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La esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez (i); el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán (d), conversan a su llegada a la cena informal de la OTAN a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno en el Museo del Prado / A. Ortega. Pool - Europa Press

Sánchez "tiene más crédito internacional que nacional", según se desprende de la cumbre de la OTAN

Los expertos de la organización y en geopolítica analizan el encuentro mundial de Madrid, en el que se ha señalado directamente a Rusia como “amenaza” y a China como “desafío”

10 min

La cumbre de la OTAN de Madrid --por el 40 aniversario de membresía de España-- ha dejado varios titulares y análisis, con el foco puesto en Rusia y el conflicto de Ucrania. Sin embargo, expertos en geopolítica como Miguel Ángel Medina, subdirector de la Cátedra de Estudios Mundiales de la Universitat Abat Oliba CEU (UAO CEU), resaltan la capacidad organizativa de España en este tipo de eventos pero, sobre todo, la agilidad del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para lograr una complicidad con las potencias occidentales: “Tiene más crédito internacional que nacional”.

Más allá de las imágenes que ha dejado la cumbre, los acuerdos y la reestructuración de la Alianza del Atlántico Norte es algo que se ha puesto, al fin, sobre el papel. Benedetta Berti, jefa de planificación de políticas de la Oficina del Secretario General de la OTAN, ha explicado este viernes en el Cidob de Barcelona que la guerra de Ucrania es “impredecible”, en especial por la “retórica temeraria” de Rusia y de su presidente, Vladímir Putin. Todo ello refuerza la idea de esta organización político-militar: defender el territorio aliado y el de sus vecinos más cercanos. Y eso es lo que se ha venido a demostrar a Madrid. Pero, ¿qué hay más allá de la cercana invasión del Kremlin?

La jefa de planificación de políticas de la Oficina del Secretario General de la OTAN, Benedetta Berti, en un desayuno informativo organizado por el Cidob / EUROPA PRESS
La jefa de planificación de políticas de la Oficina del Secretario General de la OTAN, Benedetta Berti, en un desayuno informativo organizado por el Cidob / EUROPA PRESS

Plan estratégico para “garantizar la estabilidad”

Berti ha sido una de las negociadoras y redactoras del nuevo concepto estratégico de la OTAN. Este nuevo plan se ha acelerado tras la invasión de la república eslava aunque, como explica Medina, se lleva preparando desde hace meses. Antes incluso de que Putin diera la orden de entrar en Ucrania. No obstante, las decisiones adoptadas en Madrid han estado influenciadas por la guerra en el Este de Europa. ¿Cuáles han sido estos acuerdos?

Los 30 líderes, durante la cumbre en la capital española, han aprobado la Declaración de Madrid, un documento que aborda la situación de seguridad actual y que hace referencia a los socios como Japón, Corea del Sur o Australia, junto a los aliados. Entre otras cuestiones, también se ha acordado aumentar los fondos comunes. De hecho, Sánchez ha reiterado que España va a cumplir el compromiso con la OTAN y con la Unión Europea (UE) de destinar el 2% del PIB al presupuesto en defensa.

Pero lo más impactante ha sido la posible incorporación de Suecia y Finlandia, que ha sido puesta sobre la mesa y ha logrado, al fin, romper el veto que impuso el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Todo ello, junto los fondos para desarrollar tecnologías clave y de doble uso con alto potencial tecnológico para solucionar desafíos de seguridad y defensa de la Alianza, así como los nuevos conceptos estratégicos sobre terrorismo y la preocupación por el Sahel, han sido los posicionamientos más novedosos de la cumbre. “Podemos jugar un papel, contribuir a la estabilidad”, ha sentenciado Berti respecto a las resoluciones.

