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Santiago Abascal, líder de Vox

Santiago Abascal: "Vox crece más en Cataluña que en el conjunto de España"

El líder de Vox asegura que cuentan con el "compromiso de Bannon" para la defensa de la "unidad de España" a nivel internacional

23.10.2018 00:00 h.
20 min

Santiago Abascal (Bilbao, 1976) es el líder de Vox, partido sin representación parlamentaria pero que aspira a lograrla en las próximas elecciones generales. Los comicios europeos, del próximo mayo, servirán para medir el pulso de la formación. De momento, explica Abascal, ya han iniciado "relaciones" con diferentes actores en el ámbito internacional, que van desde la facción del presidente húngaro Viktor Orban en el grupo europeo de los populares al exjefe de estrategia de Donald Trump, Steve Bannon. De este último, afirma el líder de Vox, tiene "el compromiso de ayudar a una política diplomática europea para convencerles de la importancia de defender la unidad de España". 

--La última encuesta publicada este lunes da a Vox representación parlamentaria.

Entendemos que la encuesta es acorde con los tiempos que está viviendo Vox, de crecimiento de la afiliación, llenos en todos los actos públicos y las expectativas que ha generado en una parte muy significativa del pueblo español. En todo caso, no nos satisface la encuesta y está lejos de nuestros objetivos. No queremos ser un partido bisagra. Aspiramos a representar una mayoría de españoles y por ello vamos a seguir trabajando. Acogemos bien la encuesta, pero solo es una encuesta.

--¿Tenéis datos del crecimiento de Vox en Cataluña? ¿Creéis que vuestro auge en la región está relacionado con el proceso independentisa?

El crecimiento en Cataluña y en toda España tiene en parte mucho que ver con la respuesta de Vox al separatismo. De hecho, el crecimiento en el conjunto de España ha sido muy fuerte. En trece meses ha multiplicado su tamaño en algo más de por cuatro, y en Cataluña ha sido mayor todavía, se ha multiplicado por 6 o 7. En Cataluña, Vox crece más que en el conjunto de España.

--Para Vox, ¿qué representa una amenaza mayor? ¿El secesionismo, Podemos o la inmigración ilegal?

Estamos ante tres peligros y me cuesta ponerlos por orden. Por la circunstancias actuales, el mayor riesgo es el separatismo, después Podemos, porque ataca las libertades y, en tercer lugar, la inmigración ilegal. Sobre todo determinado tipo de inmigración. Por suerte no tenemos los problemas que ya tienen en el norte de Europa, pero podríamos tenerlos si no se atajan antes de tiempo.

--Le han asociado con Le Pen y Salvini. ¿Se reconoce en ellos?

Yo me reconozco en modelos políticos españoles. No se nos puede asociar a nada. Entendemos que algunas políticas de Salvini pueden ser adecuadas, pero ahora mismo no tenemos aliados internacionales, solo relaciones internacionales.

--¿Y cuáles son estas relaciones?

Con la Europa de las Naciones y las Libertades; con los grupos de los Conservadores y Reformistas europeos; y también estamos iniciando conversaciones con el grupo del Partido Popular europeo con el partido de Viktor Orbán. Coincidimos con todos ellos en el control migratorio, defensa de la soberanía de los Estados y oposición a la deriva federal de la actual Unión Europea, y en la reacción frente a la dictadura de la corrección política que para nosotros ha marcado la socialdemocracia.

--¿Y con Bannon y su nueva plataforma?

Más que con su movimiento, el contacto ha sido con Steve Bannon. De Bannon nos interesa su capacidad para comunicar y la experiencia que ha tenido en las elecciones de Estados Unidos. Ahora bien, por lo que respecta al conocimiento del terreno, cuáles son los problemas de España y las soluciones que necesita, a nosotros nadie nos aporta nada desde un país extranjero.

