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Pedro Sánchez (i) y Salvador Illa (d), en el congreso extraordinario del PSC

Sánchez presiona a Illa para obtener un buen resultado en Barcelona

El presidente del Gobierno español ordena “salir a ganar”, lo que ha encendido las alarmas en el PSC y los rumores sobre la apuesta de Moncloa por Iceta

5 min

Como no podía ser de otra manera, las referencias de Pedro Sánchez a Barcelona, Valencia y Madrid como plazas a conquistar en las próximas elecciones municipales no han pasado desapercibidas para la cúpula de los socialistas catalanes. E incluso han generado nerviosismo entre miembros de la cúpula del PSC, donde se sigue dando por hecho que el futuro candidato a la alcaldía de la capital catalana será Jaume Collboni. Otra cosa son los planes que tiene el presidente del Gobierno. Y esa incógnita sigue flotando en el ambiente.

El PSOE no ha confirmado todavía a sus candidatos por Valencia y Madrid, de ahí que incluir a Barcelona en ese trío haya encendido algunas alarmas en la sede de Pallars. Y también llamadas entre sus dirigentes.

Ocurrió ayer, tras la entrevista del presidente del Gobierno en la Cadena Ser. Preguntado por un posible cambio de ministros que vendría condicionado por las listas electorales, Sánchez se ha referido a esas tres ciudades como principales objetivos.

“Salimos a ganar, vamos a por todas"

“Salimos a ganar, vamos a por todas, no damos a dar por perdida ninguna ciudad, ni Madrid, ni Barcelona, ni Valencia…”, ha dicho Sánchez.

Collboni, que actualmente es primer teniente de alcalde de la capital catalana en base a un gobierno de coalición con En Comú Podem, es la apuesta del PSC. Así lo ha corrobado Salvador Illa, primer secretario de los socialistas catalanes, en diversas ocasiones. Pero en los últimos meses han aumentado las presiones sobre Illa, que incluso ha sonado como el alcaldable preferido en algunos ámbitos empresariales. Los mismos que cuestionan a Collboni por haber pactado con la alcaldesa Ada Colau, cuyo perfil antisistema y anticapitalista genera rechazo.

Los buenos resultados de Illa el 14F --ganó las elecciones autonómicas, pero el independentismo sumó mayoría-- avalan esos apoyos como candidato municipal, pero él se autodescarta y avala a Collboni sin condiciones.

Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, que celebra que el MWC se quede en Barcelona / CG
Jaume Collboni, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona / CG

El PSC hace valer el papel de cortafuegos de su dirigente municipal en el consistorio barcelonés. Algunas encuestas de intención de voto, como la de Metrópoli, dan a ERC como ganadora. Otras aseguran que vencería Colau. Y hace tiempo que ambas formaciones estrechan sus relaciones para un futuro pacto poselectoral.

La opción de Iceta

En Moncloa, explican fuentes socialistas, se apuesta por Miquel Iceta como posible candidato. Es ahí donde cobra sentido el posible baile de ministros, pues Iceta, exlíder del PSC, es actualmente titular de Cultura. Un cargo en el que, según sus allegados, se siente muy cómodo. Los socialistas se ven fuertes en el área metropolitana, imbatibles en ciudades como L'Hospitalet de Llobregat --así lo apunta el panel electoral publicado por Crónica Global-- o Santa Coloma de Gramenet; pero el Gobierno quiere que el PSC no se instale en esa zona de confort y dedique todas sus energías a ganar en Barcelona.

El líder del PSC, Salvador Illa (i), y el ministro de Cultura, Miquel Iceta (d) / EUROPA PRESS
El líder del PSC, Salvador Illa (i), y el ministro de Cultura, Miquel Iceta (d) / EUROPA PRESS

Otra ministra ha sonado en los últimos meses como hipotética cabeza de lista, aunque no con tanta intensidad como Iceta. Se trata de Raquel Sánchez, exalcaldesa de Gavà y, contra todo pronóstico, actual ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Su nombramiento pilló desprevenido al PSC. 

La anécdota

A modo de anécdota, pero reveladora de esas tensiones, cuentan que Miquel Iceta distribuyó entre sus compañeros socialistas un sondeo de El Periódico que daba por ganador a Collboni. El gesto fue interpretado como una forma de demostrar quién, a su juicio, debía ser el candidato.

Quedan ocho meses para las elecciones y la postura del PSC es firme en lo que respecta a su alcaldable, pero internamente se asegura que la última palabra la tendrá Sánchez.