La diplomacia, en horas bajas

Pero si la cumbre de Madrid ha servido para unir a los países del Atlántico Norte, con la “amenaza” de Rusia, ¿habrá un ataque militar conjunto o se optará por la diplomacia de más alto nivel para solucionar la escalada del Kremlin? “El proceso diplomático en medio de una guerra es muy complicado”, ha señalado Berti. Algo en lo que coincidió el subdirector de la Cátedra de Estudios Mundiales de la UAO CEU, que además recuerda que “el contexto actual es de todo menos predecible”. Francia, Alemania e incluso el Reino Unido pueden ser los tres ejes que ayuden a generar una cierta distensión con Putin. Pero, ¿qué pasa con Viktor Orbán?

El primer ministro de Hungría mantuvo hasta la crisis generada por el ataque bélico a Ucrania unas buenas relaciones con el Kremlin. Pero el miedo a perder los fondos procedentes de la UE y la entrada de refugiados al país hizo cancelar esta vía. “Orbán era el mejor amigo de Putin antes de la guerra, pero si le hace el juego dejaría de recibir fondos --uno de los pilares en los que basa su populismo es el económico-- y toparía con Olaf Scholz (canciller alemán)”, asegura Medina.

El escaso cuerpo diplomático húngaro, pese a las buenas relaciones con Rusia de su primer ministro, sería ineficaz, según apuntan los expertos, para lograr una solución pactada a la guerra en Ucrania. “Scholz y Macron sí podrían tener ese poder diplomático, e incluso Polonia por cercanía”, recuerda el subdirector de la cátedra de la UAO CEU. Pero la “inestabilidad de nuestros vecinos”, como ha explicado Berti, hace cada vez más complicada una salida pactada, lo que implica “uno de los mayores desafíos para la seguridad desde la Segunda Guerra Mundial”, ha sentenciado.

Mapa que representa el año de ingreso de cada país europeo de la Alianza Atlántica (OTAN) / EUROPA PRESS
Mapa que representa el año de ingreso de cada país europeo de la Alianza Atlántica (OTAN) / EUROPA PRESS

¿Qué pasó con Georgia?

Rusia no es la primera vez que actúa con dureza contra sus vecinos y las exrepúblicas soviéticas. En 2008, en Georgia, después de un referéndum no vinculante para entrar en la OTAN y el intento del entonces presidente Mikheil Saakashvilli de recuperar los territorios ocupados de Abjasia y Osetia del Sur, el tándem Medvédev-Putin reprimió duramente a este país de poco menos de cuatro millones de habitantes. En esos momentos el Kremlin gozaba del beneplácito de occidente y con el Consejo Rusia-OTAN, que fue suspendido el 1 de abril de 2014, en respuesta a la adhesión de Crimea.

“El problema de Georgia es que no cuenta con un padrino occidental, como sí tiene Ucrania con Francia o Azerbaiyán con Turquía”, remarca Medina. Además, el pequeño país del Cáucaso no es estratégico para Europa y Estados Unidos, mientras sí lo es Ucrania y el corredor de exportación a través del Mar Negro. Podría pensarse que al ser Salome Zourabichvili la actual presidenta y ser exdiplomática francesa, los lazos con una de las mayores potencias de emisarios del mundo, como Francia, harían que saliera a su salvación, pero la exrepública soviética sigue sin valedor. En definitiva, la lejanía con las fronteras de la OTAN y otros factores geográficos, políticos y económicos enmudecieron el conflicto de 2008. Aunque se haya convertido en la comparativa fácil con lo sucedido este año en Ucrania.

La OTAN, durante estos días en Madrid, se ha alzado de nuevo como la gran protectora de la integridad, los valores y la paz en Occidente y en el mundo. Ceuta y Melilla siguen bajo el paraguas de la Alianza, según los expertos, que han aplaudido la inclusión del Sahel y el nuevo posicionamiento sobre terrorismo de sus líderes. El contexto actual es impredecible, pero la unidad atlántica demostrada tras esta cumbre será el mayor quebradero de cabeza de Putin quien, quizá, pensó que esto sería como el “paseíllo” de Crimea en 2014 o la enmudecida guerra de Georgia en 2008.