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El Síndic de Greuges de Cataluña, Rafael Ribó / EP

El Síndic cerca a Ferrovial por su desastroso servicio de rastreo del Covid-19

El defensor del pueblo catalán abre una investigación por el polémico contrato de la Consejería de Salud

3 min

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, ha anunciado este viernes que investiga a la Consejería de Salud por la contratación de Ferrovial para llevar a cabo el rastreo de contagios del Covid-19. Este contrato, con un coste de cerca de 18 millones de euros, está siendo reevaluado por el Ejecutivo catalán pero sigue prestándose al margen del sistema de salud catalán.

Tras las críticas por su funcionamiento, el defensor del pueblo ha decidido estudiar el contrato firmado por el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) para el seguimiento de contactos positivos mediante 108 teleoperadores denominados 'scouts'.

Ribó pide información

El Síndic ha comprobado que en el perfil del contratante figura la resolución que adjudica a la empresa Ferroser Servicios Auxiliares la ejecución de la prestación.

Pero el organismo sostiene que "no consta ninguna información sobre una eventual modificación o resolución de este contrato".

Motivos del contrato

Con el fin de valorar la actuación del Govern, el Síndic ha abierto esta actuación de oficio y ha pedido a la Secretaría General de Salud el estado de ejecución del contrato o el acuerdo de resolución del contrato.

También ha solicitado una copia de los acuerdos o resoluciones y demás documentación relacionada con las actuaciones, y una justificación de los motivos que fundamentaron que la contratación se llevara a cabo mediante el procedimiento de emergencia.

Un servicio desastroso

Crónica Global reveló el funcionamiento deficiente de este servicio prestado por Ferrovial. En el caso de un redactor que había estado en contacto con un caso confirmado de coronavirus, los teleoperadores tardaron 15 días en ponerse en contacto, no aportaron información y realizaron la entrevista sin conocer el historial médico del posible afectado.

El rastreo prestado por la compañía trabaja a ciegas: los empleados de las centralitas no saben si los pacientes han pasado por un ambulatorio o si se han realizado un test rápido o PCR para detectar el virus. Los médicos han cuestionado este mecanismo de control, que incluso califican de contraproducente.