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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez / EFE

Las razones de Sánchez para convocar elecciones en mayo

El Gobierno analiza ya diversas fechas para los comicios generales, en función de lo que ocurra en Andalucía y de la actitud del independentismo catalán

8 min

Ahora sí. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado a valorar la mejor fecha para convocar elecciones generales. Los presidentes autonómicos presionan, y también el PSOE, que quiere saber cómo organiza las campañas y quiere analizar en qué momento podría aprovechar mejor la tendencia que marcan las encuestas. Asesorado por Iván Redondo, y con el compromiso no escrito de que sería bueno para la política española y para los propios socialistas que el PP no se hundiera, Sánchez ha fijado en su calendario el 26 de mayo, el día de las elecciones municipales, autonómicas y europeas, un “superdomingo”.

Las razones comienzan a ser claras: mejor recoger todo el impulso del Gobierno en un solo día, con el objetivo de ganar poder en la Moncloa, en las grandes ciudades y en las comunidades, y también en las europeas. El hecho de que fueran elecciones generales, beneficiaría al resto de urnas dispuestas en los colegios electorales: una mayor participación que lleve a los electores a votar también para su ciudad o pueblo, y para su gobierno autonómico. Se trata, además, de comunidades de régimen común, que no cuentan con subsistemas políticos propios, como si ocurre en Cataluña o País Vasco. Es decir, son autonomías en las que rigen los mismos partidos “nacionales”, como ocurrirá el 2 de diciembre en Andalucía.

Tres fechas para las generales

Esa es, de hecho, la fecha determinante. Fuentes socialistas señalan que “todo dependerá en gran medida de lo que ocurra en Andalucía, y si Ciudadanos pasa o no por delante del PP”. En ese caso, Sánchez no se vería comprometido con los populares. Si el propio Pablo Casado fracasa en Andalucía --se ha involucrado al máximo, con hasta seis actos diarios en la campaña electoral-- será el propio partido el que analice su continuidad como presidente. El PSOE, por tanto, no se sentiría responsable de que, con una convocatoria electoral inmediata, o en pocos meses, no diera tiempo a Casado a consolidar su liderazgo.

En ese caso, Sánchez se vería tentado a convocar, con tres posibilidades que siguen abiertas: elecciones en marzo, en mayo, coincidiendo con municipales y autonómicas, o en otoño, después del verano.

El ministro de Fomento José Luis Ábalos, y la ministra portavoz Isabel Celaá / EFE

La ministra Celaá y el ministro Ábalos, en la Moncloa

Las medidas del Gobierno

Con la convicción de que Sánchez no podrá aprobar los presupuestos para 2019, por el rechazo de los partidos independentistas catalanes, el jefe del Ejecutivo necesita algo de tiempo para demostrar que puede sacar adelante algunas medidas que le beneficien, y que constaten el giro social que el PSOE pretende liderar en España. Una de esas medidas es la subida del salario mínimo a 900 euros, a través de un decreto ley, que llevará al Congreso para que se apruebe en enero, y que tendrá, ahora sí, el apoyo del independentismo, del PNV y de Podemos, y que dejará al PP y a Ciudadanos ante una difícil tesitura.

También buscará cómo aprobar medidas para los autónomos, y gestos políticos importantes, como la exhumación del cadáver de Franco del Valle de los Caídos. Eso, si las elecciones fueran en marzo, llegaría muy justo de tiempo. Sánchez, por ello, se inclinaría por comicios en otoño. Pero, ¿podrá aguantar, y en ese lapso las encuestas habrán cambiado de signo? Esas son las dudas del presidente.

Susana Díaz, presidenta de Andalucía, en un mítin / EFE

Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía

Podemos se prepara

A lo largo de los próximos meses se dirimirá la cuestión más trascendental: el juicio a los políticos independentistas presos. Será a partir de enero o febrero. ¿Debe convocar justo en ese momento, o esperar a la sentencia, que llegará después de las elecciones municipales y autonómicas de mayo?

Lo que sí tiene claro Sánchez es que no podrá impulsar ninguna salida política para el caso catalán sin pasar por las urnas, sin tener un mayor músculo parlamentario, que le permita formar un Gobierno más sólido.

Sus posibles socios están en guardia. La ejecutiva de Podemos se reunirá este viernes para preparar una estrategia ante esa inminente convocatoria electoral. En el caso del PNV, el objetivo es que Sánchez aguante lo máximo posible, porque, en ningún caso se desea un ascenso de Ciudadanos, que defiende un proyecto recentralizador del estado.

Los barones socialistas quieren otoño

Los barones socialistas, como Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, rechazan que las elecciones coincidan con las municipales y autonómicas. El ideal es que tengan un carácter propio, pero con el apoyo de Sánchez, beneficiándose de la ola que proporciona estar en el Gobierno. Una situación similar a la que vive Susana Díaz en Andalucía, que, a pesar de reivindicar las características de los comicios andaluces, sabe que puede tener un mejor resultado electoral por el Gobierno de Sánchez. Esa es la paradoja. Por eso, Page querría que fueran en otoño.

Y los ahora más decisivos, los partidos independentistas, están bloqueados. Sólo esperan el inicio del juicio, y la posible sentencia. Si es negativa para los intereses de los políticos presos, el independentismo buscará una gran movilización que, a través de unas elecciones al Parlament, pudieran suponer la implementación de la “república”.

Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha, en una imagen de archivo / EFE

Emilio García Page, presidente de Castilla-La Mancha

El mapa del centro-derecha

Por ello, Sánchez no tendría sus votos en una investidura justo antes o durante el juicio, y difícilmente los tendrá después del juicio, si acaba con sentencias condenatorias duras. Todos esos elementos están sobre la mesa de Sánchez, con Iván Redondo, y José Luis Ábalos como coprotagonistas. Ábalos, ministro de Fomento y secretario de organización del PSOE, se permitió este lunes esa licencia y no descartó las elecciones para el 26 de mayo. Comienza a ser una fecha posible.

Con el peso de cada partido en la noche del 2 de diciembre, con el mapa del centro-derecha y la posible entrada de Vox en el parlamento andaluz, Sánchez tomará nota. Las elecciones andaluzas, autonómicas, se han convertido en el gran laboratorio de España, con todos los líderes nacionales en la campaña electoral.

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