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Daniel de Alfonso, director de la Oficina Antifraude de Cataluña, y Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior en funciones.

¿Quién grabó y quién filtró?

Las opiniones sobre cómo se produjo la grabación y después ha visto la luz dan la vuelta a los círculos políticos en la recta final de campaña

Redacción
2 min

El medio de comunicación que ha divulgado originariamente las conversaciones grabadas entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, sostiene desde su primera información que el registro sonoro fue perpetrado por De Alfonso. Público utiliza la voz de expertos que habrían analizado el sonido y que insisten en señalar al responsable de Antifraude como el autor.

De Alfonso lo niega de manera sistemática y jura por sus hijos que esa versión es del todo falsa. Que la única relación que pudiera tener con la grabación es que hubiera sido obtenida mediante su teléfono móvil, monitorizando la grabación mediante sistemas de intrusión informática.

Dirigentes de CDC

Desde otros ámbitos se sostenía ayer una nueva teoría: que De Alfonso hubiera obtenido las grabaciones y, en su día, las hubiera facilitado a algún alto cargo de CDC para congraciarse con él. Este, a la vista de los malos resultados que les auguran las encuestas, habría decidido dinamitar la recta final de campaña haciéndolas públicas.

La otra versión más repetida se centra en los servicios policiales de Interior, que hubieran grabado al ministro sin su conocimiento en una de los cuatro encuentros que mantuvieron ambos dirigentes. De acuerdo con esta línea argumental, estos servicios críticos con el ministro y con la línea de mando policial que implantó habrían hecho circular la grabación para intentar torpedear las posibilidades electorales del PP el 26J.

Hay incluso otra más. Que De Alfonso poseyera las grabaciones y que algún pseudoservicio de inteligencia catalán se hubiera apoderado de las mismas moviéndolas cuando las posibilidades electorales de los partidos nacionalistas son más flojas. La intención, según quienes sostienen esa argumentación, no es otra que favorecer la recuperación del independentismo por la vía de fabricar una supuesta conspiración contra el Ejecutivo catalán y sus satélites.