--Su defensa de la recuperación de la soberanía nacional frente a Europa, les sitúa junto a partidos como Podemos a escala europea. Y también con el nacionalismo, a la hora de cuestionar la integración europea.

No cuestionamos la integración europea. Cuestionamos la disolución de España en Europa. Defendemos el artículo 2 de la Constitución de que España es indivisible y que es indisoluble, que no se puede disolver. Evidentemente, si estamos en una Unión multilateral, algo de soberanía cedes. Pero a día de hoy se está cediendo demasiado y se está convirtiendo a los Estados en algo vacío de contenido. En el caso español, esto es especialmente dramático porque se vacía por las regiones y hacia Europa. Va a llegar un momento en que el Estado se quede escuálido y sin funciones. Nosotros defendemos el Estado-nación.

--Podemos toma contacto con la fundación de Soros, y vosotros con Bannon en Europa. ¿Son dos polos que se unen?

Soros apoya el golpe en Cataluña, y Bannon tiene el compromiso con Vox de ayudar a una política diplomática europea para convencerles de la importancia de defender la unidad de España.

--Algunos eurodiputados, como Beatriz Becerra, dicen que el independentismo catalán también va de la mano de Bannon.

Nosotros tenemos el compromiso de Steve Bannon de ayudarnos en esa defensa de los intereses de España como nación unida, con lo cual confiamos en que esto no sea así. Pero la política internacional tiene muchas contradicciones. En el grupo de la Europa de las Naciones y las Libertades, por ejemplo, hay flamencos nacionalistas y en el grupo de los Conservadores y Reformistas también. Tuve una reunión en Bruselas y pude ver cómo algunos de ellos iban con el lazo amarillo. Para Vox esto es una barrera extraordinaria. No podemos integrarnos en grupos que no defiendan lo que para nosotros es lo más importante, que es la unidad de España.

--¿Cuál es el programa económico de Vox? Lo digo por esa asociación de Vox con partidos de derechas europeos que están a favor de aumentar el gasto público.

Somos un partido político español y respondemos a los intereses de España. No copiamos los programas electorales de otros partidos. Estamos a favor de devolver a los españoles el fruto de su esfuerzo con una fiscalidad baja, con la eliminación de algunos impuestos. También estamos a favor de una drástica rebaja del gasto público estructural en autonomías. En nuestro modelo ideal no tienen por qué existir 17 parlamentos autonómicos porque creemos que es un coste muy elevado en gastos de funcionamiento y, además, no hay un criterio único nacional de inversiones, ni de gasto, ni de política de compras en material de sanidad... Eso repercute en la deuda pública. Las autonomías, además de atacar las libertades públicas allí donde gobiernan los separatistas o los partidos nacionales con una visión estrecha y localista, también atacan la libertad ciudadana y están detrás del endeudamiento del Estado. Por lo tanto planteamos una rebaja de todo esto que sea compatible con nuestra rebaja fiscal. Eso sí, no estamos planteando en ningún caso una rebaja de las prestaciones públicas, sanitarias o educativas.

--Suprimir las comunidades autónomas es inconstitucional a día de hoy.

No es inconstitucional. Es una propuesta que exige la reforma de la Constitución. Implica una reforma agravada, por mayoría de dos tercios del Parlamento y votación en dos legislaturas. Sabemos que implica disponer de un apoyo parlamentario amplísimo, de mucho más de 200 diputados y sabemos que es muy difícil de alcanzar, pero no nos parece lícito ocultar a los españoles que esto es nuestro objetivo. Y lo es a través de los mecanismos constitucionales de reforma. No somos como los separatistas, ya que creemos en el orden constitucional, en el imperio de la ley, en el Estado de derecho y en el sistema democrático. Pero los españoles deben saber que estamos a favor de un Estado unitario, políticamente centralizado y administrativamente descentralizado y con un único Parlamento. Ahora bien, mientras no alcancemos estas mayorías, que será muy difícil alcanzar, creemos que sí podemos recuperar competencias en materia de Sanidad, Justicia, Educación... Y esto estará encima de la mesa si de nosotros depende la constitución de un Gobierno.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, durante el acto que la formación celebró en el Palacio de Vistalegre de Madrid, con el objetivo de llenar el recinto de banderas de España y exigir la convocatoria de elecciones anticipadas

Santiago Abascal, en una imagen de archivo

--¿Cómo explica que la defensa de la Constitución se la haya apropiado sobre todo la derecha?

