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La coordinadora general del PDECat, Marta Pascal, encargada de reconstruir su partido | EFE

¿Cómo reconstruir la imagen de un partido con problemas?

Los expertos subrayan las dificultades de CDC para tener éxito en su transformación en PDECat con los mismos protagonistas y un pasado tan cercano

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Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) perdió en un momento determinado su propuesta de valor que consistía en su capacidad para avanzar en el autogobierno y el progreso de Cataluña mediante pactos con el Gobierno central.

Dicha propuesta resultaba atractiva para un segmento amplio de catalanes pero el impacto que tuvo en la soceiadad la sentencia del Tribunal Constitucional en 2010 sobre el Estatuto de autonomía junto con el inmovilismo de Madrid, provocaron que CDC adaptara propuestas de otros partidos quedándose de esta manera sin posición propia.

Actualmente, el nuevo Partit Demòcrata Europeu Català (PDECat) se encuentra buscando e intentado definir su posicionamiento intentando sintonizar con un amplio segmento de la sociedad.

¿CDC o PDECat?

“Tienen un problema para desmarcarse de la antigua CDC, PDECat no tiene líneas de trabajo ni propuestas”, explica el politólogo y profesor de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona Oriol Bartomeus. “La imagen de Convergencia aún está muy viva y presente en la sociedad catalana por temas judiciales o por la presencia de Artur Mas en los medios de comunicación”.

“La refundación de Convergencia ha sido un fracaso”, añade. “Es un partido que no hace una refundación después de haber madurado su posición política como hizo en su día Alianza Popular (AP) cuando se convirtió en Partido Popular (PP)”. Bartomeus considera que la refundación de CDC ha sido motivada por “la situación judicial de corrupción y que se trata meramente de una operación de camuflaje porque la estructura humana es la misma”.

Además, el experto argumenta que esto “genera tensiones entre los que sí creen en una refundación y los que no”. “Aun así, los que creen en la refundación no tienen capacidad alguna de montar una guerra interna”.

Más que un cambio de nombre

Ahora bien, según el asesor de comunicación y consultor político Antoni Guitiérrez-Rubi, “lo que está haciendo el PDECat hoy es muy distinto a lo que hacía en el inicio de la legislatura” y añade que “le doy mucha importancia a lo que está haciendo el partido ahora y a las lógicas parlamentarias, que son muy distintas”.

“El PDeCAT es una marca muy joven y quiere sustituir a la anterior, se trata de una tarea distinta porque mediáticamente y estéticamente es distinta a la que ha estado liderando la política catalana durante los últimos 30 años”, expone el asesor. 

Sin embargo, Gutiérrez-Rubi constata que el futuro del PDECat “depende mucho de cómo resuelve la historia pasada, los puntos con más luz pero también los más oscuros”, detalla. “Cambiar el nombre no es suficiente y es necesario tener una estrategia respecto al pasado, un discurso, si no, no habrá cambio”.