Menú Buscar
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, junto a Joan Tardà / EFE

Sánchez ata su suerte al independentismo ‘sensato’

El Gobierno se obliga a celebrar el Consejo de Ministros el 21D en Barcelona, pese a los nervios en el PSOE, con el objetivo de poner al independentismo ante un espejo

12.12.2018 00:00 h. Actualizado: 11.12.2018 23:23 h.
8 min

El Gobierno español ya no puede dar marcha atrás. Se ha obligado a celebrar el consejo de ministros en Barcelona el 21 de diciembre, pese a las dudas que se han generado en el seno del PSOE, y ante la posibilidad de que no se pueda asegurar la viabilidad de esa reunión por parte de la Generalitat. Lo que está en juego es un doble objetivo: un gobierno autonómico no puede impedir la presencia del gobierno central en la segunda ciudad española y el independentismo se coloca ante un espejo para poder decidir qué quiere ser de mayor. Sánchez ata su suerte, precisamente, a ese independentismo “sensato” que rechace imágenes de violencia, que se aleje de la vía eslovena que propone el presidente Quim Torra, para poder construir un proyecto alternativo en España a los planes que ya defienden sin contemplaciones PP y Ciudadanos.

Con ello, Sánchez admite a los suyos en el Ejecutivo español que corre “riesgos”, pero que también los corre todo el movimiento independentista. Y todo eso se dilucidará el 21 de diciembre.

Malestar en el PSOE

Las dudas se han generado en el seno del PSOE. José Luis Ábalos, secretario de organización del partido, y ministro de Fomento, aseguró que se debía valorar esa presencia en Barcelona si podía ser contraproducente. De inmediato, la vicepresidenta Carmen Calvo señaló que el consejo de ministros se celebrará en Barcelona, “con toda naturalidad”.

Ábalos conoce el malestar en el PSOE, y es que han comenzado a surgir voces internas que achacan directamente los malos resultados a la estrategia de Sánchez frente al independentismo. Pero el presidente del Gobierno tiene claro que no le queda otra: no puede actuar como Mariano Rajoy, y, a diferencia del PP, el PSOE no puede mejorar sus resultados sin un fuerte ascenso en Cataluña.

Elsa Artadi en rueda de prensa después de la reunión del Govern / EFE

La portavoz del Govern, Elsa Artadi

Las vías de diálogo abiertas

Esa línea la defiende el PSC, y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet. No está sobre la mesa la aplicación del 155 de la Constitución. Pero sí advertencias y medidas que constaten que es el Govern de la Generalitat quien tiene un problema. Por ello, el Gobierno envió tres cartas al Ejecutivo catalán en las que le reprocha “la dejación de funciones” de los Mossos en los cortes de carreteras del pasado día 8 y también el levantamiento de las barreras de los peajes del día 9. El mensaje está claro: si la Generalitat no asegura la seguridad el 21 de diciembre, se enviará a la Policía.

La respuesta fue inmediata, y, tras defender la actuación de los Mossos, los distintos consejeros de la Generalitat, con Elsa Artadi al frente, garantizaron esa petición. El Govern, que sigue una línea errática, con su presidente Quim Torra en una situación delicada, desmentido por sus consejeros una y otra vez, intenta rebajar la tensión. No le conviene. La propia Artadi destacó los canales de comunicación que ya existen, y las reuniones bilaterales entre ministros y consejeros que se han establecido.

Los planes de la derecha

Sánchez quiere potenciar esa vía, aunque es consciente que asume “un alto riesgo”, como señalan fuentes socialistas. El riesgo es que esa reunión provoque altercados, imágenes violentas, con los CDR superando los planes del Ejecutivo catalán. Eso le obligaría a actuar, con una presión cada vez más alta de Ciudadanos y PP. El partido de Albert Rivera ya se ha ofrecido para pactar la aplicación del 155 y convocar, de la mano, elecciones generales. Pero Sánchez sabe, como apuntan las mismas fuentes, que no puede actuar de la misma forma que Rajoy. La convocatoria electoral, por tanto, podría ser la respuesta más probable.

Pero el intento de Sánchez se encamina en otra dirección. ¿Quiere realmente una gran parte de ese independentismo seguir una vía insurreccional, el modelo esloveno? ¿Puede aparecer una reacción, principalmente por parte de Esquerra Republicana o de sectores del PDeCAT que en privado constatan que están “hartos” de Carles Puigdemont y de Quim Torra? Si es así, Sánchez saldrá del Gobierno, el PSOE perderá las elecciones, pero los que pueden llegar tienen unos planes muy diferentes. PP y Ciudadanos, que ultiman una coalición de gobierno en Andalucía, a la espera de trazar la estrategia frente a Vox, creen ya con convicción que no hay otra salida que una intervención larga en Cataluña, con un 155 duro, esperando una rectificación en toda regla del independentismo a medio plazo.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez / CG

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno

Esquerra asume la disyuntiva

O Sánchez, con una oferta de un autogobierno mejorado, buscando soluciones a cada cuestión concreta, o un gobierno central en manos del centro-derecha que no buscará ningún acercamiento con el nacionalismo catalán. Eso es lo que se plantea en los próximos meses, y lo que el propio presidente del Gobierno constatará este miércoles en el pleno en el Congreso que se ha convocado para abordar el conflicto catalán.

El independentismo es consciente de esa disyuntiva. Esquerra Republicana lo asume, y se prepara para una nueva etapa. Pero la rivalidad con el mundo exconvergente que lidera Carles Puigdemont provoca la parálisis de todo el movimiento. A la pregunta sobre qué pasaría si desde el independentismo se clamara con rotundidad que ya se ha llegado a un punto de inflexión, se contesta con dudas: “es probable un premio, pero nadie descarta un castigo”.

Forzar las grietas

Esas aseveraciones no vienen únicamente de Esquerra. También del PDeCAT. Es decir, el electorado independentista, sin ofertas claras sobre una alternativa para resolver o paliar el conflicto catalán  --la de Sánchez no se concreta-- sigue firme en sus convicciones.

Sánchez pretende forzar grietas en ese bloque. Y un primer paso, si se produce, tiene una cita el 21 de diciembre en Barcelona.