iván ha conseguido todos los éxitos posibles con partidos diferentes y esto es lo realmente novedoso. No es una persona ligada ni a una familia de ningún partido, hecho que le da una visión y le permite unas actuaciones que no tienen los otros.

 

Toni Bolaño comenta su opinión para 'Crónica Global' / CG

--Es decir, ha profesionalizado la comunicación política en el país.

--Totalmente. Pero, yendo más allá, la comunicación política en los últimos tiempos --y pienso en Miguel Ángel Rodríguez (PP)-- se sitúa en el núcleo de estrategia de una formación política. Antes estaba fuera, como en las empresas. Redondo lo ha consolidado desde la independencia y eso, en sí mismo y para mí, ya es un valor. Por este motivo me he dedicado a analizar el trabajo realizado a lo largo de su carrera profesional y hablando con más de 120 personas de ello.  

--“Mercenario” es una de las críticas más recurrentes que recibe. ¿Se puede marcar estrategias políticas primero con el PP y luego con el PSOE?

--Yo sería un mercenario si me pusiera a trabajar con el PP porque llego de la mano de un partido político, Iván Redondo no. Él trabaja con personas más que con ideologías, lo repite muchas veces y es verdad. Necesita tener un feeling con esa persona. Lo primero que pregunta a todos ellos es si se creen capaces de ganar unas elecciones y algunos, como [el expresidente de Extremadura, José Antonio] Monago, se enfadan. Sintoniza con esas personas. Les conoce, analiza cuál es su ideología y, sobre todo, la realidad del territorio donde se presentan. Sólo con esto puede presentar alternativas [a los candidatos o dirigentes]. Y la realidad es la que muestran los datos, las encuestas y análisis sociológicos bien trabajados.

--Las encuestas han demostrado ser un desastre los últimos años.

--Claro, pero porque los periodistas nos fijamos siempre en los diputados que saca un partido u otro.

--No solo los periodistas las hemos interpretado mal. Lo hacen incluso los que las cocinan...

--Cierto. Pero es el análisis de las tripas y de los cualitativos de ellas los que dan los datos [con los que trabaja un consultor político]. Además, se debe tener en cuenta que se pueden presentar las alternativas que uno quiera, pero la ideología solo la pone una persona, el líder. Siempre es el líder el que decide, nunca el asesor o consultor por mucha leyenda negra que exista. Si los responsables de todos los males son los asesores o consultores es que tenemos unos dirigentes políticos que son tontos.

--¿Redondo influía tanto sobre Sánchez?

--No. Él hablaba mucho con el presidente del Gobierno y quizá lo escuchaba más que a otros. Pero, ¿alguien se cree de verdad que el presidente del Gobierno toma las decisiones hablando solo con una persona?

--Es la imagen que se ha vendido durante mucho tiempo.

--El presidente del Gobierno o cualquier otro líder político toma las decisiones hablando con mucha gente de su entorno más inmediato, es lo normal. Cuestión aparte es si los partidos políticos han perdido peso en el proceso. Si el líder rinde cuentas a la formación y no gusta, es otra película.

--Es un problema recurrente en la historia.

--Antes de los consultores había los validos o el conde duque de Olivares o Manuel Godoy, todos eran culpables de todos los males. Hombre, había un rey que tomaba decisiones, el valido solo las ejecutaba. Ahora ocurre igual. ¿Qué sucede? Que todo se ha profesionalizado y tú le presentas al líder muchos más escenarios a tener en cuenta. Pero él toma la decisión. Y una vez la toma, aunque no sea la tuya, tu deber es el de ver nuevos escenarios rápidamente. Iván siempre hace una analogía con el ajedrez, pero es que es realmente así. Tú mueves una pieza y tus adversarios también. En Murcia también ocurrió lo mismo.

--¿Quién falló?

