El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (i) y el presidente, Carles Puigdemont / EFE

El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras (i) y el presidente, Carles Puigdemont / EFE

Política

Puigdemont y Junqueras pactan la renuncia a la independencia unilateral en sus programas

La CUP rechaza el acuerdo de mínimos entre Junts per Catalunya y ERC

22 noviembre, 2017 13:41

Son nueve puntos programáticos lo suficientemente ambiguos para irritar a la CUP.

ERC y Junts per Catalunya han llegado a un acuerdo sobre los puntos comunes que se deberían incluir en sus respectivos programas electorales. Una iniciativa que viene a compensar la imagen de desunión de las formaciones independentistas, que han rechazado formar una candidatura conjunta.

Sin embargo, el miedo a la ilegalización de los programas –el PP apuntó esta posibilidad— y la inclusión de candidatos que están encarcelados o huidos en Bruselas, ha obligado a omitir referencias expresas a la independencia unilateral.

Negociación

Así, las candidaturas de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras proponen "alcanzar una negociación bilateral con el Estado y con la UE para que se haga posible el acceso de Cataluña a la plena independencia y la efectiva y pacífica articulación democrática hacia la república catalana".

Otro punto propone impulsar "un gran acuerdo de país, que con voluntad democrática y vocación constituyente, ensanche por medios de instrumentos de toma de decisión y debates participativos la amplia mayoría ciudadana partidaria de que Cataluña pueda ejercer libremente la autodeterminación".

Libertad de "presos políticos"

Rechazan, asimismo, la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la libertad de los "presos políticos", la retirada de los efectivos policiales y de las causas judiciales derivadas de la hoja de ruta independentista, incluidas las abiertas contra los responsables del proceso participativo del 9 de noviembre de 2014.

Piden defender las instituciones catalanas ante la "agresión que supone la suspensión del autogobierno" y reclaman al Gobierno un compromiso ante la comunidad internacional que concrete que respetarán los resultados de las elecciones del 21 de diciembre.

"Campaña contra la economía catalana"

Exigen también que el Gobierno "asuma democráticamente los resultados y que no vuelva a actuar ilegítimamente y abusando de su posición de fuerza" contra las decisiones que adopte la Generalitat resultante de los comicios, por lo que piden retirar los recursos de inconstitucionalidad sobre normas del Parlament y la Generalitat.

También piden a la UE velar por los derechos de los catalanes y proponen contrarrestar los efectos de "la campaña contra la economía catalana orquestada por el Gobierno, que ha construido de forma interesada una atmósfera artificial de caos, violencia e inestabilidad para perjudicar a los trabajadores y a la competitividad de las empresas".

La CUP, "preocupada", rechaza el acuerdo

La respuesta de la CUP no se ha hecho esperar. La portavoz del Secretariado Nacional de la formación antisistema, Núria Gibert, ha advertido a ERC y a JuntsxCat de que no piensan renunciar a "la vía unilateral", una posición que tildan de línea roja. La CUP está de acuerdo en los aspectos del texto que refieren a la recuperación de derechos políticos y sociales catalanes, a rechazar el artículo 155 de la Constitución y a la liberación de presos, pero califican de "tibias y ambiguas" la referencias a la aplicación de la república catalana.

"La CUP no va a renunciar a la vía unilateral porque sería como renunciar a nuestros postulados. Si cuando te amenazan no haces nada, el mensaje que estás dando es que si te amenazan vas a dejar de moverte y casi de existir. No vamos a renunciar, no a lo que somos, sino tampoco a lo que pensamos", ha subrayado Gibert en declaraciones a los medios.

Según la CUP, el acuerdo de ERC y JuntsxCat es un "retroceso", una vuelta al "pasado", lo que les genera "cierta preocupación". Para Gibert, plantear por "enésima vez" una negociación bilateral "hace referencia a un escenario pasado que no plantea ningún avance" en la materialización de la República catalana, y supone "supeditar" la voluntad del pueblo de Cataluña a las "ganas que haya en el otro lado [el Estado]" de solucionar el conflicto.