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Carmela Fortuny (d), exalcaldesa de Sant Cugat y exdirector de Asistencia y Servicios Sociales, con el 'president' Quim Torra en un mitin de JxCat / Junts

Carmela, la ex alto cargo de CiU que recortó las residencias hasta el hueso

La implosión de los geriátricos en Cataluña no se explica sin la gestión de la exdirectora de Asistencia y Servicios Sociales, que adelgazó el modelo y lo abrió a los grandes grupos

16 min

¿Quién es Carmela Fortuny? Y, sobre todo, ¿qué relación tiene con la implosión de las residencias catalanas por el virus SARS-CoV-2? La exalcaldesa de Sant Cugat --antes CiU, ahora Junts per Catalunya-- tiene un papel central en el descalabro de los geriátricos de Cataluña, que suman ya cerca de 2.000 fallecidos por Covid-19, la enfermedad que causa el patógeno. La crisis actual de los asilos no se explica sin el papel de Fortuny, que adelgazó los centros y acotó los conciertos a los grandes grupos. Los gigantes que están sufriendo más el envite del patógeno. Con su papel cumplido y apeada de la alcaldía del municipio barcelonés, la ex alto cargo de CiU reposa como jefa de la oposición en Sant Cugat y vicepresidenta en la Diputación de Barcelona.

Carmela Fortuny (Alzira, 1968) fue nombrada directora general del Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS) en 2011. Fue un regalo. Pocos conocen este organismo encuadrado en el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Cataluña. No obstante, en el sector de las residencias le llaman "la consejería dentro de la consejería", pues opera mucho poder y, sobre todo, reparte ingentes cantidades de fondos públicos. Fortuny, maestra de formación, logopeda y máster en Gestión Pública, venía de foguearse como teniente de alcalde de Servicios Sociales en Sant Cugat. "Lluís Recoder --exmunícipe de la localidad recolocado en el Govern como titular de Territorio-- la recomendó ante Artur Mas, quien la premió con un cargo de alto nivel", explican desde el sector

"La gran recortadora"

No le tembló el pulso a Fortuny. El 4 de enero era nombrada jefa de Asistencia y Servicios Sociales. Al calor de los recortes presupuestarios del Govern de Mas, las prestaciones vinculadas a la Ley de Dependencia se desplomaron. Un escalofriante 34,4% durante el primer trimestre del año, con Fortuny recién llegada al cargo y el conseller Josep Lluís Cleries como titular del Departamento. De 6.000 beneficiados al mes por las ayudas se pasó a 4.000. "Fue una etapa negra. La peor que jamás ha vivido la dependencia en Cataluña. Pasamos de cuarta o quinta autonomía a farolillo rojo, últimos de España, posición que aún hoy tenemos", lamentan. En paralelo a ello y mientras propinaba un hachazo al sector de los dependientes, Fortuny y su equipo daban los primeros caramelos a las residencias privadas: las acreditaban para acoger personas con una prestación económica vinculada (PEV). Estos pagos fueron eliminados durante dos meses en verano de 2011. Meses después, se suspendieron.

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Carmela Fortuny, directora del ICASS, explicando las deudas con entidades sociales en el Parlament en 2013 / CG

Hubo más ajustes. Mientras el consejero catalán de Salud, Boi Ruiz, pasaba la tijera a la sanidad pública, Cleries y sobre todo Fortuny hacían lo propio en los servicios sociales. El primer presupuesto que diseñaron ambos en el ICASS era expansivo, sí, pero el gasto global del Departamento cayó un 10%. Hubo efecto, claro. Las ratios de personal descendieron un 8% en los centros de discapacitados, como informó El País. El conseller decretó el fin de la universalidad de algunas ayudas, equivalentes a 250 millones de euros del presupuesto de su departamento. No menos importante, Cleries y Fortuny impagaron. Hasta 106 millones de la cartera de servicios, concretamente. Hubo más. En septiembre de aquel año, la Consejería anunciaba que impagaría también dos meses de los conciertos con los geriátricos por tensiones de tesorería.  Acabó contrayendo el Govern una deuda de 160 millones con el sector. ¿Qué más pasó con las residencias? "Congeló las tarifas. No actualizó las subidas del Índice de Precios al Consumo (IPC). De 2011 a 2019 no se movieron los precios. Ello estranguló la tesorería de los centros pequeños y medianos. Y rebajó las ratios de personal", avisan directivos del sector.

