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La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ríe durante la primera sesión de investidura bajo la mirada de Mariano Rajoy.

Rajoy, obligado a presentarse hoy como líder de la oposición

El presidente en funciones ignorará la propuesta de gobierno de Pedro Sánchez para subrayar su proyecto de gran coalición

María Jesús Cañizares
3 min

No calibró Mariano Rajoy que sus silencios y su pasividad negociadora le obligarían adoptar el papel de jefe de la oposición en una sesión de investidura con Pedro Sánchez. El líder del PP interviene hoy en la segunda sesión de un debate que el socialista tiene difícil ganar.

Rajoy lo sabe y medirá la dureza de su discurso con la finalidad de subrayar las pocas posibilidades de éxito del socialista. El desprecio como estrategia. El popular rechazará la mano tendida por Sánchez para enfatizar que, a su juicio, el desbloqueo solo pasa por una gran coalición presidida por el PP, y no por un "pacto de perdedores" entre PSOE y Ciudadanos.

El día de la oposición

Hoy se celebra la segunda sesión de investidura con la intervención de los líderes de los grupos parlamentarios. Arranca Rajoy, pero también despierta expectación el discurso de Pablo Iglesias, su primera intervención en la tribuna de las tribunas.

El tiempo dirá si la resistencia de Podemos a dar apoyo a Sánchez forma parte de la gesticulación propia de toda negociación política, pero lo cierto es que, hoy por hoy, el líder socialista no tiene garantizado su apoyo --incompatible aparentemente con el de Ciudadanos-- ni, por tanto, su investidura.

El discurso de Sánchez defraudó ayer a los antisistema, pese a las diatribas lanzadas contra Mariano Rajoy. Ser plato de segunda mesa no agrada a la formación morada, que hoy valorará los guiños --cierre de las centrales nucleares, no al fracking, plan de choque social...-- del socialista.

Antesala de otra negociación

Lo vivido hasta ahora en el Congreso apunta a antesala de otra negociación que comenzará la semana próxima, cuando Sánchez haya perdido la votación de hoy y la del viernes. Una semana invocada repetidamente por el socialista en su intervención, en un intento de animar a los podemitas a participar en un cambio express que saque a Rajoy de la Moncloa.

Pero en los corrillos parlamentarios se especula con un acuerdo de última hora para que Podemos se abstenga en una segunda votación, en la que solo es necesaria una mayoría de síes. Posibilidad remota, puesto que para Iglesias, que incluso se había atrevido a repartir carteras ministeriales, supondría demasiadas renuncias, tanto en la forma como en el fondo. Pero habrá que leer entre líneas su discurso de hoy.

Sin sorpresas

Diálogo, cambio, acuerdo, suma o responsabilidad fueron algunas de las palabras más escuchadas ayer en la intervención del líder socialista, que desgranó un programa de gobierno ya sabido, pues en estos 72 días de negociación ha habido oportunidad de escuchar, por activa y por pasiva, el intercambio de propuestas entre PSOE y Ciudadanos.

Si, como aseguraron ayer la mayoría de los líderes políticos, la intervención del socialista no sorprendió, tampoco lo harán los partidos soberanistas, que confirmarán su no a Sánchez y a sus insuficientes propuestas territoriales.