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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí, Lluís Corominas

Puigdemont rechaza contestar a Rajoy y exige mediación

El presidente de la Generalitat también pide frenar las investigaciones judiciales contra el 'major' de los Mossos y los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural

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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, redobla su apuesta por la mediación internacional. Este lunes, el día en que se ve obligado a ofrecer una respuesta “clara y sencilla” al requerimiento formulado por el Gobierno de Mariano Rajoy sobre si declaró la independencia unilateral de Cataluña, el máximo mandatario catalán piensa eludir la respuesta.

Según fuentes cercanas a Junts pel Sí, el objetivo de esta no respuesta es evitar, por un lado, la aplicación del artículo 155 que suspendería la autonomía en caso de contestar a la carta de Rajoy y, por otro lado, una nueva tentativa del Gobierno de la Generalitat de elevar el conflicto a instancias supranacionales para forzar la mediación. 

Dos meses de plazo

Esta eventual mediación, de acuerdo con una información publicada por El Confidencial, tendría un plazo de dos meses y exigiría una interlocución de igual a igual entre ambas administraciones.

Además de la negociación mediante un tercero, otra de las peticiones de Puigdemont que recoge el medio digital es la solicitud de frenar en seco las investigaciones judiciales contra el major de los Mossos, Josep Lluís Trapero, y los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, que este lunes deben declarar de nuevo en la Audiencia Nacional por un posible delito de sedición.

Movilización ciudadana

Por otra parte, desde el Parlamento catalán se afirma que la "estrategia" diseñada por el sector independentista contempla también un "plan de movilización ciudadana" que ayude a alimentar la imagen internacional de un Gobierno central que solo usa la mano dura a través de la fuerza policial y la aplicación del artículo 155 de la Constitución. 

Todo apunta a que el máximo mandatario catalán seguirá jugando a la ambigüedad poniendo la pelota, de nuevo, en el tejado del Ejecutivo que lidera Rajoy.