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Metro de TMB en una estación de Barcelona / LENA PRIETO

TMB ingresa 30 millones menos durante el primer mes de reclusión

Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona reconocen la "preocupación" que genera la caída de tráfico y alertan: "Habrá problemas de tesorería"

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Las medidas de encierro social por el coronavirus pasarán factura al transporte público de Cataluña. La inquietud ya es patente en Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), donde se estiman pérdidas de 30 millones de euros solo en el primer mes de reclusión por el estado de alarma.

La empresa pública está dirigida por Rosa Alarcón, a su vez concejal de movilidad del Ayuntamiento de Barcelona. Fuentes de su entorno han asegurado que "la caída de ingresos" de TMB "es un punto de preocupación", según publica Metrópoli Abierta. "Somos conscientes de que habrá problemas de tesorería", han añadido.

Caída del uso del transporte público

Las medidas decretadas para evitar contagios de Covid-19 han reducido de forma drástica el uso de metro y autobuses en el área metropolitana de Barcelona. El martes después de Semana Santa --primer día laborable en Cataluña después de que el Gobierno levantara las medidas más restrictivas a la actividad económica--, el transporte público registró un 81% menos de validaciones que un año antes. En la comparativa con la semana del 23 de marzo, que contaba con las mismas restriciones de movilidad por alerta sanitaria, la diferencia era del 6% menos de pasajeros. 

A lo largo del estado de alarma, el número de usuarios de los transportes de TMB en hora punta ha ido oscilando entre el 80% y el 92% menos que en una jornada laboral usual, según los datos de la compañía. Todo ello con impacto en la facturación

Transporte gratuito

A la reducción de uso hay que sumar, además, la gratuidad del servicio decretado durante la pandemia. La Autoritat del Transport Metropolità (ATM), consorcio formado por la Generalitat y el ayuntamiento de la capital catalana, decretó que los usuarios pudieran viajar gratis en el metro y los autobuses entre los días 2 y 9 de abril, cuando la reclusión fue más dura. 

La medida iba dirigida a evitar cualquier tipo de contacto entre los viajeros y los trabajadores, que prestaban un servicio esencial a la ciudadanía.