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Elsa Artadi ante la Generalitat / FOTOMONTAJE DE CG

Temor ‘indepe’ de que Puigdemont se cargue la 'operación Artadi'

Junts per Catalunya y ERC tienen acordado una investidura posible con la dirigente independentista tras la opción de Sànchez, pero el 'expresident' quiere jugar hasta el final

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Embrollo en el campo independentista. La victoria de Carles Puigdemont, tras la decisión de la justicia alemana de no aceptar la extradición por el delito de rebelión, ha dado alas al expresidente y a los diputados que le son más fieles en la lista de Junts per Catalunya (JxCAT). Aunque fuentes independentistas señalan que el propio Puigdemont había aceptado la presidencia de Elsa Artadi para una investidura posible antes del 23 de abril, en las últimas horas todo se puede desbaratar. El temor es grande entre los secesionistas, partidarios de recuperar las instituciones, mientras las entidades soberanistas presionan y tratan de desbordar a los partidos, con la ANC dispuesta a movilizarse a favor de Puigdemont, como “el único presidente legítimo”.

Los pasos del guión pasaban y pasan, por lo menos esta semana, por proponer, de nuevo, a Jordi Sànchez como presidente de la Generalitat. El presidente del Parlament, Roger Torrent, convocará en las próximas horas un nuevo pleno, con el nombre de Sànchez, una opción que sí avala Puigdemont directamente. Se trata de aprovechar las recomendaciones de una comisión de Naciones Unidas, que pide al Gobierno español que respete sus derechos políticos. El objetivo, una vez más, es dejar “en evidencia” al juez Pablo Llarena, para que si no permite a Sànchez acudir al Parlament --lo más probable-- se inyecte con ello más presión sobre la “baja calidad democrática” de España.

Puigdemont, imprevisible

Pero esa negativa se da por descontada. Es un gesto del independentismo. El plan real es investir a Elsa Artadi --aunque se juega hasta el último momento con otros nombres como el de Marc Solsona, o Francesc Dalmases o, incluso, con Ferran Mascarell, que sólo lo podría ser si corriera la lista tres posiciones más-- e iniciar un nuevo periodo, que deje atrás la aplicación del 155.

Esa idea está avalada por ERC y el PDeCAT y buena parte de Junts per Catalunya, aunque todo está pendiente de la figura del expresidente. Y éste, como apuntan las mismas fuentes, “es totalmente imprevisible”. Al margen de si el propio juez Llarena permite la delegación de su voto, --lo ha hecho en el último pleno--, quedaría la incógnita de saber qué hará el diputado Toni Comín con su acta. El exconsejero de Salud no se niega a retirarse, pero siempre que el líder de JxCat también lo haga, y ello sirva para una candidatura posible, en la que todos estén de acuerdo. Si se sacrifica únicamente él, según las mismas fuentes, no dejará el acta de diputado.

Todo puede empeorar

Y el otro factor en juego, decisivo, es la CUP, que no quiere votar a nadie a favor que no sea el expresidente. Si se mantiene su decisión de abstenerse, sólo quedará esperar el permiso en la delegación de voto de Puigdemont y Comín, o que dejen sus actas, por lo menos uno de los dos.

El problema para el independentismo que quiere recuperar las instituciones y que no desea un nuevo choque con el estado -especialmente Esquerra Republicana-- que empeore las cosas es que Puigdemont y su núcleo más fiel pretendan ir hasta el final, forzar las cosas con su candidatura, y, si todo es imposible, llegar a unas nuevas elecciones. La extradición del lider independentista, aunque ya sería únicamente por el delito de malversación, puede durar unas semanas. El acuerdo al que se había llegado es permitir la investidura de Artadi, o de alguien sin ninguna causa judicial abierta, y dejar la posibilidad de contar de nuevo con Puigdemont según cómo avance la legislatura, con la reforma de la ley de presidencia.

El factor de la ANC

La formación de un gobierno se ha ido complicando cada vez más, porque los partidos, que se congratulaban de ello ahora sienten la presión de las entidades soberanistas, que están al lado de Puigdemont. La ANC, con la nueva presidenta, Elisenda Paluzie, no quiere medidas tintas. Pide su investidura. Ni Sànchez ni ningún otro. También la CUP insiste en que no hay otro plan A que la investidura del exalcalde de Girona. Y también los diputados que cooptó Puigdemont, como Eduard Pujol, Aurora Madaula --la consideran una prepolítica--, Laura Borràs --se juega con su propia candidatura--, Quim Torra o Francesc Dalmases. Por ello, la propia Artadi aseguró este domingo que no se descarta, otra vez, la investidura “telemática” de Puigdemont.

Sólo la aceptación de la realidad por parte de Puigdemont y su apuesta definitiva por un gobierno posible podría respetar ahora el acuerdo alcanzado previamente. Pero en el horizonte, aunque todos digan que no lo desean, se dibujan unas nuevas elecciones, con todo el independentismo subido a la parra tras el varapalo que se ha llevado la justicia española y el Gobierno de Mariano Rajoy.