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Raül Blanco, secretario general de Industria, considera que "el equilibrio industrial de España va de proyectos, no de territorios” / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Raül Blanco: "El equilibrio industrial de España va de proyectos, no de territorios"

El secretario general de Industria advierte de que Cataluña debe "acelerar" en reconversión y afirma que, en este ámbito, el Estado es "el mayor inversor" en esta comunidad

21 min

Raül Blanco (Barcelona, 1975) ha recorrido 280.000 kilómetros en los últimos cuatro años con la finalidad de vertebrar industrialmente España. En una entrevista con Crónica Global, el secretario general de Industria advierte de que Cataluña debe acelerar en su reconversión y abordar el debate de las renovables. El socialista catalán asegura que "el Estado es el mayor inversor en política industrial" en la comunidad catalana.

--Pregunta: Acabamos de saber que el Mobile World Congress seguirá en Barcelona hasta 2030.

--Respuesta: Hago una valoración muy positiva. Que el Mobile siga hasta 2030 es garantía de continuidad, de seguir creando tejido tecnológico en la ciudad. Desde que llegó el Mobile, el sector ha ido cambiando desde el punto de vista tecnológico. Es un buen ejemplo de consenso, de cómo se ha trabajado desde las tres Administraciones: Ayuntamientos de Barcelona y L’Hospitalet, Generalitat y Gobierno. Quizá ahora no lo vivamos con tanto riesgo como en otros años. El Mobile ha sufrido todas las huelgas y situaciones vividas y por haber. Por tanto, es una magnífica noticia para la ciudad, para Cataluña y para el conjunto de España.

--Hablaba de consenso, el Gobierno también ha aprobado las bases del Pacto de Estado por la Industria.

--Los trabajos comenzaron hace año y medio. Y hay una cierta continuidad institucional. En el último Gobierno del PP ya hubo una iniciativa de los agentes sociales para lanzar un Pacto de Estado por la Industria. Eso quedó parado por la moción de censura, elecciones… Y hemos ido trabajando entre todos para que esas bases del Pacto se actualizaran y hubiera consenso. Quien las aprueba de hecho es el Foro de Alto Nivel de la Industria, formado por los agentes económicos y sociales (patronales, cámaras de comercio, sindicatos…). El 29 de junio se presentó en el Congreso y ahora seguirá su tramitación parlamentaria. Desde el Ministerio de Industria hemos actuado como impulsores. El Instituto de Ingeniería de España ha actuado como redactor, haciendo el “alioli” como decimos los catalanes. Y eso nos lleva a un escenario que queríamos desde hace muchos años y que no había sido posible. Máximo consenso social para llevar las bases al Congreso. Nada hay que impida también el máximo consenso de los grupos parlamentarios.

--¿Cuáles son esas bases?

--Las bases giran en torno a principios básicos sobre digitalización, innovación, energía, autonomía estratégica, soberanía industrial… Cómo avanzar en grandes líneas políticas. Esas bases deben ser la semilla de la Ley de Industria que se apruebe posteriormente. Tenemos el compromiso, en el Plan de Recuperación, de que el Consejo de Ministros apruebe esa ley antes del 31 de diciembre. Esa ley nos permitirá actualizar el marco legal actual, que es de 1992, y garantizar los recursos necesarios para la política industrial con una óptica de 2030, independientemente de quien gobierne.

--¿Cómo garantizar que esos proyectos no cambiarán si hay un nuevo gobierno?

--Si se respeta el consenso de los agentes sociales, independientemente de quien gobierne, habrá una continuidad en la política industrial, unas prioridades y unos recursos. Eso es un elemento positivo. Actualmente, los recursos vienen del Plan de Recuperación, de ahí la necesidad de acordar un marco legal y recursos con un horizonte de futuro

--En Cataluña, el Plan Nacional sigue atascado. Y hay empresarios que se encomiendan ya al Pacto de Estado.

