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Carles Puigdemont y siluetas de ex cargos del Govern ante la Generalitat / FOTOMONTAJE DE CG

Rebelión de altos cargos cesados por el 155 contra Puigdemont

Exigen ser recolocados, pero el expresidente no aclara si habrá elecciones y si los diputados repetirán, mientras PDeCAT paga los gastos de su núcleo duro

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Mientras Carles Puigdemont juega al despiste con su investidura, aumentan las voces internas que lo cuestionan. El tiempo pasa sin que el líder de Junts per Catalunya dé garantías de que habrá Gobierno y no será necesario convocar nuevas elecciones. Según ha podido saber Crónica Global, altos cargos cesados por el artículo 155 han expresado sus quejas por el trabajo voluntario que realizan ahora para el partido con la esperanza de ser recolocados, mientras crece la incertidumbre.

El malestar se hace extensivo al grupo parlamentario, donde muchos diputados temen que no repetirán en las listas del expresidente si hay nuevos comicios. Por su parte, los dirigentes de PDeCAT comienzan a estar hartos de pagarle la fiesta al núcleo duro de Puigdemont.

Tal como publicó este medio, decenas de altos cargos y eventuales con sueldos más que generosos han sido destituidos tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución. La impaciencia se apodera de ellos, porque estaban convencidos de que podrían regresar a sus puestos cuando se forme Gobierno. Pero no hay nada claro al respecto. Puigdemont afirma que se ha ganado el derecho a gestionar sus tiempos y esconde sus futuros pasos.

Los 'yuppies' de Puigdemont

“Estamos trabajando voluntariamente y esto se está alargando demasiado. No tiene sentido esperar otro mes si sabemos que no queremos ir a elecciones”, afirma un exmiembro del gabinete de un consejero del Govern cesado. Los nervios se traducen en algunos casos en animadversión contra los miembros de la guardia pretoriana de Puigdemont, que comienzan a ser conocidos como los yuppiesElsa Artadi, Aurora Madaula, Jaume Clotet, Laura Borràs y el también cesado Agustí Colomines, entre otros-- por sus pudientes orígenes. El ordeno y mando de ese reducido grupo que todo lo decide comienza a ser exasperante para los, hasta ahora, obedientes cargos.

Igualmente leal se ha mostrado PDeCAT, pero a la nueva Convergència se le agotan las razones. “Ellos (el núcleo duro de Puigdemont) gastan y luego pasan la factura al partido cuando esto no estaba así acordado. La subvención electoral del grupo parlamentario la controla Elsa Artadi”, aseguran en la formación coordinada por Marta Pascal.

La financiación de JxCat

Se refieren al importe correspondiente al número de escaños obtenidos, principal fuente de financiación de los neoconvergentes. En este sentido, atribuyen al responsable organizativo de PDeCAT, David Bonvehí, no haber pactado mejor cómo se gestionaría el dinero de la formación. A esta circunstancia se une el hecho de que Puigdemont no garantiza que, en caso de elecciones, repitan la mayoría de diputados de JxCat.

Finalmente, los retrasos en el pago de las nóminas a los trabajadores del llamado Espacio Libre de Bruselas, uno de los órganos de gobierno en el exilio inventados por Puigdemont, también provocan protestas. Un pago que, en algunos casos, se realiza de forma “poco convencional”.

La incertidumbre, por tanto, está minando la moral de los convergentes. Máxime cuando saben que, en ERC, existe más claridad sobre el futuro de cargos y diputados.