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Raül Romeva, Neus Munté, Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, en su escaño parlamentario.

Subida de impuestos, la última 'puñalada' de Junqueras a CDC

El vicepresidente económico y líder de ERC se salta el programa electoral de Junts pel Sí. La convivencia de convergentes y republicanos en el grupo parlamentario comienza a desmoronarse

María Jesús Cañizares
3 min

Una declaración unilateral de subida de impuestos. El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (ERC), ha anunciado el aumento del IRPF para las rentas más altas sin consultar con sus socios de gobierno, Convergència, abundando así en las divergencias que asuntos como la reforma laboral o los conciertos educativos generan entre ambas formaciones, coaligadas en Junts pel Sí

“¿Ambiente irrespirable? No, pero tenemos que negociar demasiadas cosas en el grupo parlamentario”, explica a Crónica Global un miembro de la ejecutiva CDC. Llueve sobre mojado. El pasado jueves, diputados convergentes y republicanos votaron separados sobre una moción crítica con la reforma laboral del Gobierno del PP --apoyada en el Congreso por CiU--. Junts pel Sí también dio libertad de voto a sus diputados en otra iniciativa parlamentaria sobre subvenciones a colegios que segregan por sexo.

Un pacto no granítico

El tiempo dirá si la unión que genera la causa independentista es suficiente para mantener unidos a ambos socios de gobierno. Pero la cohesión interna está lejos de ser granítica y la subida del IRPF a las rentas más altas, anunciada por Junqueras, ha dado la puntilla a esa difícil convivencia.

Un anuncio unilateral, pues el vicepresidente económico no cuenta con el aval de sus socios convergentes. “La subida de impuestos va en contra del programa electoral de JpS, donde también se blinda la Ley de Educación de Cataluña (LEC)”, recuerdan las mismas fuentes. En efecto, CDC pactó con ERC el mantenimiento de un modelo de enseñanza basado en el concierto educativo, lo que permite dar ayudas a escuelas que segregan por sexo. Algo que los republicanos rechazan.

Los convergentes son conscientes de que ERC explora su faceta más ideológica con fines electorales --y con excelentes resultados, según las últimas encuestas de intención de voto-- y que, más que la CUP, es el PSC el que hurga en esa herida abierta en JpS.

Lealtad

En efecto, los republicanos guardan lealtad gubernamental a CDC, aunque en paralelo, arriman el hombro a PSC e ICV en plataformas como el Forum Social del Baix Llobregat. La influencia de Podemos es poderosa y los partidos de la izquierda, incluida la CUP, se miran por el rabillo del ojo para no dinamitar puentes.

Sin embargo, las relaciones entre CDC y ERC también comienzan a ser insostenibles a nivel de Gobierno, donde las consejerías se han convertido en reinos de taifas, en función del origen de su titular. No existe coordinación entre departamentos, pues las anunciadas macroáreas gubernamentales, creadas supuestamente para favorecer la conectividad entre consejerías, todavía no se han reunido.

La desconexión provoca ya disfunciones entre departamentos que necesitan mucha interlocución, como son Agricultura (ERC), Empresa (CDC) y Economía (ERC). Sea por la provisionalidad de un Govern que solo busca construir “estructuras de Estado”, sea por las distancias ideológicas entre una formación conservadora y otra de izquierdas, lo cierto es que las diferencias comienzan a ser irreconciliables.