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Las sonrisas cambian de bando

Las sonrisas cambian de bando

Mientras entre el independentismo crece la sensación de vértigo ante la DUI, los contrarios a la secesión se reivindican en público como nunca hasta ahora

6 min

Sensatez, sentido común, cordura. Así se traduce el término catalán seny, utilizado en el lema de la multitudinaria manifestación de este domingo en Barcelona en defensa de la unidad de España. Y esa palabra --el seny-- es un buen resumen del sentimiento que inundó las calles de la ciudad por unas horas. Pero hay otra que, también y sobre todo, sintetiza la movilización: la sonrisa.

Los cientos de miles de asistentes a la marcha --a pesar de la amenaza de ruptura unilateral que se cierne sobre todos ellos y sobre el resto de sus conciudadanos-- tenían en común la exteriorización de un sentimiento de inusitado optimismo, de buen humor, de creer que algo estaba cambiando. Así se lo hacían saber a este medio la mayoría de los entrevistados. Y lo mostraban con una sonrisa, aunque muchos de ellos estuvieron horas atrapados en una muchedumbre de almas sin poder avanzar ni un metro y bajo un sol sofocante.

Una sonrisa que, de alguna forma, le han arrebatado a los que hasta hace bien poco alardeaban de promover una “revolución de las sonrisas”.

Fuga de empresas: KO al independentismo 'low cost'

En los últimos días el independentismo ha descubierto que la secesión low-cost que sus líderes habían prometido no era cierta. Ante el inminente riesgo de declaración unilateral de independencia (DUI), las empresas han empezado a abandonar Cataluña. El goteo de empresas que han trasladado su sede social a toda velocidad fuera de la comunidad ha sido demoledor.

Banc Sabadell, Caixabank, Banco Mediolanum, Criteria, Gas Natural, Agbar, Criteria, la Fundación Bancaria La Caixa, Oryzon, Dogi, Eurona, Service Point, Proclinic, Ballenoil y Lleida.net son algunas de las que ya se han marchado o han anunciado que lo harán. Y en breve es probable que a esa lista se sumen muchas otras, como Abertis, Vueling, Nestlé, Bayer, Freixenet, Catalana Occidente y Renta Corporación.

El vídeo del ex presidente de la Generalitat Artur Mas asegurando hace unos años en un mitin que ningún banco abandonaría Cataluña en caso de secesión ha corrido como la pólvora estos días, dejándole en evidencia.

Vértigo independentista

El propio dirigente nacionalista ha dado muestras de inseguridad tras la respuesta empresarial al desafío rupturista y, en una entrevista para Financial Times, reconoció que “para ser independientes hacen falta unas cuantas cosas que todavía no tenemos: el control de infraestructuras, de aduanas y fronteras, que la gente pague a la Hacienda catalana, y que la administración de Justicia haga cumplir las leyes del Estado catalán. Hasta que esto no sea operativo, la independencia no es real”.

También el consejero de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Santi Vila, admitió que se empezaban a “notar” los efectos de la posible secesión. “Aunque una eventual declaración de independencia del Parlament sería humana y políticamente comprensible, atendiendo a las advertencias de prudencia recibidas por parte de la comunidad mundial, los sindicatos y las empresas, es importante reflexionar sobre su utilidad y sus consecuencias”, añadió ante la constatación de la fuga de empresas.

La contundencia del Rey, Felipe VI; las advertencias del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de no renunciar a utilizar ningún elemento para frenar la ruptura, el compromiso del líder de la oposición, Pedro Sánchez (PSOE), de apoyar cualquier medida que adopte el Gobierno tras una DUI, y la falta de apoyo internacional al procés --ni un solo Estado ha avalado el referéndum del 1-O ni ha mostrado su simpatía hacia la reclamación del derecho a decidir del nacionalismo catalán-- son otros elementos que han influido en la moral independentista.

A todo esto hay que sumar la inquietud que muchos los dirigentes del PDeCAT muestran en privado ante la inminencia de la DUI. Una inquietud que se ha ido contagiando en buena parte del independentismo de a pie.

La pelota, en el tejado de Puigdemont

Sin embargo, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sigue insistiendo con aboluta firmeza en que se aplicará lo previsto en la ley del referéndum --suspendida por el Tribunal Constitucional--, esto es, la declaración unilateral de independencia. Un nivel de contundencia que ya solo mantiene en público la CUP, la ANC y Òmnium Cultural.

En todo caso, este fin de semana algo se ha movido en Cataluña. Mientras el vértigo parece haberse instalado en las filas independentistas, los contrarios a la secesión han superado algunos de sus complejos y se han reivindicado como nunca habían hecho hasta ahora. Las sonrisas han cambiado de bando.