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Pedro Sánchez, en la presentación del plan de modernización de la Formación Profesional / EP

Sánchez inicia la reindustrialización de España de la mano de CEOE y Foment

El Gobierno valora la entrada de capital público en el accionariado de Seat, de acuerdo con Volkswagen, al calor de los fondos europeos

7 min

España entra en un nuevo compromiso histórico en el que Pedro Sánchez va de la mano de la CEOE y Foment. El Gobierno cuenta con el mundo empresarial como nuevo socio concretado en la CEOE de Antonio Garamendi, especialmente apoyado por Josep Sánchez Llibre, vicepresidente de la patronal y líder de su confederación catalana Foment del Treball. Moncloa ha iniciado una mirada global sobre el sector industrial español en la que participa un equipo de 100 expertos --consultores, tecnólogos, abogados, economistas, legalistas, empresarios y humanistas-- coordinados por Iván Redondo. La larga mano de Moncloa mueve sus mejores alfiles y caballos en actividades punteras como la digitalización, la economía verde, la sanidad y la lucha sin cuartel contra la exclusión, al calor ahora de los fondos europeos tras el acuerdo alcanzado en Bruselas.

La palanca política de Sánchez se dirige en primer lugar a los emprendedores, auténticos sujetos económicos de la nación. Por el camino se ha quedado el PP de Pablo Casado, negador de la evidencia, y pronto se descolgará el soberanismo catalán, cuya monserga es más digna de Visegrado que del siglo XXI. La UE de Merkel y Macron, la eterna hermandad del eje franco-alemán, abre la puerta de la esperanza en la que, hábilmente, se ha colocado Sánchez.  

Un plan global amparado por Bruselas

El camino de la reindustrialización tras la crisis del Covid supera los topes territoriales de la Generalitat de Cataluña y de la Comunidad Autónoma de Madrid, que reclaman su parte de los fondos europeos pactados (140.000 millones de euros). El Govern de Torra calcula recibir un 20% del total (unos 30.000 millones), pero la idea del Ejecutivo socialista es lanzar un plan global basado en los compromisos adquiridos en Bruselas. No se trata de territorializar las subvenciones y créditos de la UE, sino de poner en marcha actuaciones de política industrial que refuercen el tejido productivo y el empleo en las zonas mejor preparadas. En el centro del programa en estudio destaca la electrificación del sector del automóvil, primando la producción de baterías eléctricas, que representan ya el 50% del coste total de fabricación de los nuevos automóviles. La posición de Seat resulta trascendental y el Consorcio Volkswagen lleva años diseñando el futuro que ahora parece acelerarse. Fuentes conocedoras admiten que el Gobierno de Sánchez “trabaja con la hipótesis de una entrada de capital público en el accionariado de Seat”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en una imagen de archivo / EUROPA PRESS
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en una imagen de archivo / EUROPA PRESS

La propia canciller, Angela Merkel, lo ha reconocido en reuniones privadas con altos cargos empresariales. “Con la entrada del sector público español en Seat le demostraríamos a Volkswagen que España apuesta por la marca y que, hoy por hoy, no pueden plantearse abandonar España”, señalan las mismas fuentes. El papel de Merkel ha sido crucial en la cumbre del relanzamiento y quiere seguir siéndolo en todo lo referente a la reindustrialización de economías devastadas por el coronavirus.

La relación industrial de Alemania

La canciller se acercó a la realidad industrial de Cataluña gracias al Foro para el Desarrollo Empresarial de las Regiones más Industrializadas de Europa (Fodere), que reúne las patronales del Piamonte, Suiza Romanda, Baden-Württemberg, Rhône-Alpes y Cataluña. La representatividad del Fodere interesó a Merkel  --la canciller alemana es una corredora de fondo, forjada en las responsabilidades territoriales del Este de Alemania-- y a partir de aquel momento, ella puso el resto. En las últimas semanas, Merkel ha soltado dos grandes mensajes: “No me vendo Lufthansa, la vamos a refinanciar” y “sería bueno que el Gobierno español entrara en el capital de Seat para demostrar a Volkswagen la vocación de permanencia”.

Tras la salida de Nissan de España, una sacudida como la actual podría poner en peligro los planes de inversión de otras cabeceras multinacionales, como Renault, PSV, Ford, General Motors o la propia Seat. El caso de Seat empezó a ser debatido por los gobiernos de Madrid y Berlín en los momentos más duros de la pandemia. En Barcelona, Foment del Treball puso en marcha un seminario permanente, bajo el epígrafe de Movilidad, en el que se debaten los cambios del sector del automóvil centrados en la electrificación. Las cadenas de montaje de Ford y General Motors producían, hace más de un siglo, máquinas que “movían el mundo”, según la jerga de los fabricantes. Y siguen haciéndolo, solo que, a partir de ahora, la nueva producción en masa pasará por los motores eléctricos. La descarbonización del planeta tiene fecha límite.   

Proceso de localización

Ese es el plan de Pedro Sánchez, el de aprovechar al máximo el acuerdo europeo, que sí permitirá inversiones en sectores clave, con la idea que maneja Bruselas: la reindustrialización, y que Emmanuel Macron y Angela Merkel etiquetaron con la frase de "soberanía industrial", para que Europa no quede, otra vez, a expensas de China. 

Y para ello cuenta con el empresariado, especialmente con el catalán, que aspira a recuperar posiciones en ese sector, despreciado en las últimas décadas, en beneficio de los servicios. En función de cómo se aprovechen esos recursos, se podría lograr un fenómeno de "localización", de empresas que desean proveedores más cercanos. Y ahí la industria auxiliar catalana tendría un papel, de nuevo, importante.