El orden constitucional lo defendemos solo algunos. PP y Cs tienen una defensa de la Constitución acrítica. Defienden los procesos previstos para reformarla, y nos alegramos de ello, pero no plantean ningún mecanismo de reforma. El PSOE, por su parte, no defiende el orden constitucional actual. Incluso pone a veces en duda los mecanismos de reforma en el modo que plantea el diálogo con el separatismo. Ellos quieren una reforma federal y nosotros unitaria. Nuestra posición es que la Constitución está vigente y que, mientras exista, hay que cumplirla. ¿Por qué se identifica a la derecha como más constitucionalista que la izquierda? Porque la izquierda ha traicionado el pacto constitucional. La derecha se ha quedado abrazada a un pacto que ya no existía. La derecha no era autonomista, el nacionalismo era separatista. El pacto constitucional fue la autonomía. Era un punto de encuentro. Cuando la izquierda se retira del pacto y va por la vía federal, cuando el separatismo se retira del pacto y apuesta por la separación, la derecha se queda abrazada en un consenso que ya no existe. Por eso pedimos una reforma constitucional, porque ya no está de acuerdo nadie.

--Como vasco, ¿qué opina de los fueros y el concierto económico? Entiendo que también los suprimiría.

Sí. Creo que lesionan la igualdad de todos los españoles. Son un vestigio que no se justifica en la actualidad y que funcionan como un gran privilegio y como un gran agravio, por lo tanto, hacia el resto de los españoles. Por lo que respecta a la foralidad, en el derecho civil foral, es ya absolutamente testimonial. Pongo un ejemplo. Yo, por ser de Amurrio (Álava), tengo derecho a desheredar a mis hijos sin legítima, con una peseta y una teja. Los del pueblo de al lado, en cambio, no lo tienen. ¿Cuál es la justificación para que yo tenga ese derecho? No tiene sentido que por ser de Amurrio lo tenga. Creo en una nación de ciudadanos libres y de ciudadanos iguales. Creo en la pluralidad de España, pero no se deben sustentar en estas anécdotas florales ni en el concierto económico. Las autonomías son las que atacan la pluralidad de España, cuando la autonomía catalana, por ejemplo, quiere convertir Tarragona en Lleida; o cuando la autonomía vasca quiere convertir a Álava en Guipúzcoa.

--Esta igualdad que pide entre autonomías, ¿la pide también entre ciudadanos? Es decir, ¿sin tener en cuenta la nacionalidad de procedencia de los ciudadanos?

Los que tienen la nacionalidad española tienen que ser iguales. Otra cosa son los requisitos de acceso a la nacionalidad. Nosotros planteamos que se endurezcan, porque creemos que se dan con un criterio demasiado laxo. Hay gente que probablemente no conoce bien ni la lengua, ni la historia, ni los valores de la sociedad española. Hay que aumentar los requisitos en los que una persona nacionalizada española pueda perder la nacionalidad. Por ejemplo, planteamos que se la pueda retirar la nacionalidad a un extranjero que ha adquirido la nacionalidad y toma las armas contra España.

--Pero la justicia puede juzgarlo como a cualquier otro ciudadano e imponerle la pena que merezca.

Se los puede juzgar o se les puede retirar la nacionalidad, que es la medida 20 de nuestro programa electoral.

--También le acusan de populista.

