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Vilalta, Rufián y Jové, de ERC, junto a la delegación del PSOE, con Ábalos, Lastra e Illa. Imagen del artículo 'Que nos cojan confesados' / EFE

PSOE y ERC mantienen el escollo sobre la “mesa política”

Las dos delegaciones avanzan sobre un acuerdo global que incorpore los presupuestos, pero con las dudas sobre quién debe integrar una comisión sobre “el futuro de Cataluña”

6 min

¿Puede convertirse en una oportunidad perdida? Las delegaciones del PSOE, que integra al PSC, y ERC, defienden que se debe alcanzar un acuerdo sobre la investidura de Pedro Sánchez. Quieren. Los republicanos lo han decidido. Pero eso no implica que esté hecho, ni que pueda prosperar en breve. Los socialistas han llegado muy lejos en esa negociación y retroceder ahora, con la posición firme de PP, y pese a la flexibilidad de los últimos días de Ciudadanos, podría empeorar las posibilidades de Sánchez.

El problema es que los dos partidos no saben cómo ponerle nombre a una “mesa política” ni quién la debería integrar. Esa es la cuestión ahora más difícil. En las últimas 24 horas, los seis miembros de esa comisión se han visto por espacio de seis horas. Primero con una reunión preparatoria, en el Consorcio de la Zona Franca, el lunes, y este martes en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB). ¿Avances? Sí, la inclusión de un programa social, para recuperar “derechos civiles y laborales”, que se incorporarían en el presupuesto del Estado. En eso no hay disputas.

El atrevido paso de Sánchez

El escollo es que Esquerra mantiene una tesis que, aunque el PSOE la pueda aceptar, es muy complicado que la defienda en público. En el comunicado de este martes se señala que se buscará una comisión política “para el futuro de Cataluña”. Puede ser inocuo, pero también una excusa perfecta para que el centroderecha político arrincone a Sánchez, complicando todo el inicio de la legislatura.

Mesa negociadores consorcio
La mesa en el Consorcio de la Zona Franca donde se reunieron de forma secreta las dos delegaciones del PSOE y de ERC /CG

El PSOE no sabe cómo traducir las palabras en hechos concretos. Y Esquerra reclama que haya algo tangible. En el comunicado conjunto se señala “el compromiso por el respeto y el reconocimiento mutuo”. Eso se consigue con una mesa política entre los dos Gobiernos, pero falta algo más. La propuesta de los socialistas es que ya hay una comisión bilateral Estado-Generalitat, y que ese debe ser el marco de encuentro. Y Esquerra sugiere una idea algo más arriesgada: una comisión que analizara a medio plazo qué se puede hacer en Cataluña, desde un referéndum pactado hasta un proyecto de reforma del Estatut.

Lo que pretende Esquerra es que haya algún compromiso de que eso se puede lograr en los próximos meses. Y, por ahora, eso no existe.

La fecha del 19 de diciembre

Fuentes de Esquerra admiten que las cosas “han ido cambiando”, y que el PSOE se muestra receptivo. ¿Pero en qué momento se puede llegar al acuerdo? Los republicanos se resisten a una investidura rápida. Y Pedro Sánchez se reunirá este miércoles con el Rey Felipe sin tener atada su investidura. La intención del PSOE de una investidura para el pleno del 17 y del 19 de diciembre es casi imposible. Esquerra sí podría alargar algo más esas negociaciones y facilitar el nuevo Gobierno socialista para finales de enero. ¿Pero eso le sirve a Sánchez?

Esquerra mide con mucha prudencia todos sus pasos. Y el acuerdo se ve posible y cercano, pero hay una fecha que lo puede desbaratar todo: el 19 de diciembre, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea decida sobre la inmunidad de Oriol Junqueras que, de rebote, a quien puede beneficiar es a Carles Puigdemont, que optaría a ser candidato a la Generalitat.

Costes o beneficios para ERC

Los socialistas aseguran una cuestión: “No habrá sesión de investidura sin todos los acuerdos cerrados”. Esa afirmación encierra una posibilidad, la de que Sánchez haga “un Rajoy”, una expresión de dirigentes del PP que reconocen que Sánchez está dispuesto a jugar duro y a esperar, si hace falta, sin someterse a la investidura. Y en ese lapso, ver quién está dispuesto a ir a unas nuevas elecciones. El líder del PP, Pablo Casado, asegura que sí, que quiere correr ese riesgo. Pero otra cosa será si se ve en la tesitura real de provocar nuevos comicios.

Los republicanos, por su parte, también han llegado muy lejos. Tres reuniones, cambios en el PSOE que toda la clase política destaca, un encuentro en Barcelona, con una reunión secreta que se deseaba mantener en el Consorcio de la Zona Franca hasta el final. Ahora, rechazar a los socialistas podría también tener costes para el propio electorado de Esquerra, que ha comenzado a interiorizar que la prioridad es gobernar, tener presupuestos y paliar los errores de los últimos años, aunque no se admita abiertamente en público.