--Respecto a Cataluña, siempre se empieza el edificio un poco al revés. El Plan Nacional por la Industria parte de cuántas líneas presupuestarias abocamos a ese plan, juntamos a todo el mundo y acaba saliendo una tabla de Excel gigantesca, pero sin líneas de política industrial de fondo, no hay horizontes a largo plazo. Sería mucho mejor empezar por ese trabajo de consenso con los agentes sociales, a nivel territorial, de qué necesitamos en Cataluña. Por ejemplo, el desarrollo industrial está ahora muy vinculado al ámbito energético, no podemos tener grandes proyectos de desarrollo industrial sin tener en cuenta energías renovables que los alimenten. Y esos debates en Cataluña no se están teniendo.

--¿Por qué cree que no se está haciendo ese debate?

--Llevamos unos años de parálisis. Evidentemente, las prioridades políticas han sido otras, la políticas industrial y las cosas de comer no han sido prioritarias. Ahora parece que eso despierta un poco, parece que empieza a haber ideas en ese sentido. Pero obviamente hace falta acelerar. Estamos viendo cómo otras comunidades autónomas están haciendo un trabajo muy rápido, muy ágil, para generar proyectos en el ámbito del vehículo eléctrico o en otros sectores. Ponía el ejemplo de la energía, de cómo vincular proyectos de desarrollo tecnológico que necesitan estar dotados de plantas fotovoltaicas. Esto en Cataluña no está sucediendo, se está llevando un ritmo lento respecto a todo lo que se nos viene encima. Después de la pandemia todo se ha acelerado, las tendencias que veíamos a nivel global, las tendencias de crisis de suministros, de regularización industrial. En Cataluña es necesario sacudir la estructura la política industrial.

--¿Quién es el interlocutor del Gobierno en Cataluña?

--La relaciones en nuestro caso son con la Consejería de Empresa y son muy buenas. Igual que digo que hace falta aceleración, con quienes tenemos contacto, las relaciones son buenas. En casos como el de Nissan se ha trabajado de manera conjunta.

--El Govern alega que la competencia para autorizar grandes plantas renovables es del Estado. Pero al mismo tiempo, desde el sector se dice que Cataluña ha aprobado leyes como si fuéramos Dinamarca, sin tener en cuenta el territorio.

--Hay que ser coherentes. Si queremos que el polígono petroquímico de Tarragona pase a ser la vall de l'hidrògen necesitamos que haya energías renovables detrás. Se trata de producir hidrógeno verde y que luego vaya a un transporte y almacenamiento, por lo que va a necesitar energía eólica, solar, eólica-marina… Se tienen que descarbonizar los procesos industriales. Lo que no se puede decir, como se ha dicho, es que la energía se produzca en Aragòn y aquí produzcamos hidrógeno. Eso es falaz, eso no va a suceder. Debemos tener ese debate, también en lo que respecta a la eólica-marina, que va a tener un gran desarrollo. Hay zonas, como el Empordà, donde lejos de la vista de los turistas, puede haber proyectos. Hay ingenierías catalanas que están participando en esos proyectos. Si todo se limita a una parálisis o a un proceso participativo, será muy difícil avanzar. En otros sitios se está avanzando, como Extremadura, donde hay proyectos industriales directamente vinculados a las energías renovables.

Raúl Blanco, Secretario de Estado por el PSC / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Raül Blanco, secretario general de Industria / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

--¿Falta liderazgo? ¿Ideas claras? Aunque se consulte al territorio.

--¡Claro! Hay que saber qué consultar.

--El Parlamento europeo aprobó recientemente una serie de medidas en esa reconversión verde, entre ellas la prohibición de vehículos con motor de combustión a partir de 2035. ¿España está preparada? ¿Llegaremos a tiempo?