Caen las ratios de personal

¿Cómo cayeron las ratios, una lucha central para los familiares de los ancianos? Tras dos años asfixando a los centros con impagos y congelación de tarifas, Fortuny arrancó un acuerdo con Acra, la gran patronal de sector, en 2013. La entente rebajaba la atención a dependientes del grado II de 611 horas anuales a 577 y de 763 horas anuales a 716 horas para dependientes de grado III. El pacto incluía un acuerdo para combatir la morosidad, esto es, perseguir a los ancianos que no podían pagar su plaza y la impagaban. Dicho y hecho. Al año siguiente la Generalitat ya seguía los pasos de 600 mayores que no habían abonado la parte proporcional de su plaza. Antes, aún en 2013 y tras la paz social alcanzada con la patronal que comanda Cinta Pascual, también directora de L'Onada Serveis, estallaron los profesionales. Los colegios de psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, educadores sociales y terapeutas ocupacionales publicaron un manifiesto inédito en el que alertaban de la pérdida de calidad en las residencias concertadas, con caídas globales de atención por anciano hasta las 47 horas semanales.

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Un voluntario de Open Arms, con una persona mayor en una residencia de Barcelona en plena pandemia / EFE

En aquel momento, Neus Munté ya había sustituido a Josep Lluís Cleries --en diciembre de 2012-- en el Departamento de Bienestar y Familias. Nada cambió con Munté. Carmela Fortuny continuó como poder en la sombra. En este contexto, Fortuny logró apaciguar la rebelión de los terapeutas. Aprobando unas horas para estos profesionales en cada centro. "No tenía ningún sentido. Generalizaron la escasez de personal y temporalidad en el sector de los gerocultores, corazón de las residencias, que pasaron a trabajar en fraude de ley, encadenando contratos de 6 horas a la semana, pero en cambio poblaron las residencias de terapeutas, profesionales ocupacionales y psicólogos que hacían apenas un puñado de horas a la semana", avisan las mismas fuentes. "Con ello lograron la paz, también, con los colegios profesionales para seguir transitando hacia un nuevo modelo".

'Sector negocios' de CiU

Llegada esta paz, ¿no hubo más conflictos? La respuesta es sí, y mucho más graves, aunque jamás alcanzaron a la alto cargo. Carmela Fortuny, la "gran recortadora" de las residencias en Cataluña, se acercó peligrosamente a Josep Maria Padrosa, polémico exgerente del Servicio Catalán de Sanidad (CatSalut). Coincidieron en diversos consejos de administración y en el plano administrativo. Ello no tendría mayor enjundia, salvo por el hecho de que Padrosa y Fortuny ya habían coincidido en otra etapa laboral: la que les llevó a Corporación Fisiogestión, él como director general (2002-2010) y ella como logopeda, primero, y directora y directora territorial, después, tal y como explicó ella misma en Cugat.cat. Fisiogestión fue sancionada con una multa de 600.000 euros por el Tribunal Catalán de la Competencia por haberse repartido con otras tres empresas un concurso de rehabilitación de más de 200 millones en 2012, tal y como destapó El País.

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Josep Maria Padrosa, exdirector del CatSalut (c); con Carmela Fortuny (d), exdirectora del ICASS, en una jornada de la patronal UCH / Unió

Tras ello, la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) inició una investigación sobre Padrosa y su papel como apoderado en diversas sociedades que ganaron más concursos con el CatSalut con él como director. Acabó sin propuesta de sanción, aunque sí con recomendaciones a la Generalitat para imponer controles más férreos a sus altos cargos. En 2017, Fisiogestión encajó una multa por fraude masivo a la Seguridad Social. Lo perpetró, concluyó Inspección de Trabajo, desde 2012, cuando Padrosa y Fortuny estaban en los departamentos de Salut y Bienestar y Familias y con un contrato que le adjudicó el equipo del primero, avanzó El País. Durante todo este tiempo, Fortuny se acercó a Padrosa en lo formal, con la firma de un volumen importante de convenios entre el ICASS y el CatSalut, pero también en lo ideológico, al compartir foros de opinión pese a que los escándalos de Fisiogestión ya habían estallado y Antifraude investigaba al número dos de Salut. Las irregularidades no parecieron motivo suficiente para Fortuny como para no sentar cátedra con su exjefe en la empresa privada. "Cuando apartaron a Padrosa en 2016 [fue recolocado en el Hospital de Olot, de donde es originario], Fortuny volvería, también, a Sant Cugat", insisten fuentes del sector que trazan líneas paralelas entre ambas trayectorias.

