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Thersa May en la puerta del número 10 de Downing Street, residencia del primer ministro británico, y el hasta ahora líder del país, David Cameron.

Theresa May se convertirá en primera ministra el miércoles

David Cameron acelera el calendario inicial previsto del ‘Brexit’ al librarse de las elecciones para escoger un nuevo líder del partido conservador

Redacción
2 min

Theresa May aterrizará en el número 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro británico, antes de que termine la semana. Así lo ha confirmado el aún máximo ejecutivo del país, David Cameron, en unas declaraciones que aceleran de rebote el calendario del Brexit.

“Mañana encabezará por última vez la reunión de gabinete [del partido conservador] y el miércoles asistiré a la Cámara de los Comunes para someterme a una sesión de control”, manifestó. Después de responder a las preguntas de la oposición, Cameron indica que se trasladará al Palacio de Buckingham para “presentar mi dimisión, por lo que tendremos a una nueva primera ministra en ese edificio detrás de mi el miércoles por la noche”.

Transición corta

“No tendremos una campaña para elegir a un nuevo candidato del partido”, señaló tras la renuncia de Andrea Leadsom de postularse como primera ministra. “Como es obvio, con estos cambios no necesitamos un periodo de transición largo”, añadió el aún premier británico.  

Remarcó que la aún ministra del Interior cuenta con el apoyo mayoritario de los tories y le dio un espaldarazo al manifestar que es una política “fuerte, competente y más que preparada para ofrecer el liderazgo que el país necesitará en los años venideros, y tendrá mi pleno apoyo”.

Negociación del ‘Brexit’

Reino Unido planteaba hasta la fecha cerrar primero el capítulo del relevo al frente del Gobierno para empezar a negociar con Bruselas. Se esperaba como muy pronto que la cuestión se abordara en el cuarto trimestre, por lo que si May y la Comisión Europea quisieran podrían avanzar la cuestión incluso antes del verano. Por el momento, todo está en el aire.

May  es euroescéptica, aunque mantuvo un perfil bajo a lo largo de toda la campaña del referéndum del Brexit. Tras la votación ha sido meridianamente clara y ha asegurado que no piensa defender una segunda votación y que el resultado es el que es, por lo que se debe acatar y tomar las decisiones necesarias para que se ejecute.