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El presidente catalán Carles Puigdemont, en su primer discurso institucional televisado con motivo de la Diada / JORDI BEDMAR

Puigdemont recula a las puertas de una Diada descafeinada

El presidente catalán apela al diálogo y omite cualquier referencia a vías unilaterales de independencia en su discurso institucional

6 min

Conciliador y pactista. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, asegura que en los próximos meses se deberán tomar decisiones “que garanticen que Cataluña pueda elegir en libertad su camino”. Sin embargo, “lo haremos desde del Gobierno, desde el Parlamento, dialogando, pactando y votando, siempre junto a la gente”. Ninguna referencia a referendos o declaraciones unilaterales de independencia en vísperas de una Diada descafeinada --se prevé menos asistencia a los actos secesionistas divididos este año en cinco puntos de la geografía catalana--.

Por necesidad o por tacticismo, algo está cambiando en la estrategia del Gobierno autonómico, pues horas antes, la consejera de Presidencia, Neus Munté, aseguraba sorpredentemente que en la hoja de ruta no está previsto un referéndum unilateral.

Tono diferente al de Mas

En su primer discurso institucional con motivo de la Diada, el dirigente independentista ha utilizado un tono diferente a otros mensajes incendiarios de su predecesor, Artur Mas. Pero sin olvidar un capítulo de agravios contra el Gobierno español al que acusa de haber “desconectado” de “sus compromisos y obligaciones con Cataluña” y mantenerse sin resolver “la asfixia financiera premeditada que hace décadas que soportamos”.

A pesar de que Puigdemont ha anunciado su intención de acudir a la manifestación independentista de la Diada, ha asegurado: “El Gobierno que yo presido gobierna para todos los catalanes, sin distinciones de ningún tipo, y velará por el mantenimiento del progreso, el bienestar, la cohesión y la convivencia”.

Un buen momento

La Diada, ha afirmado, “llega en un buen momento para el país, a pesar de las incertidumbres que pueda suscitar la situación actual. Unas incertidumbres que no las vive solo Cataluña, sino también el conjunto de Europa. La Unión Europea pasa por un momento delicado por la crisis de los refugiados y el ascenso de los populismos, lo que obligará a reafirmar sus principios fundacionales, basados ​​en la libertad, la democracia y los derechos humanos. Una Europa que también se debe replantear internamente su funcionamiento después del referéndum del Brexit. Una Europa que está cambiando y que demuestra flexibilidad y pragmatismo cuando le conviene, enterrando los discursos inmovilistas”.

En este sentido, cree que “la Europa del futuro pasa por fortalecer el papel de la Unión y rebajar los obstáculos que suponen los viejos estatismos del siglo pasado. Cataluña es y quiere seguir siendo parte de esta Europa”.

Más inversiones extranjeras

Puigdemont ha explicado que la comunidad catalana “es el territorio que más inversiones extranjeras recibe y el que más exporta, con una economía dinámica”, aunque “la crisis todavía está presente en muchos hogares catalanes, pero estamos saliendo adelante con el esfuerzo de todos. Todo esto lo hacemos sin la colaboración del Gobierno español, que continúa ignorando las necesidades de los catalanes y las catalanas”.

En ese capítulo de reproches, ha afirmado que “en los últimos meses se ha evidenciado como la desinversión crónica en infraestructuras no solo afecta a la economía, sino también el día a día de la gente, con un servicio de Cercanías inaceptable, que se añade al olvido crónico del Corredor Mediterráneo”.

“El Estado se está desconectando de sus compromisos y obligaciones con Cataluña –ha proseguido--, desatendiendo los servicios que por ley está obligado a prestar a los ciudadanos, al margen de coyunturas políticas. Y todo ello, sin haber resuelto tampoco la asfixia financiera premeditada que hace décadas que soportamos”.

"Parálisis institucional"

Ha criticado la “parálisis institucional y política en España, donde los partidos son incapaces de ponerse de acuerdo para gobernar”. En su principal referencia a la situación española, el jefe del Ejecutivo catalán se ha mostrado aleccionador: “Sin política se hace difícil dialogar, sobre todo con quien no quiere y solo utiliza la justicia para intentar resolver un problema que es político. Calla quien debería hablar y habla quien debería callar".

“Los catalanes no nos hemos negado al diálogo y se ha demostrado a lo largo de la historia que somos capaces de pactar desde las opciones ideológicas más diversas para sacar adelante el país. En los momentos decisivos, desde la transición hasta ahora, hemos sabido crear un clima de confianza para culminar los objetivos que tenemos planteados”, ha sentenciado en el mensaje institucional.

En un último intento de congregar a más participantes en los actos de la festividad catalana, Puigdemont ha aprovechado la intervención televisiva para afirmar que la Diada “es importante no solo para reafirmar esta voluntad de ser como pueblo sino para encarar un curso político en el que habrá que tomar decisiones que garanticen que Cataluña pueda elegir en libertad su camino. Y esto lo haremos desde del Gobierno, desde el Parlamento, dialogando, pactando y votando, siempre junto a la gente”.