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El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, con el congresista republicano Paul Cook / Govern

Torra se reúne con un republicano ultra y antiinmigración en Washington

El presidente de la Generalitat de Cataluña departe con Paul Cook, defensor del muro de Estados Unidos con México, contrario a la sanidad universal y proderecho a portar armas

17.01.2019 10:30 h.
5 min

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, se ha metido en otro charco en su polémico viaje oficial a Estados Unidos. El jefe del Ejecutivo autonómico ha culminado esta madrugada su periplo por EEUU con un encuentro en Washington D.C. con varios electos de la Cámara de Representantes, reuniones que el independentismo ha amplificado a su conveniencia.

Según ha explicado el propio Torra, los cara a cara fueron con los congresistas John Lewis y Jihn Raymond Garamendi, demócratas, y Mario Díaz-Balart y Paul Cook, republicanos. El president ha agradecido a los cuatro su "interés" por la "situación política catalana". Otros medios han agregado que el jefe del Ejecutivo catalán mantuvo otras dos reuniones cuyo contenido no ha trascendido.

Antiinmigración, proarmas y antiabortista

Lo que no han explicado el Govern y los medios secesionistas es que Torra, muy crítico con el auge de Vox tras su éxito las elecciones andaluzas, ha mantenido un distentido contacto con un político cuyas ideas no se alejan demasiado del partido que comanda Santiago Abascal. Paul Cook, representante del octavo distrito de California en la cámara baja de Estados Unidos, es un opositor a la inmigración, favorable al derecho a portar armas --hasta el punto que la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), lo apoyó en las elecciones de 2018 y antiabortista.

El congresista Paul Cook, recibiendo un premio como veterano del Ejército de EEUU / CG

El congresista Paul Cook, recibiendo un premio como veterano del Ejército de EEUU / CG

El también exmarine del ejército de los Estados Unidos (EEUU) ha votado al menos tres veces [ver aquí] a favor de medidas para reforzar la frontera entre EEUU y México y acelerar las deportaciones de innmigrantes. "Apoyé una mejor barrera física --un muro-- y un sistema mejorado de vigilancia electrónica", defiende Cook en su web oficial. Asimismo, el también exdiputado en la Asamblea del estado de California es un furibundo antiabortista [ver aquí], creencia que ha seguido votando contra la extensión del derecho al aborto en el país norteamericano. El también veterano de la Guerra de Vietnam fue uno de los republicanos que apoyó el veto a la entrada de personas de once países a Estados Unidos en 2017 [ver aquí] y también votó para dar marcha atrás con [ver aquí] la ley Obama, el llamado Obamacare, que extendía la cobertura sanitaria a personas sin recursos.

Congresista pro-Trump

Cualquiera que sean las ideas de Cook, lo cierto es que no es la primera vez que el independentismo catalán encuentra cierta comprensión entre político extremistas. Uno de los más icónicos fue el exelecto Dana Rohrabacher, un exmiembro de la Cámara de Representantes que era afín al actual presidente de Rusia, Vladimir Putin. Rohrabacher, presidente de la subcomisión del Congreso para Asuntos Europeos, apoyó el llamado derecho a decidir y llegó incluso a viajar a España en 2017 junto con su compañero de cámara baja Brian Higgins. Ambos fueron recibidos por el expresident prófugo, Carles Puigdemont, pero se quedaron dormidos al día siguiente cuando debían acudir a Madrid para departir con las autoridades nacionales.

No obstante, el secesionismo perdió ese apoyo a finales de 2018, cuando Rohrabacher fue descabalgado de su escaño en la Cámara de Representantes por el demócrata Harley Rouda. En este escenario, el independentismo ha encontrado otros aliados: el partido flamenco Nueva Alianza Flamenca o N-VA, que le ha dado cobertura e incluso prestó un lujoso chalé a Puigdemont antes de que el expresident huido encontrara la actual villa de Waterloo (Bélgica) en la que actualmente se ubica la sede de su asociación CATGlobal y la autodenominada Casa de la República. Recientemente, el N-VA provocó una crisis en el gobierno federal de Bélgica por oponerse a la inmigración.

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