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El exconsejero de la Generalitat, Santi Vila, durante la entrevista en la Cadena Cope /CG

Santi Vila: “El 1-O no hubo ningún mandato democrático”

El exconsejero de la Generalitat asegura que ahora la prioridad debe ser “prepolítica”, lograr la “reconciliación” y la “convivencia”

29.09.2018 12:35 h.
6 min

Blanco de los sectores más duros del independentismo, y de algunos medios de comunicación, que han querido arrinconarlo, el exconsejero Santi Vila no quiere renunciar a sus principios. Actuó como el pepito grillo del Gobierno catalán y reclamó a Carles Puigdemont que convocara elecciones antes de la declaración de independencia. Ahora, a la espera de conocer su situación judicial, --cuando se inicie el juicio por el proceso soberanista—tiene claro que el independentismo no se debería agarrar al referéndum del 1 de octubre: “El 1-O no hubo ningún mandato democrático”, señala, para advertir que la gran prioridad tiene un alcance “prepolítico”, y es “conseguir la reconciliación y asegurar la convivencia”.

Vila tiene intención de volver a la primera línea política. Pero no puede dar un paso hasta saber su situación judicial. Tiene retirado su pasaporte, y por ello asegura que no ha ido a ver al expresidente Carles Puigdemont a Waterloo, en Bélgica. Fueron amigos durante años, y ahora la relación es inexistente, en gran medida porque Vila señaló a los “radicales” del Govern, a los que provocaron el fracaso de una vía que, si hubiera pasado por unas elecciones, hubiera evitado la aplicación del 155 y las repercusiones judiciales posteriores, incluso para él mismo.

Rechazo a la unilateralidad

En una entrevista en el programa Converses, de la Cadena Cope, con la participación de Crónica Global, Vila considera que hace un año lo que ocurrió es que triunfaron “los dos sectores más radicales, en Barcelona y en Madrid, cuando todo se encaminaba a una victoria de los moderados, también en las dos partes enfrentadas”.

Lo que reclama Vila, que estableció contacto con Lliures, el partido que dirige Antoni Fernández Teixidó, es que se sepa admitir “la verdad” en cada una de las partes, y que se debería alcanzar un acuerdo político, asumiendo los errores. El primero, desde el gobierno de la Generalitat y de los partidos independentistas fue, a su juicio, la apuesta por la unilateralidad. Mientras que para Vila, el Gobierno de Mariano Rajoy no supo ver la fuerza de un movimiento que deseaba un cambio en las relaciones entre Cataluña y España.

Energías "tóxicas" al lado de Puigdemont

Vila defiende ahora a Puigdemont, al considerar que hubo “un entorno, unas dinámicas, una energía que no pudo dominar, de carácter tóxico”. Puigdemont quiso convocar las elecciones, después de haber diseñado dos planes en función del éxito o fracaso del referéndum de 1-0.

Sin embargo, la batalla por la hegemonía en el campo nacionalista, entre ERC y Junts per Catalunya, llevó al conjunto al desastre, con un referéndum que tuvo en las cargas policiales el elemento clave para realimentar ahora al movimiento. “No fue un mandato democrático, poco antes se había desmantelado la Junta Electoral, no tenía garantías, y fue más una gran movilización”, afirma, a diferencia de lo que defiende el presidente Quim Torra. "Es un capital político para el independentismo, pero no fue un mandato", porque hubo también dos millones y medio de catalanes, con derecho a voto, que no se sintieron interpelados, y eso se lo dije al presidente Puigdemont". 

Lealtad constitucional

 Ahora bien, Vila pide que "se empatice con las personas que, de buena fe, quisieron ir a votar, y eso se debe entender, a todos aquellos que fueron con sus hijos y sus nietos a votar". Al mismo tiempo, el independentismo, a su juicio, debería asumir "que no es homogéneo".

Una posible salida sería, a juicio de Vila, una reforma constitucional, que debería pasar, primero, “por exigir un común denominador, un patriotismo constitucional, una lealtad constitucional”, y, partir de eso, “acometer las reformas que haga falta”.

Rehacer el catalanismo

Vila apuesta por rehacer un catalanismo que sea capaz de unir intereses diferentes, que haga posible un espacio de encuentro. Y pasar página, a partir de que el bloque independentista tenga una oferta atractiva que deje al independentismo que le lleve a perder apoyos. El movimiento no desaparecerá, pero puede tener un porcentaje estructural menor, y sólo en ese momento se podrán establecer acuerdos transversales, según Vila.

Una idea central en la posición del exconsejero de la Generalitat es que no se puede afirmar alegremente que los dirigentes de los partidos de ámbito estatal no conocen la realidad de Cataluña. Según Vila, tanto Ana Pastor, como Iñigo Méndez de Vigo no pueden admitir esas críticas, porque estuvieron encima de todo, y han tenido interlocutores en Cataluña y presencia durante años.