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Nuria Marín, alcaldesa de Hospitalet del Llobregat, junto a Pedro Sánchez / EP

Raül Blanco, un hombre de Núria Marín, secretario general de Industria

El Gobierno aprueba el nombramiento de Blanco, que estuvo con José Montilla en el Govern y hasta ahora en el Ayuntamiento de L’Hospitalet, cono responsable de Desarrollo Económico

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El poder catalán se asienta en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, pero sin una estrategia directa del PSC. Es el nuevo ejecutivo socialista el que ha ido eligiendo a los que considera mejores gestores para los distintos ministerios. Y el consejo de ministros aprobó este viernes el nombramiento de Raül Blanco como secretario general de Industria, en el ministerio que dirige Reyes Maroto.

Blanco era hasta ahora un hombre del equipo de la alcaldesa de L’Hospitalet, Raül Blanco, que ha ejercido como responsable técnico de Desarrollo Económico y Empleo en el consistorio. Previamente, había trabajado en el Departamento de Empresa i Coneixement de la Generalitat, y formó parte del equipo del departamento de Presidencia, con José Montilla, en la Generalitat, como responsable técnico de política económica.

A favor de Sánchez

Pero Blanco también había apostado, desde el primer momento, dentro del PSC, por Pedro Sánchez, ejerciendo un papel muy activo en el proceso de primarias, y con una labor clara de convencimiento sobre las posibilidades de Sánchez, en su pugna con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Justo antes, desarrolló su carrera, tras licenciarse en Ciencias Económicas, durante ocho años en el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDEM), donde ejerció de jefe del servicio de estudios y publicaciones.

Para el PSC se trata de una pieza angular en un departamento como el de Industria, que había dirigido el propio José Montilla en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Y para Núria Marín supone un reconocimiento a la labor que se ha desarrollado en el consistorio de L’Hospitalet en los últimos años, logrando importantes inversiones en la ciudad, de proyectos que no conseguía retener Barcelona, por diversos factores y también por las reticencias del equipo municipal de la alcaldesa Ada Colau.