Para mí populista es Mariano Rajoy, que engaña al pueblo español con un programa electoral que luego no cumple. Y populista es Albert Rivera, que elige tres o cuatro cosas que considera que es de aceptación generalizada y en todo lo demás baja el perfil de una manera extraordinaria. Nosotros somos todo lo contrario del populismo porque nos mojamos en todo. Nos posicionamos en cosas populares y en otras que son muy minoritarias. No nos pueden decir que regalamos los oídos al pueblo porque no es así, ya que no les decimos todo lo que quieren oír. El populismo es la adulación al pueblo.

--Pero el hecho de no aportar datos y solo impresiones tiene un punto populista, ¿no?

Nosotros lo que hacemos es desconfiar de los datos. La inmigración ilegal, por definición, no puede estar contabilizada. Hay una parte que sí y otra que no. Hay un 4% contabilizada según el Estado, pues la ponemos en tela de juicio. Y queremos acceder a las instituciones para conocer todos estos datos que no se conocen. He pedido los datos de delincuencia según la nacionalidad y no se pueden saber. Son datos parciales porque ningún partido político actual pregunta sobre esto.

La mitad de las asignaciones de vivienda de la Comunidad de Madrid si lees los nombres, se van a "Mohammed, Mohammed, Mohammed..."

--También son los más pobres, ¿no?

Hay muchos españoles en dificultades que precisamente como son españoles se considera que tienen una integración social mucho mayor y no se les ayuda. Lo que planteamos es la prioridad nacional en todo esto.

En países como Suecia, Noruega o Reino Unido se ha ocultado deliberadamente la procedencia nacional de algunos agresores sexuales. Ha habido incluso tramas de agresiones sexuales que se han ocultado en nombre de la corrección política. Yo no diré jamás que las personas procedentes de un país o una religión son violadores, pero es cierto que a veces por razones culturales o por lo que sea hay una tendencia mayor a eso y se nos ha querido ocultar. Creemos que tenemos derecho a saberlo y una gran parte de nuestras iniciativas parlamentarias tendrán que ver con la obtención de estos datos.

--¿Hay datos sobre ello? La Manada, por ejemplo, eran españoles. ¿Qué opina de dicha sentencia?

Estamos intentando recabar esos datos. No he valorado la sentencia.

--¿Qué le pareció la multitudinaria manifestación feminista del 8 de marzo del año pasado?

No estuve. Creo que hay una gran parte de ideología en todo esto. Creo que el feminismo histórico que ha buscado la igualdad de la mujer se ha convertido en un feminismo izquierdista muy radicalizado que ve el hombre como un enemigo. Manuela Carmena llegó a decir que la violencia está incardinada en el ADN de la masculinidad. Ante todo esto hay una gran reacción. Hay muchos hombres que no aceptan ser vistos como potenciales violadores por el hecho de ser hombres. Y tiene mucho que ver que haya muchos votantes que eran de izquierdas que vayan ahora a Vox.

--¿Es usted también una reacción a ese feminismo? Encarna un prototipo masculino muy tradicional.

No es verdad. Comprendo las reivindicaciones históricas del feminismo, del sufragio y de que la mujer pueda trabajar. A lo que nos oponemos es a una ley que convierta la presunción de inocencia del varón en algo pisoteable y que encima no consigue combatir aquello que pretende combatir, que es la violencia contra la mujer.

--¿Cree que hay que derogar la actual Ley de violencia de género?

Queremos una ley para combatir la violencia contra la mujer, la violencia ocasional contra el hombre, la violencia contra los niños y la violencia contra los mayores. Estas dos últimas son violencias practicadas a veces por hombres y a veces por mujeres. No queremos una ley que criminalice a la mitad de la población, porque se convierte en la puerta de entrada de personas desaprensivas que aconsejan en un proceso de divorcio la presentación de denuncias de violencia de género que no se ha producido. Queremos una ley justa y que nos diga cuál es la nacionalidad de los que han matado mujeres este año, por ejemplo.

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