Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El restaurante Marinella de Barcelona, amenazado y perseguido por atender en castellano / CG

La pizzera perseguida por atender en castellano en Barcelona: "Tengo miedo"

M., dueña del restaurante italiano Marinella, lleva siete días recibiendo "amenazas diarias", pide "apoyo a los vecinos y a los políticos" para librarse de los fanáticos del catalán

7 min

Es la pizzera perseguida en Barcelona por atender en castellano. M., restauradora que regenta el cenador italiano Marinella, lleva siete días "recibiendo amenazas diarias". La última, un ataque con pintura y espray con mensajes de odio en su local. Todo ello por atender en español a un cliente y rogarle que, si le hablaba en catalán, lo "hiciera despacio" para poder entenderle.

La joven empresaria tendrá mañana sábado un triste cumpleaños. Alcanza los 38 años de edad, pero si toma tarta de cumpleaños, esta tendrá sabor agridulce. A M. le cogerá el aniversario de su nacimiento en mitad de una salvaje campaña de acoso, boicot y vandalismo contra su negocio. La pizzería sarda Restaurante Marinella recibe correos electrónicos insultantes y amenazantes, llamadas con falsos pedidos e invitaciones a "marcharse de Cataluña" desde hace siete días. Lo último son pintadas xenófobas en el bufé en las que la invitan a "emigrar" a Italia si no habla catalán. 

"Un vecino maleducado"

La pesadilla de M. comenzó el pasado viernes. "Vino un cliente del barrio, que ya conocía. Encargó unas pizzas de noche y las pasó a recoger. Cuando se dirigió a mí, lo hizo en catalán. Yo aún no hablo esta lengua, pero si me hablan despacio la entiendo. Por ello, le pedí si podía hablar un poco más lentamente. No le gustó", ha explicado la restauradora a Crónica Global.

restaurante castellano barcelona
Una usuaria cita el tuit inicial de un independentista que ha generado una campaña de odio contra el Restaurante Marinella / CG

El vecino escaló el incidente. "Se puso de muy mal humor. Me dijo que estaba vulnerando sus derechos, y que si yo atendía al público debía dominar las dos lenguas. Empezó a sulfurarse y me dijo que tendría problemas", indica. Otros clientes de este cenador sardo intervinieron en defensa de la empresaria. "El señor se sublevó aún más. Les dijo que no se metieran donde no debían y les faltó al respeto. Yo, que previamente le había pedido disculpas y le había invitado a cancelar el pedido, dije basta. Le conminé a abandonar el local, pues me faltaba al respeto no solo a mí, sino a mis clientes", narra. El agresor se fue, no sin avisarla antes de que "se quedara con su cara, pues tendría problemas".

Un tuit y una campaña de odio

Dicho y hecho. El hombre, usuario de Twitter con la cuenta suspendida @bacalla, emitió un mensaje alertando del incidente en el Restaurante Marinella. "Fue como una avalancha. Tras su tuit, empecé a recibir llamadas amenazantes de gente que me invitaba a marcharme de Barcelona o me preguntaban si hablaba catalán y colgaban. También recibí muchos pedidos falsos. Es un no parar", admite la afectada.

La campaña de odio fue a más. "Me empezaron a enviar correos electrónicos con insultos e invitaciones a marcharme de Barcelona. Algunos vecinos pasan por delante y me miran con cara de asco. Si con las restricciones del Covid ya estaba sobreviviendo como el resto de la restauración, ahora tengo incluso menos clientes", reconoce M., apenada.

Vandalismo fascista

El cénit de la campaña de odio contra el Restaurante Marinella, un cenador decorado con encanto en el barrio del Clot, ocurrió el jueves. "Amanecí con la fachada del local pintarrajeada. Y, ahora, créeme: tengo miedo. Soy mujer, joven y vivo sola en Barcelona. Cuando cierro el establecimiento por la noche vuelvo a casa con miedo", denuncia la hostelera.

pizzeria restaurante catalan
Los grafitis amenazantes de carácter xenófobo contra el Restaurante Marinella de Barcelona / CG

Los mensajes en la fachada de su local son amenazantes, sí, pero es que además tienen un componente xenófobo. Los nacionalistas radicales invitan a M. a marcharse de vuelta a Cerdeña, y acompañan su grafiti con el número 33. Las fuentes consultadas explican que es el equivalente a CC, la tercera letra del abecedario (lo que se traduce como Catalunya Catalana), igual que los neonazis emplean el 88, HH, por Heil Hitler y, así, evitan ser perseguidos por la policía y las fiscalías de odio.

"Pido apoyo"

El odio contra Restaurante Marinella ha escapado de control. Lo dice M., su propietaria, que recuerda que "tres familias" viven de esta pizzería barcelonesa. "Yo hago pizzas, no política. Las lenguas me interesan por cuanto sirven para comunicarse, no para enfrentar", reflexiona. Llegados a este punto, la restauradora pide apoyo "político y vecinal".

"Yo he arrendado este local y trato de ganarme honestamente la vida. He comprado un piso en Barcelona. Pago mis impuestos religiosamente. Y ahora me tortura una campaña contra mi negocio que me supera. Pido públicamente apoyo", clama la emprendedora.

#YoconRestauranteMarinella

Por lo pronto, las redes sociales y algunos políticos la han escuchado. Se está viralizando la campaña #YoconRestauranteMarinella, que pide hacer pedidos diarios y sostenidos en el tiempo para evitar el boicot independentista al local. Uno de los que han participado es el primer teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

restaurante marinella
Jaume Collboni, primer teniente de alcalde de Barcelona, condenando los ataques al Restaurante Marinella / CG

Además del cargo electo del PSC, otros internautas han arropado públicamente al local de M. Pero hay que hacer más, ruega la empresaria. Marinella abre sus puertas de martes a domingo, tiene menú de mediodía por menos de 10 euros y cuenta entre sus especialidades con la pizza sarda, "con una masa finita y deliciosa", o los bocadillos hechos con masa de pizza, un plato típico de Nápoles. "Invito a la gente a venir a degustar nuestra carta o menú. Al final, es inversión local para el barrio", apostilla la víctima.

Destacadas en Política