Menú Buscar
Ada Colau, que opina sobre la Iglesia en un libro de entrevistas a alcaldables, junto a Manuela Carmena y el fundador de Open Arms, Òscar Camps, tras su visita al Papa Francisco en el Vaticano / CG

Seis alcaldables se confiesan en el libro 'Dios en Barcelona'

Valls cree que se habla poco de religión, Colau admite sintonía con el Papa Francisco, Maragall pide revisar los acuerdos con la Santa Sede y Collboni destaca la labor social de la Iglesia

07.04.2019 00:00 h.
6 min

Las estadísticas y los mensajes políticos no cuadran. La mayoría de los catalanes se definen como personas, cuando menos, espirituales; valoran la labor social de las confesiones religiosas y creen que es necesario tener conocimientos mínimos sobre los cultos. Por el contrario, en mínimas ocasiones, la religión centra las campañas electorales. ¿Un tabú?

Los candidatos al Ayuntamiento de Barcelona opinan sobre esta cuestión en el libro Dios en Barcelona. Seis alcaldables y el hecho religioso (Claret) escrito por Paris Grau Garceran, graduado en Ciencias Políticas, fundador de la asociación Deba-t.org y miembro de Twenty50, y Jordi Roigé i Solé, periodista, productor y editor, fundador de Catalunya Cultura y exdirector general de Política Lingüística de la Generalitat.

Solo cuando hay malas noticias

“La religión parece haberse convertido en un tabú. Solo se habla de ella cuando hay malas noticias, como en casos de abusos de menores. O en polémicas como la asignatura de religión, la construcción de mezquitas o el uso del burka”, explica a Crónica Global Paris Grau.

Pero la realidad parece indicar que en Cataluña existe una mayor sensibilidad hacia este tema que, admite el autor, no será eje de las futuras campañas electorales.

En este sentido, los autores ilustran su libro --que se presenta el próximo miércoles-- con algunos datos. Así, en Barcelona hay 23 confesiones religiosas y 563 centros de culto. La Iglesia Católica tiene 242 y la Evangélica 200. El resto se reparten entre musulmanes (29), budistas (27) y Testigos de Jehová (16). Asimismo, el Barómetro sobre la religiosidad y la gestión de la diversidad, publicado por la Generalitat en 2016, indica que el 58% de la población se considera católica, el 16% atea, el 11,9% agnóstica, el 4,8% musulmana, el 3% evangélica/protestante y el 1,3%, budista. El 46,8% se consideran personas muy o bastante espirituales y el 79,2% creen que son muy necesarias las labores sociales que realizan las confesiones religiosas. Un 68% ve importante tener conocimientos mínimos sobre los cultos.

La enseñanza de las religiones

Respecto a la enseñanza, el 62,2% de los catalanes han educado a sus hijos siguiendo preceptos de una confesión y el 72% están a favor de incorporar una nueva asignatura que ofrezca formación sobre las principales religiones en el mundo.

Para Grau y Roigé resulta especialmente relevante que los catalanes, en su mayoría (62,2%), afirmen que los alcaldes deben reunirse con los representantes de todas las confesiones.

forn merce

El inspector general del Ejército, Fernando Aznar , junto a Joaquim Forn, y Carles Puigdemont, en la Misa de la Mercè de 2017 / EFE

Manuel Valls, por ejemplo, nos explicó que cuando era primer ministro en Francia estaba acostumbrado a relacionarse con los representantes de todas las religiones, algo que, según dice, aquí no pasa. Ve cierto miedo a asistir a los cultos, como es el caso de Ada Colau, que no acude a la Misa de la Mercè”, indica Paris Grau.

Privilegios y acuerdos con la Santa Sede

No obstante, el coautor del libro afirma que la alcaldesa, que repite como candidata de Barcelona en Comú “no se define como antireligiosa y expresa sintonía con el Papa Francisco, con quien se reunió el pasado mes de febrero. Cree, sin embargo, que el culto católico cuenta con privilegios económicos.

Ernest Maragall (ERC) aboga por revisar los acuerdos con la Santa Sede y la relación que debe tener Barcelona con la Iglesia Católica. Josep Bou (PP) cree que la única religión que debería recibir ayudas públicas es la católica. Jaume Collboni (PSC) valora la labor social que hace la Iglesia a través de Cáritas. “Siempre se ha relacionado la izquierda con una beligerancia contra la Iglesia, pero Collboni ha demostrado sensibilidad. Reconoce que le falta cultura religiosa porque no la tuvo en el colegio”, dice el escritor.

Una gran mezquita

Joaquim Forn (Junts per Catalunya) –al que los autores están muy agradecidos que haya respondido a sus preguntas desde la cárcel donde cumple prisión preventiva por el procés—no rechaza que se construya una gran mezquita en Barcelona con dinero, eso sí, de las comunidades islámicas de la ciudad.

En eso coinciden Forn y Valls, no así Collboni, quien prefiere que se dé más visibilidad en los barrios. Bou, que al igual que Forn se define como católico, rechaza esa gran mezquita.

“El candidato del PP rechaza que la Iglesia catalana entre en política, mientras que Colau o Maragall entienden que, al igual que cualquier otro lobby, es un actor más en el tablero”, manifiesta Grau.