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Sánchez anuncia que el Gobierno aprobará los indultos a los presos del 1-O / EP

Sánchez se pone sentimental con los indultos, pero llega la hora del relato político

Tras su emotivo discurso ante la sociedad civil, el presidente comparecerá en el Congreso a petición propia, mientras que el ministro de Justicia explicará el ajuste del perdón a la ley

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Primero fue el mundo empresarial, donde Pedro Sánchez encontró terreno abonado para los indultos. Ayer fue la sociedad civil, que en un acto celebrado en el Liceu escuchó las razones, más sentimentales que técnicas, de esa medida de gracia. Hoy comienza el verdadero proceso político, en el que el Gobierno explicará las razones legales que le han llevado a conceder el perdón a los presos independentistas. Coge el testigo el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, el responsable de explicar los acuerdos del Consejo de Ministros previsto para hoy. El propio Sánchez lo hará, a petición propia, en el Congreso. Dicho de otra manera, llega el momento del relato político.

El presidente del Gobierno defendió su apuesta personal por la medida de gracia, liberado de las presiones de un ciclo electoral y confiado en un quid pro quo con ERC que, de momento, prefiere escenificar un distanciamiento --Pere Aragonès no acudió a su conferencia e insiste en que los indultos no solucionan nada--, en un solemne acto en el Liceu al que fueron invitados los principales representantes del mundo político, empresarial y cultural, así como responsables de los medios de comunicación.

El espiritu de la Transición

Fue una intervención, sin duda, cargada de sentimiento, en la que Sánchez apeló a la concordia y la unidad. Invocó, en definitiva, al espíritu de la Transición para superar, de una vez, el convulso proceso independentista. “Un discurso que mira el futuro y nos reconoce a todos los españoles, pensemos lo que pensemos”, aseguraba una dirigente del PSC --la plana mayor de los socialistas catalanes acudió al coliseo operístico--, mientras que otro asistente, jurista para más señas, ponía en cuestión la efectividad de una Transición constituyente que, para algunos, queda muy alejada en el tiempo. Máxime si se tiene en cuenta que las posiciones siguen estando muy polarizadas.

En las inmediaciones del Liceu, muy cerca del lugar donde se cometieron los terribles atentados yihadistas del 14A, un grupo de independentistas rechazaba la estrategia de Sánchez, convocados por la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la CUP, y exigían amnistía y "autodeterminación". No eran muchos, apenas unas decenas, pues la movilización en la calle ha perdido fuelle y solo los más recalcitrantes se atreven a cuestionar unos indultos que permitirán en breve que los presos del 1-O queden en libertad. Niegan la mayor y, ayer, recibieron un balón de oxígeno: la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó una resolución favorable al perdón de los condenados, la reforma del Código Penal en lo referente a los delitos de sedición y rebelión, y la suspensión de los procedimientos de extradición pendientes. 

División independentista

En paralelo, Aragonès y Carles Puigdemont también subestimaban el acto, a su juicio propagandístico, del presidente del Gobierno español. Lastrado por sus socios de Junts per Catalunya, el presidente de la Generalitat combina la teatralización identitaria con los guiños a un empresariado al que promete diálogo.

Y es que es ahora cuando comienza de verdad la política. El Consejo de Ministros, como anunció Sánchez, aprobará hoy la concesión de los indultos. El sentimiento del socialista, que dejó fríos a muchos asistentes, da paso al relato técnico, al debate sobre el cumplimiento de una ley que regula los indultos y que data de 1870. La posición del tribunal sentenciador, en este caso el Tribunal Supremo, no es vinculante, pero pesa en los argumentos de PP, Ciudadanos y Vox, partidos que exigirán explicaciones a Sánchez en el Congreso. El mandatario español ha pedido comparecer ante los grupos parlamentarios para detallar sus razones. Que son políticas, sí --los indultos ayudan a darle estabilidad, ya que todos los partidos que facilitaron su investidura apoyan la medida--, pero que no convencen a la derecha y a una veintena de entidades sociales que días atrás se manifestaron en Barcelona para rechazar una medida que, a su juicio, premia a los autores del “mayor golpe” a la democracia.

¿Desgaste para Sánchez? El presidente cuenta con unos Presupuestos aprobados y un plan de recuperación bajo su estricto control, el elemento económico clave de los próximos años. Hay quien compara a Sánchez con el perfil de concordia y consenso que exhibió José Luís Rodríguez Zapatero tras la negociación con la banda terrorista ETA. ¿Le compensará?