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Toni Comín, Clara Ponsatí y Carles Puigdemont, en el mitin independentista de Perpiñán del pasado 29 de febrero / EFE

Puigdemont piensa en una manifestación masiva el 11-S en plena pandemia

El expresidente de la Generalitat fugado pasa de pedir el "confinamiento total" a hablar de la "coreografía" de las movilizaciones de la próxima 'Diada'

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La pandemia de coronavirus que asola el planeta no es obstáculo para que Carles Puigdemont aparque o deje de pensar en otras cuestiones que suelen centrar su interés, como por ejemplo las movilizaciones nacionalistas. El expresidente fugado de la Generalitat ha pasado de ser uno de los más acérrimos defensores del "confinamiento total" propugnado por el Govern independentista catalán a plantear cómo debe ser la Diada del próximo 11 de septiembre, sin saberse siquiera cómo evolucionará la epidemia ni en qué punto estará la misma dentro de cuatro meses y medio.

"Si se tiene que organizar una manifestación, la distancia social se tendrá que prever. Los 11S si se han caracterizado por alguna cosa es por las coreografías que se han hecho. Hacerlo con las normas del confinamiento puede dar la vuelta al mundo", ha indicado el prófugo en una entrevista al programa radiofónico Versió RAC1.

"Coreografía"

Puigdemont ha hablado de "la coreografía de una manifestación masiva" que respete esas condiciones de distanciamiento, algo que cree que "estaría dentro de la lógica de las manifestaciones de cada año" con motivo de la Diada.

El exmandatario postconvergente ha puesto como ejemplo para la ocasión el caso de Israel, donde se permitió una manifestación contra su gobierno en la que, según su versión, se respetaron las distancias de seguridad.

Con su mujer e hijas en Waterloo

El líder huido de JxCat ha aprovechado la ocasión para criticar, de nuevo, al Gobierno español por su gestión de la crisis del coronavirus, apuntando que su imagen en la prensa internacional no es buena.

Puigdemont celebra este jueves la tradicional festividad de Sant Jordi acompañado por su mujer, Marcela Topor, y sus dos hijas en su mansión de la localidad belga de Waterloo.