--Tenemos que llegar. Es normativa europea y debemos cumplirla. Se han puesto en marcha medidas referentes a la oferta y la demanda. Se ha puesto en marcha el plan Moves con 400 millones de euros para fomentar la compra de vehículos eléctricos. Hace dos semanas se puso en marcha el grupo de trabajo para el despliegue de puntos de recarga, el objetivo es llegar a 100.000 el 31 de diciembre de 2023. En cuanto a la oferta, trabajábamos en la transformación del sector de la automoción que tan importante es en Cataluña. La convocatoria del PERTE (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) para el vehículo eléctrico conectado acabó el 3 de junio, con 2.975 millones de euros de presupuesto y una movilización de inversiones indirectas que puede llegar a los 12.000 millones. Eso significa transformar todo el sector a nivel español. Cataluña tiene un papel muy grande. Ha sido la primera comunidad en número de proyectos, la primera en número de empresas, y la segunda en volumen de inversión, solo pos detrás de la Comunidad Valenciana.

--Hablando de inversiones, el Govern lleva días denunciando la falta de ejecución de inversiones del Estado en Cataluña.

--En el Plan de Recuperación, llevamos entre enero y julio más de 4.000 millones desplegados en convocatorias que van directas a las empresas, mayoritariamente a pymes. Algo que contrasta con el ruido sobre que los fondos no llegan, no van a las empresas, etcétera… Hemos puesto en marcha el PERTE del vehículo eléctrico con 2.975 millones, se van a publicar en breve el PERTE naval, con 200 millones, y el PERTE agroalimentario, con 500 millones. Y después están las convocatorias de industria 4.0, de innovación y sostenibilidad, con 150 millones de euros cada una, y otra para clústeres, con 50 millones adicionales a la convocatoria de febrero.

--¿Cómo se canalizan esas ayudas?

--Es dinero que va directamente a la empresa y ahí Cataluña tiene un gran papel. Cuando hablaba del PERTE del vehículo eléctrico, en las dos convocatorias de industria 4.0 y la de innovación y sostenibilidad, el 40% de las solicitudes vienen de Cataluña. El volumen de recursos va a ser muy superior al porcentaje de PIB de Cataluña. En la convocatoria de clústeres, también, en torno a un 30% o 40%. El Ministerio de Industria es el principal inversor en Cataluña. Acabamos de adjudicar 8 millones de euros a 59 proyectos de clústeres industriales que movilizarán 12 millones. Cataluña, Aragón y Andalucía son las comunidades más beneficiadas, por este orden.

--Siempre se ha identificado la industria con Cataluña y el País Vasco. ¿Eso está cambiando?

--Sí, y lo que hay que transmitir es que esto va de proyectos, no va de reparto territorial. No me canso de decir que esto va de industria y de proyectos. Donde se movilicen los proyectos, allí va a ir el dinero. Evidentemente, Cataluña y País Vasco, que tienen tejidos industriales muy potentes, están movilizando proyectos. Pero hay otros territorios, que desde aquí se ven muy lejanos, que están haciendo un trabajo, que están acelerando. Lo estamos viendo en el caso de Valencia, primera en inversión de PERTE en vehículo eléctrico. Lo vemos en Extremadura, tercera en ese PERTE por detrás de Valencia y Cataluña. En Extremadura se van a fabricar diamantes artificiales que laminados sirven como semiconductores, con planta fotovoltaica al lado y desarrollo tecnológico desde Massachussets y California. Cosas que no nos imaginábamos que iban a suceder. Y son muy positivas porque conectan territorios. No estaban dentro de la cadena de valor industrial, pero nos va a permitir reestructurar el mapa industrial. Litio, baterías, vehículo eléctrico... Cambiar el relato industrial en el país para hacerlo más equilibrado.

--¿Lo entienden todas las comunidades?

--Eso no es malo para Cataluña. Al contrario, Cataluña se puede beneficiar de todo ello, pero debemos acelerar. Tenemos grandes capacidades, Barcelona Supercomputing Center, startups, universidades que trabajan muy bien en ese ámbito. No va a venir nada por el hecho de que fuimos los primeros, vendrá por el hecho de ser buenos y hacerlo bien. Y de que queremos seguir siendo los primeros. El mundo está cambiando muy rápido, las tendencias globales y el momento geopolítico que estamos viviendo son tremendamente inciertos. Cuanto más aceleremos, mucho mejor.

