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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las jornadas económicas del Círculo de Economía, junto a Juan José Brugera /CG

Sánchez se refugia en el empresariado para eludir acuerdos con el independentismo

El presidente del Gobierno señala que todo su esfuerzo se centrará en ganar “productividad” para la economía española, pero deja de lado su política de pactos

7 min

No es el momento. O así lo entiende el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sin embargo, el escenario era el adecuado. Sánchez se ha refugiado en el empresariado catalán, que pide una cultura del pacto, pero sin grandes concreciones, para eludir la cuestión catalana en el Círculo de Economía, en las jornadas económicas de Sitges. Nada sobre su aproximación al independentismo, nada sobre qué pasos dar a partir de ahora. Con un guion bien aprendido, el jefe del Ejecutivo está más pendiente de su relación con el presidente francés, Emmanuel Macron, y la posible influencia de España en la Comisión Europea, que en elaborar un exhaustivo plan para acercarse al problema catalán.

Sánchez ofrece con ello un mensaje claro. Lo que contará, a partir de ahora, es la obra de gobierno que se impulse cuando sea investido. El presidente ha insistido en que todo tiene que estar enfocado a un avance de la productividad de la economía española, y que el plan estrella debe ser la transición ecológica, con un cambio en el modelo energético y con un plan fiscal que desarrolle ese deseo. La no alusión a Cataluña, ni a la política de pactos, con un posible acercamiento a Ciudadanos en muchos de los gobiernos regionales y locales que están en el aire, manifiesta la voluntad de Sánchez de dirigir por completo la agenda política en España.

¿Y el pacto de Pedralbes?

Para ello, Sánchez ha tenido la complicidad del empresariado catalán. El presidente del Círculo de Economía, Juan José Brugera, le ha pedido que apueste por la cultura del pacto, por intentar iniciar un nuevo periodo. Pero en ningún momento Brugera le ha pedido que se pronunciara, por ejemplo, por un posible retorno a los llamados Pactos de Pedralbes, que el mismo consejero de Ecomomía de la Generalitat, Pere Aragonès, había mencionado en su intervención de este viernes.

Ni en el momento de las preguntas, ni en el mensaje final de Brugera se aludió a la situación política catalana. Por ahora, eso no existe en la agenda de Moncloa. O sí, pero con una dimensión muy diferente: gobernar para colocar la economía en el centro, para que España pueda influir en Europa, para impulsar una transición ecológica, para desarrollar un modelo “más inclusivo”, y para establecer grandes acuerdos, pero en Europa, con el grupo socialdemócrata y liberal.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la sesión de clausura de la XXXV Reunión del Círculo de Economía en Sitges / CG

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la sesión de clausura de la XXXV Reunión del Círculo de Economía en Sitges / CG

Mensaje a Podemos

Ha dado Sánchez algunas pistas, sin embargo, sobre su agenda interna en España. “No debe haber más gasto, si no más eficaz”, ha señalado, apostando por políticas sociales, pero siempre respetando la disciplina fiscal que marca la Unión Europea. Un mensaje, por tanto, a Pablo Iglesias, y otro a Albert Rivera, al insistir en que los socialdemócratas europeos y los liberales deben entenderse. Y con la insistencia en que en Europa se juega la defensa de la democracia, y de las libertades, una lección para Ciudadanos, si intenta buscar acuerdos con Vox.

Las alusiones siempre han sido indirectas: “Hay que conjugar nuevos verbos, y dejar los problemas del siglo XIX, hay que anticipar, compartir, dialogar y consensuar”, ha insistido Sánchez. ¿Un mensaje para el nacionalismo catalán? Sí y no. Pedro Sánchez ha decidido que fomentará políticas para todos los españoles, con un mensaje que repiten todos los dirigentes socialistas, y, especialmente, los catalanes cuando, al ser preguntados por el problema catalán, señalan que hablar del futuro de las pensiones, como ha hecho también Sánchez este sábado en Sitges, es hablar para los catalanes.

La tercera vía, callada

En otras ocasiones, en los últimos años, el Círculo de Economía había intentado sonsacar a Mariano Rajoy respuestas “catalanas”. Rajoy tuvo momentos distintos, pero siempre se pronunció sobre qué se podía hacer, con respuestas atadas a la defensa de la legalidad.

Sánchez no lo ha hecho. Y tampoco lo ha pedido el Círculo. El no mensaje directo, como las no decisiones de Rajoy, son los propios mensajes: el presidente del Gobierno ha relacionado todas las mejoras de España en todos los ámbitos. “Es un gran país, con una transformación enorme y que lo ha hecho en sólo 40 años, un suspiro en términos históricos”.

Europa, Europa

En Cataluña, en el Círculo de Economía, que es el representante de una posible “tercera vía”, con una apuesta por un nuevo Estatut, que pudiera solventar el bloqueo institucional, Sánchez se ha plantado.

La tercera vía es la España que crece de forma “inclusiva”, y que puede aprovechar su momento en la Unión Europea, con socios que esperan a un país con un gobierno que ha logrado el 30% de los votos en las elecciones, algo ahora inaudito en las democracias occidentales. Ese es su mensaje. De momento.

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