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Recibo en que el funcionario afirma haber cobrado por la ejecución / CG

El verdugo de Puig Antich cobró 8.000 pesetas por la ejecución

Capitanía pagó 3.000 pesetas adicionales en dietas a un funcionario de la Audiencia Territorial de Madrid que viajó expresamente a Barcelona para justiciar al joven anarquista

Carlos Quílez
2 min

La muerte de Salvador Puig Antich costó 11 mil pesetas.

Recibo por los honorarios cobrados por el verdugo de Salvador Puig Antich.Antonio López Guerra, funcionario “en servicio ejecutor judicial” de la Audiencia Territorial de Madrid cobró “11.000 pesetas que corresponden, 8.000 al cumplimiento de la ejecución de Salvador Puig Antich, efectuada el día 2 de Marzo de 1974 y 3.000 en concepto de seis días de dietas a razón de 500 pesetas día para “el traslado del ejecutor de Badajoz a Barcelona y regreso”. 

Tal y como consta en los archivos reservados de la causa a los que ha tenido acceso Crónica Global, “la caja de Capitanía General del ejercito en Cataluña le pagó estos honorarios pocos minutos después de la ejecución”.

El secretario de la “causa ordinaria número 106-4-73 seguida contra el paisano Salvador Puig Antich por delito de actividades subversivas y de terrorismo de la que es juez instructor el teniente coronel de Artillería, Nemesio Álvarez Álvarez”, certificó el pago del salario al verdugo en un documento a acreditativo datado un día después de la ejecución y en el que se hace constar que “una vez cumplido su trabajo, el verdugo regresó a Badajoz para ponerse a disposición, nuevamente, de la Audiencia de Madrid.

Informe policial sobre el dispositivo de vigilancia con motivo de la celebración del Consejo de Guerra.La ejecución de Salvador Puig Antich se llevó a cabo a las 9:40 del día 2 de marzo de 1974. Ese día, como en los precedentes mientras se llevó a cabo el consejo de guerra, agentes de la brigada político social de la Jefatura Superior de Policía desplegaron un amplio dispositivo en los aledaños del palacio de capitanía, donde se celebraba la vista.

Siguiendo las órdenes del jefe de la brigada se procedió a identificar, y en su caso a interrogar a todas aquellas personas que por uno u otro motivo, resultaron sospechosas para la Policía Armada.