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Carles Puigdemont, durante una rueda de prensa / EFE

ERC y PDeCAT quemarán todos los candidatos de Puigdemont

Tras rechazar a Sànchez, los republicanos denuncian las “turbias amistades” de Turull, mientras que los neoconvergentes piden paso con Rull o Solsona

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Larga vida al embrollo independentista. ERC ha hecho oficial su rechazo a Jordi Sànchez como sucesor in pectore de Carles Puigdemont. Un rechazo que en los próximos días se hará extensivo a otros posibles candidatos a la presidencia de la Generalitat si, como ya ha advertido, el Tribunal Constitucional impide que el líder de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) gobierne Cataluña desde la cárcel.

En la lista sucesoria figura en un puesto destacado Jordi Turull, exconsejero de Presidencia y veterano dirigente que creció políticamente a la sombra de Jordi Pujol. El talante liberal y, sobre todo, las turbias amistades de Turull, no agradan a los republicanos, quienes recuerdan su amistad con Oriol Pujol, el hijo del expresidente que vio truncada su carrera política por sus problemas con la justicia, así como su implicación en el caso Palau.

El enfrentamiento va para largo

En paralelo, PDeCAT pide paso tras la retirada de Puigdemont. Comparten con los republicanos la idea de que, descartado quien se presentaba como “presidente legítimo”, no es obligado que el futuro candidato salga del núcleo duro de Junts per Catalunya. La nueva CDC, relegada a un segundo plano tanto en la candidatura del 21D como en las negociaciones para formar gobierno, se siente ahora liberada para proponer sus propios presidenciables. Y ERC poner en valor a su líder, Oriol Junqueras. Encarcelado igual que Sànchez.

Dicho de otra manera, el enfrentamiento entre las distintas formaciones independentistas va a continuar en las próximas semanas, tanto en lo que respecta al candidato como a gestión del gobierno. ERC y PDeCAT presionan para que se constituya un ejecutivo efectivo. Y la idea de un presidente encarcelado y de un gobierno en la sombra en Bruselas es todo lo contrario a esa exigencia.

Otro imputado

Si no hay nuevas sorpresas –que las hay a diario en esta tortuosa hoja de ruta secesionista—, el presidente del Parlament, Roger Torrent, convocará una nueva ronda de consultas con los grupos para pedirles la propuesta de candidato a la presidencia de la Generalitat. Tal como anunció el jueves Puigdemont en su vídeo de renuncia, su sucesor será Jordi Sànchez. Si los republicanos mantienen su oposición, difícilmente tendrá mayoría. En la reserva se mantiene, por este orden, a Jordi Turull y Elsa Artadi. La actual portavoz parlamentaria de JxCat, que mantiene estos días un mutismo elocuente, no agrada ni a ERC ni a PDeCAT, pues ni es del partido convergente ni tiene experiencia política.

Turull también está imputado en la causa el procés que investiga el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, de ahí que tampoco se le presuma mucho futuro. El exconsejero ha hecho la transición del pujolismo a la nueva Convergència con suma habilidad. Truncadas sus expectativas como coordinador de PDeCAT –el cargo fue asumido por Marta Pascal tras un traumático congreso de refundación de CDC--, Turull se arrimó al núcleo duro de Puigdemont. Pero ERC no olvida que aparece en la sentencia del caso Palau, sobre la financiación irregular de Convergència. Turull fue miembro de la mesa de contratación de la construcción de un pabellón deportivo en Sant Cugat del Vallès, adjudicada a Ferrovial en 2002. Según el fallo, esta empresa entregaba fondos a Convergència a cambio de que “ésta le garantizase la adjudicación de un determinado volumen económico de obra pública de forma anual". Turull no fue juzgado y mucho menos condenado.

Asimismo, Turull apoyó a Oriol Pujol durante la investigación del caso de las ITV, a pesar de que, posteriormente, el ex secretario general de CDC –está pendiente de juicio-- confesó haber delinquido.

Pescar en río revuelto

PDeCAT, por su parte, quiere pescar en este río revuelto y no renuncia a proponer sus propios candidatos. El exconsejero de Territorio Josep Rull, que también estuvo en prisión preventiva –lo hizo en la misma celda que Turull, con quien nunca ha congeniado—, es uno de los aspirantes, así como Marc Solsona, alcalde de Mollerussa (Lleida). Solsona es un valor en alza en PDeCAT y, aunque es un perfecto desconocido para la opinión pública, representa ese poder municipal que todavía controla la nueva Convergència y que logró situarse en la lista de JxCat en las elecciones del 21D.

Como era de esperar, que ERC haya desestimado a Sànchez ha indignado a los estrechos colaboradores de Puigdemont, que ya apuntan a la "traición" de los republicanos. Las redes también se hacen eco de antiguos dirigentes independentistas que valoran de la peor forma el enfrentamiento entre JxCat y ERC. El propio Puigdemont descarta a Oriol Junqueras como candidato, propuesto por ERC, porque, según recuerda, no formaron coalición en las últimas elecciones. "Esto no es Junts pel Sí", dijo.

Por su parte, la CUP celebra hoy su consejo político para consensuar su posición respecto a los nuevos candidatos que baraja JxCat, así como el proyecto de gobierno paralelo en Bruselas que será presentado este domingo o el lunes. Los antisistema también han expresado su desacuerdo con Sànchez, así como con la ausencia de contenidos sociales en las negociaciones para formar gobierno. Los cupaires denuncian que todavía no se han perfilado las políticas en materia fiscal, sanitaria, educativa o de seguridad del futuro ejecutivo.

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