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Albert Ballesta en el primer pleno para tomar posesión de la vara de alcalde, cuándo se 'olvidó' de jurar el cargo / EFE

El sustituto de Puigdemont en Girona se ‘olvida’ de jurar el cargo y se queda fuera del ayuntamiento

Albert Ballesta usó la fórmula propuesta por la Asociación de Municipios para la Independencia y, legalmente, no es ni alcalde ni concejal de la capital provincial

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El sustituto del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en el Ayuntamiento de Girona deberá volver a convocar de urgencia un pleno extraordinario para tomar posesión del cargo. Albert Ballesta actualmente no es ni alcalde ni concejal de la capital de provincia catalana porque en la sesión del pasado viernes usó la fórmula propuesta por la Asociación de Municipios para la Independencia (AMI) para convertirse en el primer edil de la ciudad.

Los servicios jurídicos del consistorio alertaron de que jurídicamente no es lícito y este lunes han concluido que se debe convocar de nuevo el pleno municipal para repetir la sesión. Avisan a Ballesta de que en esta ocasión debe prometer y jurar el cargo según marca la ley, con referencias a la Constitución.

Junta de portavoces

El nuevo pleno se celebrará esta noche con carácter de urgencia. La junta de portavoces del consistorio se reunirá por la tarde para abordar la polémica con la que Ballesta estrena su gestión municipal. Se prevé que sea un trámite casi burocrático y que el alcalde propuesto obtenga de nuevo los 10 votos a favor del grupo municipal de CiU y la oposición del resto de fuerzas de la sala.

Está en el aire saber si los otros 14 concejales repetirán el acto de protesta para reclamar unos nuevos comicios. Todos ellos escribieron “Girona vol democràcia (Girona quiere democracia)” en la papeleta y los votos fueron contados como nulos. Sólo la representante del PP, Concepción Veray, se desmarcó y se votó a si misma.

Nueve renuncias para que Ballesta sea alcalde

Ballesta no era concejal cuando Puigdemont era el alcalde. En las municipales de mayo era el número 19 de la lista de CiU y sólo entraron 10 concejales de la federación nacionalista en el consistorio.

Ha sido necesario que todos los que iban delante de él en la lista renunciaran a entrar en el ayuntamiento para que Girona tenga el alcalde que quería CDC.