--Que mueven pieza y no prevén la cascada que vino después.  Que Ciudadanos no tenía controlados a los suyos y el PSOE no tenía controlado Madrid. Si mi libro hubiese salido antes se hubieran dado cuenta de que Miguel Ángel Rodríguez estaba esperando el momento [bromea]. Hay un momento en que dice: “Madrid no está a la defensiva, está al ataque, y Madrid no perdona”. Se ha demostrado que fue el momento adecuado para pillar al PSM, que dicen que es un partido y yo tengo mis dudas, y a un candidato que estaba de retirada. ¿Es culpable Redondo de la derrota en Madrid? Hombre, si hubiera ganado sería san Iván Redondo y hubiera subido a los altares. Era imposible. Aquí publicamos que tenía un 1% de posibilidades, y se rieron de mi cuando lo escribí.

--¿Cómo explicaría que el presidente le señalara puerta?

--Es que el presidente no le señala la puerta. El presidente sabe que Iván Redondo no quiere ser ministro el 5 de mayo. Entonces le anuncia que le quiere de ministro, seguramente de presidencia pero eso no lo sabemos porque Iván no suele soltar prenda. Le dice que no y el presidente piensa que ya le convencerá. Lo sé porque fui testigo días después de llamadas del presidente porque hacíamos la última entrevista por el libro. El presidente, cuando ve que ya no puede hacerle ministro porque en el partido se le genera una cierta oposición, intenta retenerlo. Y ahora en Moncloa tienen el síndrome Redondo, hablan de él todo el día. Si no fuera tan importante como dicen o era tan malo, no sé porqué lo tienen que poner en valor de esta manera.

 

Toni Bolaño durante la entrevista en el plató virtual de 'Crónica Global' / CG

--¿En Moncloa molesta que saque el libro?

--Sí, por los mensajes y llamadas que he recibido.

--¿Por qué este antirredondismo?

--Hay una cosa que a mí me hace reír mucho, el hecho de que se diga que ahora “ha vuelto el PSOE a La Moncloa”. Solo es necesario mirar el organigrama que tenía Redondo y era de las veces que más PSOE había dentro. Ahora quizá hay más PSOE, pero del de 2014 y 2016.

--¿Qué le pasa al PSOE?

--Que las encuestas no van bien. Y no solo por el tema de los indultos. Hace poco escuchaba el cambio de tercio en la cuestión energética. Hace 15 días se decía que se había puesto contra las cuerdas a las eléctricas y se iban a enterar porque “somos muy de izquierdas”; hoy se llegará a un acuerdo, y seguramente si se consigue se hace “por el bien del país”... uno no puede pegar estos bandazos. Ni comprometer la palabra del presidente como hizo en esa entrevista en El País donde dijo que prometía que a finales de año pagaríamos lo mismo por la electricidad que en 2018. ¡Si no está en tu mano! ¡Hay demasiadas variables!

--¿Pesa más la factura energética que el independentismo catalán en la crisis del partido?

--Dispone de dos años. El tema energético le ensucia la recuperación económica, que creo que se va a dar porque los Presupuestos Generales del Estado se van a aprobar y de forma holgada. Y la oposición, aunque el señor [Pablo] Casado debe estar tomando las medidas del despacho de La Moncloa, en dos años pueden pasar muchas cosas. ¡Si casi pasan en una semana! El problema de Pedro Sánchez es que ha impulsado una remodelación de Gobierno que, si ahora preguntásemos a los españoles a qué ministros conocen, yo creo que poquitos.

--¿Se ha perdido talento?

--A ver, hay algunos grandes fichajes. Creo que José Manuel Álvares, el ministro de Exteriores, lo es. Los únicos éxitos que se puede apuntar Sánchez de julio para aquí están en política internacional con Marruecos, Afganistán y la cuestión europea.

--Su predecesora no salió demasiado bien parada.

--La ministra [Arancha] González Laya cometió algunos errores, pero no los cometió sola. Ya sabemos que cuando pasa algo así, el fusible es un ministro o un responsable de comunicación. Cuando no hay política, siempre es el de comunicación el culpable.

--¿Destacaría a algún otro ministro?

--La señora Pilar Alegría está avanzando en Educación. Pero avanzando, no hay grandes éxitos. El nivel político de los nuevos ministros, seguramente lo tendrán, pero yo todavía no lo sé ver. Cuando dicen que ha vuelto el PSOE y que vamos hacia un congreso de la unidad del partido... ¿ya lo fue el de 2017 o me he perdido algo por el camino?

--¿De qué será el Congreso del PSOE?

