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La futura presidenta del Senado, la juez especialista en violencia de género Pilar Llop (PSOE) / EFE

Sánchez sacrifica a Cruz en el Senado para luchar contra Vox

El líder del PSOE propone a Pilar Llop para evidenciar en la cámara alta su perfil feminista y combativo contra la ultraderecha

02.12.2019 00:00 h.
7 min

Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. A decidir con sorpresa. Con el PSOE esperando, sin actuar todavía, que el presidente del Gobierno en funciones, logre su investidura con la negociación con ERC, Sánchez ha querido situar al frente del Senado a la juez Pilar Llop, especializada en violencia de género, con un mensaje muy claro: habrá un gobierno progresista, feminista –como él mismo califica—frente a un bloque de la derecha formado por el PP y la ultraderecha de Vox. Con ello, sin embargo, sustituye a Manuel Cruz, filósofo y representante del PSC y del proyecto federal que caracteriza a los socialistas catalanes.

¿Es un castigo a Cruz? Se trata de otra cosa. Es una elección que pretende mostrar un mayor combate con la derecha. En un momento en el que el PSOE negociaba con el PP que Vox no tuviera presencia en la Mesa del Congreso, --los votos de los populares son cruciales—a cambio de que la formación de Pablo Casado tuviera la vicepresidencia, Sánchez ha visto que era del todo imposible. El PP no quiere vetar a Vox, con 52 diputados en la cámara. Y el líder socialista ha reaccionado en el Senado, mirando también hacia Unidas Podemos.

Gobierno feminista

Pilar Llop representa lo que más caracteriza ahora a un gobierno de perfil progresista: la lucha contra la violencia de género –frente a todas las dudas y oposiciones de Vox, que tampoco recibe excesivas críticas del PP—y el acento feminista. Con ello, Sánchez sitúa a dos mujeres al frente del Congreso, con Meritxell Batet, que repetirá, y Pilar Llop en el Senado. Pero es también una autoafirmación del PSOE, porque, en las negociaciones con Unidas Podemos para formar el Ejecutivo, la cartera de Igualdad pasará a manos de la formación de Pablo Iglesias. En esa lucha particular en la izquierda, los socialistas no quieren perder protagonismo, y que menos que una juez especializada en violencia de género, senadora por elección autonómica en la Asamblea de Madrid, para proyectar ese mensaje político.

En el caso de Cruz, el profesor de filosofía tendrá otro cometido, que todavía no se ha decidido, y que estará pendiente, hasta el último momento, de las negociaciones con Esquerra para poder constituir el nuevo Gobierno. El PSOE valora con nota a Cruz, que se vio envuelto en una polémica por un supuesto plagio en un manual de filosofía de textos de otros autores. Cree que puede seguir aportando al proyecto socialista. Cruz había dudado de la posibilidad de que el PSOE pudiera acordar un gobierno de coalición con Unidas Podemos. Lo señaló en una entrevista con Crónica Global, al no apostar por la entrada de Pablo Iglesias en un Ejecutivo. Pero ese mismo rechazo lo expresó el propio Sánchez en la campaña electoral.

En su momento, de hecho, Sánchez también improvisó, y situó a Cruz en el Senado, tras las elecciones del 28 de abril, después de comprobar el veto que los partidos independentistas –Junts per Catalunya y ERC—habían puesto sobre Miquel Iceta, que era el elegido. En el Parlament, los partidos votaron en contra de la elección de Iceta como senador autonómico, que era necesario para optar a la presidencia del Senado. 

Manuel Cruz en la entrevista con Crónica Global / LENA PRIETO
Manuel Cruz en la entrevista con Crónica Global / LENA PRIETO

Cruz, ¿ministro?

El caso de Cruz es, sin embargo, importante, porque se ha involucrado en los últimos años con auténtico fervor y dedicación al proyecto federal de España, a través de Federalistes d’Esquerres. Elegido senador, en las listas por Barcelona, a través del PSC, Manuel Cruz será llamado a otras responsabilidades en el Ejecutivo, y una de las posibilidades es que sea nombrado ministro de Política Territorial, la tarea que desarrolló, precisamente, Meritxell Batet antes de ser nombrada presidencia del Congreso. Puede ser, por tanto, el ministro del PSC en el Ejecutivo, un enlace que puede limar asperezas en Cataluña con los nacionalistas.

Sánchez manda en el PSOE, y ha tenido claro que su nombre para la cámara alta debía ser Pilar Llop. No es una desconocida para él. De hecho, la designó como Delegada del Gobierno para la Violencia de Género. Pero dejó el cargo para formar parte de las listas del PSOE en la Asamblea de Madrid, como número dos de Ángel Gabilondo.

Llop, el estandarte del PSOE

Estaba llamada a presidir la propia Asamblea de la comunidad, pero el PSOE no pudo formar gobierno, tras el acuerdo entre el PP, Ciudadanos y Vox. Y fue elegida senadora autonómica, lo que le sirve ahora para presidir la cámara.

Ahora tendrá una oportunidad al frente del Senado, representando esa imagen que quiere proyectar a toda costa Pedro Sánchez: un gobierno progresista, con más mujeres en el Ejecutivo que cualquier otro país del entorno europeo, y con el objetivo de constatar que luchará contra la ultraderecha de Vox, y con los partidos que no vean en el partido de Santiago Abascal un peligro para la democracia, como el PP, que ha llegado a acuerdos en comunidades como Andalucía, o en la propia Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de la capital española.