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Carles Puigdemont, expresidente catalán prófugo, junto a su sucesor, Quim Torra (i) y el exconsejero Toni Comín / EFE

Puigdemont se pone chaleco antibalas y obliga a su seguridad a probar sus alimentos

El expresidente de la Generalitat teme por su vida y sale muy poco de su casa de Waterloo, según 'ABC'

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Carles Puigdemont ha extremado su seguridad desde que se fugó a Bélgica hace ya más de un año. El expresidente de la Generalitat se habría vuelto mucho más desconfiado y receloso durante su estancia en Waterloo, hasta el punto de tomar sorprendentes decisiones para proteger su vida.

Según publica Salvador Sostres en ABC, "personas de confianza" de Puigdemont aseguran que el líder postconvergente sale muy poco de su mansión y, cuando lo hace, utiliza un chaleco antibalas. Hecho que explicaría que en sus últimas apariciones se le haya visto algo más gordo.

Temor de envenenamiento

Dicho medio sostiene que entre los temores de Puigdemont figura el de ser envenenado. Y explica una anécdota ocurrida el último domingo de 2018, durante una de sus salidas al jardín de la casa de Waterloo para saludar a quienes acuden a visitarlo desde España.

Según ABC, ese día unos admiradores le obsequiaron con una caja de pastelitos de Rasquera, comprados en una pastelería de dicha localidad tarraconense. Puigdemont aceptó el regalo y abrió la caja, pero en lugar de comerse los dulces, los ofreció a los agentes que se encargan de su seguridad para asegurarse de que no contenían algún tipo de veneno. "Al ser tan dulces", le habría dicho dicho a uno de sus colaboradores, "es más fácil que el veneno no se note".

Crisis y desconfianzas

Según Sostres, las crisis y desconfianzas del expresidente de la Generalitat han propiciado que sus más estrechos colaboradores le hayan puesto el apodo de "Maniac Mansion" a su residencia belga. "No está gordo, está loco", habría dicho uno de los habituales de Waterloo al aludir a su chaleco antibalas.

Las excentricidades de Puigdemont y del actual presidente del gobierno catalán, Quim Torra, sería una de las razones de que una de sus colaboradoras más cercanas, Elsa Artadi, desee abandonar el gobierno catalán para intentar ser alcaldesa de Barcelona, presentándose como número dos de la lista de Joaquim Forn en las municipales del próximo mes de mayo.