--Pedro Sánchez tiene copado el PSOE, nadie se va a mover. Hará una ejecutiva a su imagen y semejanza como ocurrió en 2017, que nadie se equivoque. No habrá problemas. Se dará el típico debate sobre la república, ya que las juventudes socialistas siempre lo plantean y siempre consigue los apoyos que pase la ponencia, llega al plenario y allí acaba. A lo mejor allí sucede algo, ya que el caso Juan Carlos I ha dado de sí. Luego está la cuestión feminista, de si se habla de sexo o de género. Allí veremos la gran pelea entre las feministas del PSOE y el cariz que quiere dar el presidente. Pero poco más. Hará una ejecutiva a su imagen y semejanza que seguirá siendo el PSOE poco efectivo. Se acusaba al señor [José Luis] Ábalos de que, como era ministro, el PSOE hablaba poco. Si esperan que la señora Adriana Lastra hable algo y que encima se le escuche, ya será un qué.

--Volviendo a Iván Redondo, ¿ha llegado con Pedro Sánchez a su máximo como consultor?

--Sin duda alguna. Este hombre aterriza en Madrid con 20 años, sin amigos ni conocidos dentro de la M30. Tampoco venía de una familia de relumbrón a pesar de que en las últimas crónicas que leo apuntan que es hijo de la burguesía de Donosti. O no tienen ni idea de qué es la burguesía de Donosti o mienten como bellacos.

--¿De dónde viene Redondo?

--Iván viene de un barrio de pescadores y su padre era jefe de máquinas en un pesquero de altura.

--¿Es un relato para desacreditarlo?

--A Iván Redondo le tienen mucha inquina. Ahora, se han juntado dos. Los de la inquina desde la derecha que le utilizaban a él y lo usan para atizar al presidente Sánchez, y los que desde el PSOE y desde Moncloa le atizan para ponerse en valor a ellos mismos. Él consigue éxitos que no ha conseguido nadie. El PSOE, en 2017, nadie daba un duro por él, nadie. Gana dos elecciones, gana unas catalanas, unas autonómicas, unas municipales y unas europeas.. Con el señor Monago, nadie daba un colín en que el PP ganase en Extremadura, era casi un sacrilegio. En el País Vasco, consigue que un PP en caída libre, porque estaban en la crisis de los chicos jóvenes de esa época --Antonio Basagoiti, Borja Sémper, Iñaki Olazabal, Javier Maroto-- contra la vieja guardia del partido que representaba María San Gil y Mayor Oreja, consigue salvar los muebles y que el partido inviste a Patxi López [PSOE, lehendakari 2009-2012], aunque él quería que entrase en el Gobierno. Y con [Xavier] García Albiol, en el 2007 si nos dicen que puede ser alcalde de Badalona, a lo mejor llevamos a quien nos lo dice a Can Ruti. Redondo consigue ver en las personas, más que en los partidos, las posibilidades.

--¿Usted como consultor hubiese aconsejado a Redondo conceder la entrevista en La Sexta?

--Estas entrevistas siempre son un problema porque son entrevistas montadas, y no en el sentido de que te corten tus respuestas. Es un montaje para mayor gloria del director, y no me parece mal. Si juegas a este juego ya sabes a lo que te arriesgas. Redondo quería fijar un mensaje. Si Iván hubiese salido diciendo que Pedro Sánchez es un inútil patológico hubiera sido elevado a la categoría de estadista. Y un consultor político no suelta prenda. Él quería hablar de política y lo hizo, pero no salió. No decir más de lo necesario es importante, y las discrepancias con tu presidente se deben quedar del vestuario. Yo he tenido ofertas fantásticas para escribir libros de [José] Montilla o de [Josep] Borrell, jamás en la vida lo haré porque trabajé para ellos. Me podría hacer un nombre contando miserias, pero seguramente no sería un buen consultor.

--¿Cómo cree que ha salido Redondo de esta exposición en concreto a los medios?

--Podría ser malo y decir que para mi libro ha sido fantástico. Somos el número uno en ventas en libro de política y aún no hemos salido, estamos bastante sorprendidos de la repercusión. Creo que no será la última entrevista de Iván Redondo y que se podrá explicar. Está en su derecho.