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La liturgia del diálogo

Puig, Ponsatí, Serret y Comín renuncian y dejan solo a Puigdemont

Cuatro de los cinco 'exconsellers' huidos de la justicia española en Bruselas dejan el acta de diputado en el Parlament o lo harán en las próximas horas

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Él contra todos. Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat destituido por la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, se queda solo tras la renuncia al acta de diputado de los exconsellers Lluís Puig Gordi y Clara Ponsatí (JxCAT) y Meritxell Serret y Toni Comín (ERC).

La entrega del acta de parlamentario de los tres primeros la ha revelado Puig Gordi en un mensaje publicado en su cuenta oficial de Twitter hoy domingo, 29 de enero. El extitular de Cultura ha avanzado su adiós, el de Ponsatí y el de Serret, aunque después se ha disculpado por "hablar en nombre de otras formaciones" políticas: ella iba en la lista de ERC.

Cualquiera que sea su metedura de pata, este medio ha podido confirmar la renuncia de Serret y, sobre todo, la de Toni Comín, el exconsejero de Salud y el miembro del quinteto huido en Bruselas más reticente a cesar como electo en la cámara autonómica descontado Puigdemont.

Relevos

Con la cuádruple despedida de los exconsejeros del Gobierno catalán, la lista de JxCAT, que sí ha confirmado las bajas, y la de ERC, que ha guardado silencio, correrán para dejar paso a los siguientes miembros de las candidaturas.

En el caso del partido-plataforma de Carles Puigdemont, se convertirán en diputados en el Parlament la número 19 por Barcelona, Sawla El Garbhi, que sustituirá a Ponsatí, y Ferran Roquer, número ocho de la lista por Girona, que heredará el acta de Puig Gordi.

En el campo republicano, cuando finalmente se confirme que Toni Comín y Meritxell Serret tiran la toalla, entrarán automáticamente en el hemiciclo regional los candidatos Assumpció Laïlla (20 por Barcelona, ya que la lista de ERC ya corrió al renunciar Carles Mundó) y David Rodríguez (6 por Lleida y actual alcalde de Solsona). De esta forma, los grupos parlamentarios de JxC y ERC disponen de todos sus votos, excepto el de Puigdemont, quien para ejercerlo debe cumplir con la interlocutoria del Tribunal Constitucional.

Puigdemont solo y sin restitución

Además de las sustituciones a las que obliga la ley, el adiós de cuatro exconsellers anunciado de forma poco ortodoxa hoy por Puig Gordi tiene otra lectura: la política.

Carles Puigdemont queda como único exmiembro del Govern cesado por la intervención autonómica y huido de la justicia que no renuncia a su acta y, de hecho, intenta volver a ocupar un cargo público: el de presidente de la Generalitat.

El también exalcalde de Girona lo tendrá complicado, ya que el Tribunal Constitucional dictaminó el sábado que no podrá presentarse a la sesión de investidura a distancia, ni delegando su voto ni de ninguna otra forma que no sea físicamente y con permiso del juez.

Asimismo, la soledad de Puigdemont tiene otra arista: la discursiva. JxCAT defendió durante la campaña que "restituiría" al Ejecutivo destituido en virtud del artículo 155 de la Constitución. Con las cuatro renuncias de hoy, el relato de los secesionistas se desmorona un poco más.