Raúl Blanco, Secretario de Estado por el PSC / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
Raül Blanco, secretario general de Industria / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

--¿Cómo se va a garantizar que nadie se quede atrás, que los trabajadores estén formados para adaptarse y que no se genere desigualdad en los consumidores? Comprar un coche eléctrico es muy caro.

--En cuanto al consumidor, las políticas de apoyo a la demanda van en este sentido. El coche eléctrico sigue siendo más caro que el de combustión y se va a intentar que sea accesible. Seguramente eso irá evolucionando de forma positiva. Los fabricantes ya han anunciado el lanzamiento en España de vehículos pequeños, es decir, coches que costarán entre 20.000 y 25.000 euros hacia 2025, cuando habrá mucho más mercado. En el ámbito de formación, dentro de los PERTE recogemos que sea obligatorio que las empresas nos presenten un plan sobre la recualificación de nuevos perfiles. Ahí lo que es básico es la formación profesional. La ley de formación profesional debe ayudar en ese sentido. También a través de la Escuela de Organización Industrial, hemos sido los primeros en poner en marcha una iniciativa de la Academia Europea de Baterías cuya clausura tuvo lugar el pasado 3 de junio en Extremadura.

--La parálisis del centro de formación de Martorell no ayuda…

--Esto depende estrictamente de la Generalitat. El presidente Montilla puso la primera piedra en 2008. Posteriormente se inauguró, pero sigue vacío. Ahora se ha anunciado una nueva licitación, que espero que sea la definitiva. Es un centro maravilloso, pero está maravillosamente vacío. Es una lástima.

--Tema Nissan. ¿Era inevitable la deslocalización? ¿Qué perspectivas de futuro hay?

--Nissan, desde el año 2011, no había hecho ninguna inversión y no había recibido ninguna ayuda pública. Esa es la peor señal que podíamos tener. Finalmente decidió cerrar la planta de Barcelona. Entre 2018 y 2020 luchamos para que eso no sucediera. Todas las Administraciones luchamos de manera conjunta, pero la empresa tomó una decisión unilateral, aunque se le había ofrecido todo el apoyo para traer nuevos modelos. Ellos decidieron tener la planta en Inglaterra y desaparecer de la Europa continental. Desde 2020, nunca ha habido un proceso a nivel de consenso como el que hemos hecho, más allá de alguna declaración arriba o abajo. Era muy delicado, es la mayor crisis industrial que hemos tenido en España, que ha afectado a 2.500 trabajadores directos y 10.000 indirectos. Aunque desde fuera parezca lento, se ha ido avanzando con el consenso del ministerio, el Consorcio de la Zona Franca, la Generalitat, el comité de empresa, e incluso Nissan en algunos momentos.
 

--¿Resultados?

--El resultado es que se va a mantener el centro tecnológico (ingeniería, I+D) y puede ser semilla de otras cosas; estará la planta de Silence, donde se van a fabricar motos y coches eléctricos pequeños, con gran potencial de crecimiento, y finalmente el jueves se publicó el concurso para licitar el resto de la superficie de Zona Franca para que un operador que pueda incluir fabricación de automoción, o el hub de descarbonización que ya se ha presentado públicamente, puedan concurrir a ese concurso. En septiembre aproximadamente se verá quién puede operar. En estos últimos días hemos pedido a Nissan que sea generosa, nos lo debía. No puede ser que en el último minuto estuviéramos discutiendo por el valor de un párking o de una subestación. Finalmente, se ha llegado a un acuerdo con Zona Franca sobre los activos pendientes.

--¿Se salvarán todos los puestos de trabajo? Los sindicatos temen que la fabricación del coche eléctrico exija menos manos de obra.

--La suma global de puestos de trabajo será igual o superior a la que había en el último momento de Nissan, a esos 2.500 puestos de trabajo, sumando todas las actividades, las industriales y las logísticas. En eso estamos trabajando. La prioridad es la actividad industrial, que haya actividad en el sector de la automoción. No ha sido fácil, pero ese es el camino. Confiamos en el atractivo de la Zona Franca, en Barcelona, al lado del mar, la mejor zona a nivel industrial y logístico que hay al sur de Europa.