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Uno de los radares colocado a la entrada del tunel de Glòries / PABLO MIRANZO

El RACC pide reubicar los nuevos radares fijos en entornos escolares y los túneles de Barcelona

El club considera que el Ayuntamiento debe reducir a 16 de estos sensores, de los 48 previstos sin razón justificada

3 min

El RACC ha solicitado al Ayuntamiento de Barcelona la redistribución de los 4 nuevos radares de tramo y los 46 fijos de punto que pretende instalar en la ciudad. El club pide al organismo dirigido por Ada Colau reubicarlos exclusivamente en entornos escolares y túneles del municipio.

El club automovilístico ha asegurado que “es una medida excesiva”, a tenor de la caída del número de víctimas y heridos graves por accidentes de tráfico en la ciudad durante la última década. Por ello, ha considerado que se deben reducir a 16 el total de nuevos radares fijos respecto al total de 48 previstos por la Administración de Colau.

Propuesta del RACC

El RACC ha aseverado, frente a la propuesta municipal, que instalar ocho veces más radares de los que hay hasta ahora “no se puede justificar como una medida de seguridad vial”, en relación con las cifras de accidentes. Por ello, ha apuntado que “solo tiene sentido” ubicar 12 sensores en entornos escolares y cuatro de tramo en túneles urbanos a punto de entrar en servicio o previstos.

El club ha propuesto que en los alrededores de los colegios se mejore la seguridad de los menores en las calles con el establecimiento de un límite de velocidad de 30 kilómetros por hora. Esto haría reducir la marcha en la mayoría de los vehículos que circulan a 50 kilómetros por hora en estos entornos. Además, en lo que respecta a los radares de tramo pide que se instalen en la Ronda del Mig, el túnel de la Rovira, el de Glòries y en la Ronda Litoral, entre Miramar y la Barceloneta.

Objetivo cívico

“A los ciudadanos se les hace muy complicado entender la necesidad de pasar de seis a 54 radares de golpe, sin una razón justificada”, han señalado desde el RACC. De hecho, la organización considera que la mayoría de nuevos radares “tienen un objetivo más cívico que de seguridad viaria” para pacificar el tráfico en Barcelona.

El RACC ha instado al Ayuntamiento de Barcelona a reconsiderar la decisión del proyecto Ciutat 30, y que tan solo se instalen 16 radares en entornos escolares y en los túneles urbanos. El club ha recordado que siempre ha defendido los radares para reducir los accidentes de tráfico pero se ha opuesto “a que se utilicen como una medida recaudatoria”.