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El vicepresidente de la Generalitat y candidato de ERC Pere Aragonès (d), y la candidata de En Comú Podem, Jéssica Albiach (i) / EFE

El gran sudoku de la negociación del Govern en Cataluña

JxCat asume las tesis radicales de la CUP, partidos que los comunes rechazan incluir en su pacto con ERC; los republicanos confían en el apoyo externo del PSC... ¿a cambio de presidir el Parlament?

7 min

Los días pasan y el embrollo sobre la formación del nuevo Govern aumenta hasta dejar a ese "gobierno amplio" propuesto por Pere Aragonès --ERC, CUP, Junts per Catalunya (JxCat) y En Comú Podem-- en una quimera

JxCat ha decidido asumir las tesis radicales de la CUP para evitar que los antisistema hagan caso de los cantos de sirena de ERC a favor de un gobierno de izquierdas. Hasta el punto de que los neoconvergentes, que ayer mismo recibieron instrucciones de Carles Puigdemont, están dispuestos a desmontar el modelo policial catalán. No tuvo reparos JxCat en desautorizar a su compañero de filas, el consejero de Interior Miquel Sàmper, por las cargas de los Mossos d’Esquadra en las protestas por la detención de Pablo Hasél.

A su vez, los comunes no participarán en ningún gobierno que tenga a JxCat en la ecuación, y se desmarcan de una CUP que exige una nueva legislatura de confrontación. El partido de Jessica Albiach insiste en un pacto con ERC y PSC “a la espera de ver la fórmula en la que se podría articular”, explican desde la confluencia de izquierdas. ¿Apoyo del PSC desde la oposición? Es una opción que los republicanos aceptarían, aunque ello abriría la puerta a una presidencia del Parlament socialista.

Dificultades para formar gobierno

Las negociaciones apenas han comenzado, pero ya reflejan las grandes dificultades para formar gobierno. Que las elecciones iban a dejar un escenario catalán muy fragmentado fue confirmado el pasado domingo debido a la gran abstención y la ausencia de mayorías claras.

ERC da por hecho que tendrá la presidencia de la Generalitat pues, aunque el PSC ganó las elecciones en votos y empató con escaños con los republicanos (33), no tiene de momento los apoyos suficientes. Pero Salvador Illa no renuncia a presentarse a la investidura, al igual que el republicano Pere Aragonès, quien inicialmente aspiraba a formar un amplio gobierno con JxCat, CUP y En Comú Podem. Sin embargo, la toma de posiciones ante las negociaciones demuestran que la convivencia de esos partidos es casi imposible. De ahí que los republicanos hayan hecho un viraje hacia la izquierda, en lugar de poner el acento en un eje independentista, en el que JxCat quiere marcar el paso.

Reunión en Waterloo

Prueba de ello fue la reunión que ayer celebraron en Bruselas la candidata Laura Borràs y el fugado Carles Puigdemont. Las instrucciones del expresidente fueron muy claras y pretendían impactar en la línea de flotación de ERC. A saber: que las urnas arrojaron un 51% de votos independentistas y que el futuro gobierno debe aplicar ese "mandato" electoral. Si a esto se unen las directrices del Consejo para la República, controlado por el propio Puigdemont, la presión sobre los republicanos es cada vez más insoportable, pues no esconde el de Waterloo que su deseo es marcar la estrategia de ERC en Madrid y fijar una hoja de ruta hacia la independencia unilateral.

Soltar lastre de un socio desleal es una de las principales causas del viraje de ERC a la izquierda, aunque no pierde de vista a esos sectores del partido más identitarios. Ayer, los 33 diputados electos se reunieron y revalidaron su apuesta por un “gobierno independentista y de izquierdas para transformar el país”. Esto es, 82 diputados a favor de un referéndum y la amnistía.

Los comunes rechazan a JxCat y la CUP

Pero los comunes tienen claro que no participarán en nada que tenga a JxCat en la ecuación. Un partido al que consideran herederos de quienes aplicaron recortes sociales y que defienden un modelo social muy diferente al suyo. No en vano, recuerdan, candidatos de Junts como el ultraliberal Joan Canadell apuestan por eliminar el impuesto de sucesiones. Y discreparon del pacto fiscal suscrito entre ERC y los comuns que permitieron aprobar los presupuestos de la Generalitat para 2020.

Pero es que, además, “la CUP ha dicho que lo condicionan todo a que sea una legislatura de confrontación, mientras que nosotros apostamos por el diálogo”, explican a Crónica Global fuentes de los comuns.

Una confrontación que parece abrazar JxCat, que ayer se reunió con los cupaires, a quienes prometieron deconstruir el modelo policial catalán tras las cargas de los Mossos d’Esquadra en las protestas por el encarcelamiento de Hasél.

A la espera de involucrar al PSC

En Comú Podem, con Albiach al frente, apuesta desde un principio por un acuerdo con ERC y PSC “a la espera de ver la fórmula que se podría articular”. En este sentido, los republicanos mantienen el veto a los socialistas --firmaron que no pactarían con ellos-- y Oriol Junqueras insistió ayer en que es imposible un acuerdo con el PSC. Pero, en petit commité, confían en que los socialistas renuncien a alinearse con la derecha en la oposición y se abstenga en la investidura de Aragonès. Ese acuerdo daría estabilidad a Pedro Sánchez en el Congreso, ¿pero qué ganaría a cambio Illa?

Una de los puntos de negociación es la presidencia del Parlament. Un cargo importante, no solo desde el punto de vista institucional, sino por su poder de decidir la actividad parlamentaria. Tras varios años de procés en los que la Mesa del Parlament permitió tramitar iniciativas independentistas –las sesiones de los días 6 y 7 de septiembre fueron el punto de inflexión del desafío secesionista--, que el PSC asuma la presidencia de la Cámara catalana supondría un final de etapa. JxCat lo sabe y también aspira a ese cargo. Como ya avanzó este medio, en el PSC suenan Assumpta Escarp y David Pérez, mientras que en los neoconvergentes ya hay pelea entre Josep Costa y Meritxell Budó.

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