Puigdemont prefiere 'matar' a ERC antes que frenar a Rajoy

Los nuevos convergentes ven en unas nuevas elecciones catalanas una oportunidad para desgastar más a los republicanos, que prevén las deserciones de Mundó, Forcadell, Bassa y Comín

El secuestro de Cataluña
30.01.2018 00:00 h.
4 min

Eliminar a ERC.

Es el viejo sueño de Convergència, reconvertida hoy en Junts per Catalunya (PDeCAT e independientes). Una lista que parece estar dispuesta a que haya nuevas elecciones catalanas antes que sacrificar a Carles Puigdemont. Al menos esa es la postura mantenida en vísperas de la sesión de investidura prevista para esta tarde.

“JxCat ve una oportunidad de oro la convocatoria de nuevas elecciones para desgastar todavía más a ERC”, aseguran a Crónica Global fuentes de la formación republicana. De ahí, añaden, la fuerte presión ejercida sobre el presidente del Parlament, Roger Torrent, a quien Puigdemont pidió el amparo como diputado. Léase, desobedecer las instrucciones del Tribunal Constitucional, que ha prohibido el voto delegado y obliga al expresidente catalán a pedir permiso al Tribunal Supremo para acudir a la investidura.

Puigdemont no aclara si regresará de Bruselas –amaga con un supuesto retorno con bromas en Instagram— o si pedirá el voto delegado. Pero lo que tiene claro es que no piensa pedir permiso al juez Pablo Llarena, que instruye la querella en la que aparece como supuesto autor de los delitos de rebelión, malversación y sedición. De esta forma, el dirigente convergente aumenta la presión sobre el republicano Torrent, que debe decidir entre acatar los designios de Puigdemont o hacer cumplir la ley.

"Sacarse de encima a posibles rivales"

En cualquier caso, con su órdago, Puigdemont antepone el deseo de fagocitar ERC a conservar el poder que las urnas del 21D dieron a JxCat.

“Cuentan con sacarse de encima a rivales de ERC que no repetirían en unos nuevos comicios”, añaden las citadas fuentes. Se refiere a la espantada de Carles Mundó y a la posibilidad de que Carme Forcadell y Dolors Bassa renuncien a formar parte de una nueva candidatura. La losa judicial ha desgastado personal y políticamente a estos tres republicanos. Hay que añadir un nuevo ejercicio de transfuguismo del exconsejero de Salud Toni Comín –del PSC pasó a ERC--, cada vez más distanciado de Oriol Junqueras y que, según sus allegados, se ha convertido en un verdadero hooligan de Puigdemont.

Más escaños, más dinero

Es el propio Torrent quien, en los últimos días, ha advertido sobre la necesidad de “gobernar desde el minuto uno” y dar carpetazo al artículo 155 impuesto por el Gobierno de Mariano Rajoy. Pero el entorno del candidato de JxCat insiste en que Puigdemont apueste todo a una sola carta, a la de una investidura sin candidato alternativo. Es decir, nuevas elecciones que, previsiblemente –así lo reconocen los republicanos— ampliarían la ventaja de los convergentes sobre ERC. Es decir, más escaños, más subvenciones públicas y menos deudas a pagar por parte de PDeCAT, en una situación límite debido a la asfixia financiera derivada de su responsabilidad pecuniaria por el caso Palau.

Unas elecciones que, al igual que la nueva Convergència, también prefieren PP y CUP.

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