Ganan los grandes

Antes de regresar a su ciudad natal, Neus Munté y Carmela Fortuny, que "aguantó dos consellers" hasta que el PDeCAT la premió de nuevo con el cargo de alcaldesa de una ciudad-fortín convergente: Sant Cugat, acabaron de cimentar las bases del nuevo modelo asistencial en las residencias. La alto cargo volvía a su municipio tras haber adelgazado el sector de los geriátricos. Forzó un cambio de escenario. "Como en muchos otros sectores, la industria de las residencias de mayores estaba dominado en Cataluña por los botiguers. Pequeños asilos de barrio enraizados en el tejido vecinal. Con pocas plazas y espacio, sí, pero que podían dar una atención a la persona. Fortuny lo cambió hacia el modelo de grandes párquines para mayores", acusan sus detractores. ¿Cómo lo hizo? "Imponiendo las horas que has citado de terapeutas y otro personal periférico, sí, pero también prohibiendo la polivalencia. En una residencia pequeña o mediana, un empleado hace de todo: desde cambiar un pañal hasta poner las mesas. El ICASS acabó con ello. Y endureció la inspección. El ICASS tiene dos grandes herramientas: los conciertos y la inspección. Fortuny puso condiciones draconianas al primero, las adjudicaciones, para que grupos concretos de empresas, los que tenían más poder, accedieran a más conciertos". ¿Qué conglomerados? "Es el momento de gran crecimiento de empresas que ya operaban, pero que crecieron al calor del dinero público: Sophos, Mutuam, L'Onada o Pere Mata o las big five --DomusVi; Vitalia Home; Orpea; Ballesol y Sanitas Mayores--". Estos titanes pasaron a controlar el mercado. "Te presentabas y no ganabas nada. No dejaban resquicio a otros rivales, pues las plicas les favorecían", indican fuentes del sector.

El otro carril que se exploró fue el segundo brazo del ICASS de Carmela Fortuny: la inspección. "En asistencia social hay una inspección directa y una indirecta. Pues bien, de nuevo, Fortuny introdujo cambios para penalizar a los pequeños y medianos centros. Las residencias con más plazas se libraron de ese asedio. No era nada ilegal, simplemente un modelo de incentivos determinados para implementar un nuevo modelo", ilustran fuentes conocedoras. Ser grande y ganar concursos es legal y puede ser eficiente, pero no es óptimo contra una pandemia como la del SARS-CoV-2. Lo razona una fuente del sector. "Con 200 o 300 ancianos con pluripatología y mil metros cuadrados, si te cae un 30% de la plantilla por Covid-19, estás más vendido que con un centro pequeño-mediano. Es lo que está pasando", resume. Con este modelo bajo el brazo, Fortuny regresó a Sant Cugat como concejal de Servicios Sociales en 2016. Recogió la vara de alcalde de la mano de Mercè Conesa en 2018, cuando ésta se marchó al Puerto de Barcelona. Fortuny perdería las siguientes elecciones municipales, en 2019, al ser apeada por un tripartito formado por ERC, la CUP y el PSC. "Jamás ví una valenciana de origen tan radical. Es del núcleo duro de Puigdemont", insisten fuentes municipales. "Ello sin contar el caso facturas, que la salpica y está en manos de Fiscalía", añaden. Ello es poco importante en Sant Cugat, o quizá sí, habida cuenta de que el municipio presenta una tasa de mortalidad preocupante en los geriátricos. ¿Atribuible a la mala gestión de la última etapa de Fortuny como edil? Se desconoce. Pero fuentes del sector sitúan la cifra de fallecidos sobre los 100. Cualquiera que fueren las cifras de decesos en el municipio, esta coqueta localidad próxima a Barcelona engendró a una política que cambió el modelo de atención a los mayores en Cataluña. Ahora, cuando se desmorona la estructura y muchos culpan a las consejerías de ERC, voces del sector lo ven "injusto" y piden volver la vista atrás y analizar quién construyó los cimientos del sistema actual. "Fueron CiU y Carmela Fortuny, sin duda", apostillan.