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Rafael Ribó, Síndic de Greuges, con una de las cartas al Gobierno para que parara el proyecto urbanístico / CG

Los papeles de la vergüenza: así paró el Síndic la macroobra que afectaba a su chalé

Rafael Ribó presionó cinco veces a la Generalitat para que detuviera la ampliación del aeródromo de Das, en La Cerdanya, donde veranea: jamás mencionó que tiene casa en el pueblo

8 min

Son los papeles de la vergüenza del Síndic de Greuges. Rafael Ribó se dirigió hasta cinco ocasiones en 15 meses al Gobierno catalán para que parara un proyecto urbanístico que afectaba directamente a Das (Girona), el pueblo pijo de La Cerdanya donde tiene un chalé de veraneo. En ninguna de las comunicaciones a la Generalitat de Cataluña declaró Ribó su posible conflicto de intereses por ser propietario de una segunda residencia en la localidad.

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Carta del alcalde de Fontanals agradeciendo al Síndic de Greuges su intervención / CG

Según el expediente del Plan Director Urbanístico del aeródromo de La Cerdanya (PDUAC) al que ha accedido este medio, el Síndic --defensor del pueblo autonómico-- fue muy insistente con la necesidad de detener la ampliación de la pista en 2016. Tal y como avanzó este medio, tardó solo 30 días en conseguirlo, aunque continuó enviando notas oficiales al Departamento de Territorio y Sostenibilidad, dirigido entonces por Josep Rull, para cerciorarse de que el nuevo plan no era tan dañino. De las comunicaciones se desprenden dos elementos inquietantes: en ningún momento citó el Síndic de Greuges indicios de ilegalidad alguna y jamás reveló que él tiene intereses en la zona, al ser propietario de una villa en Das, pueblo en el que reside la instalación aérea.

¿Su argumento? "Más participación"

El dosier del fallido proyecto revela que el conflicto estalló en abril de 2016, cuando el Govern iba a aprobar definitivamente el plan. Los alcaldes Enric Laguarda (Das) y Ramon Chias (Fontanals de Cerdanya) se dirigieron in extremis al Síndic para que detuviera la tramitación. Éste reaccionó y acudió raudo a la zona, que ya conoce, pues veranea en ella. También envió comunicación urgente al conseller Rull. El entonces titular de Territorio le contestó con un informe devastador en el que desmontaba punto por punto las quejas del defensor del pueblo. Lo que es más, el equipo de Rull acudió físicamente a la oficina de Ribó en mayo para entregarle en mano el expediente del proyecto. Pero éste ya había conseguido su objetivo: la ampliación del aeropuerto había caído del orden del día de la Comisión de Política Territorial y Urbanismo. El Síndic había conseguido parar el plan que afectaba a Das e, indirectamente, a su chalé. Los alcaldes de la zona, no obstante, siguieron presionando, y Ribó les acompañó: en mayo se reunió con el Aeroclub de Sabadell, que gestiona el aeródromo.

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El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, argumentó que el plan urbanístico que afectaba a su chalé era demasiado "complejo" / CG

Un mes después, el 7 de junio de 2016, el Síndic ya envió al Govern las resoluciones de las actuaciones AO-0059/2016 y Q-02010/2016, referentes al PDUAC o ampliación del aeródromo de La Cerdanya. En su informe final, Ribó y su equipo no acertaron a detectar ninguna irregularidad urbanística en la hoja de ruta. Se limitaba la oficina del defensor del pueblo autonómico a afear que no se hubiera creado "un clima de confianza" y que no hubiera habido "suficiente participación". Esgrime argumentos discutibles como "la complejidad" de los documentos del plan urbanístico para demorar su aprobación. Pese a la debilidad de sus argumentos, Rafael Ribó tocó la tecla adecuada. El 26 de julio de 2016, el Departamento de Territorio le contestó que "preparaba una nueva ordenación aeroportuaria". El Govern había enterrado la ampliación pese a que el Síndic había sido incapaz de demostrar una sola ilegalidad.

Marcaje al Govern

Tras ello, el Síndic de Greuges continuó su férreo control al Ejecutivo autonómico. El 24 de agosto de 2016, en plenas vacaciones de verano --un mes que él había tildado de inhábil para tumbar la intervención inicial-- Ribó exigió por escrito al Govern el nuevo plan del aeródromo de La Cerdanya. Lo volvió a hacer el 13 de julio de 2017 y cinco días después: el 18 de julio. En esta última ocasión fue mucho más contundente y advirtió al Gobierno catalán de que la ley autonómica 24/2009 del Síndic fija la posibilidad de la "no colaboración" de la administración. Ello hubiera tenido un coste político para la Generalitat de Cataluña, aunque no jurídico. Durante todo el proceso, el Síndic mantuvo interlocución con los alcaldes de Fontanals de Cerdanya y Das, donde tiene su segunda residencia. Como muestra un botón: el primer edil de Fontanals admitió que el Síndic le envió dos cartas en un mes en 2016 para recabar información sobre el nuevo proyecto. Jamás mencionó la posibilidad de conflicto de intereses, pese a que tiene una propiedad en el municipio en el que está el aeródromo que se quería ampliar y que frenó con su presión.

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El Síndic envió dos cartas en un mes a un alcalde para frenar un plan dañino para el municipio donde veranea / CG

¿Cuál es la situación en estos momentos? La macroobra anterior la paró el Govern tras la hiperactividad del también exlíder de ICV. El Ejecutivo autonómico ha pergeñado un nuevo plan para la instalación. La hoja de ruta es mucho más benigna para el medio ambiente: fija un cinturón de 25 hectáreas de corredor verde alrededor de la instalación, niega la ampliación de capacidad o de la pista, entierra los nuevos edificios de servicios de la pista y es más restrictiva con la alimentación eléctrica y de suministros del equipamiento. El nuevo PDUAC fue aprobado inicialmente en mayo de 2019. No obstante, Rafael Ribó ha seguido muy vinculado a este plan. En marzo de este año volvió a subir a La Cerdanya, esta vez no de vacaciones, para acudir a una reunión informativa sobre la nueva hoja de ruta en Urtx (Girona), otro de los pueblos afectados. Es incierto si el Síndic actúa de la misma manera con todos los planes urbanísticos sobre los que le llegan quejas.