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La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, en la bancada del Gobierno en el Congreso / EFE

El PSOE constata en el Congreso su unidad de acción con los independentistas

Los socialistas se reúnen de nuevo con Esquerra Republicana para buscar la investidura de Sánchez y avanzan con el reconocimiento de un "conflicto político"

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Unidad de acción, intercambio de votos y una estrategia clara: dejar al bloque de la derecha en un rincón. Eso es lo que constató este martes la composición de la Mesa del Congreso, con un acuerdo tácito entre el PSOE y los partidos independentistas, que supieron coordinarse para dejar una división nunca vista: seis representantes de la izquierda, del PSOE y de Unidas Podemos, frente a sólo tres de la derecha, representada por el PP y Vox, y con Ciudadanos fuera de juego. ¿Es lo que busca Pedro Sánchez para esta legislatura?

La delegación del PSOE se reunió de nuevo con los representantes de Esquerra Republicana, con el deseo de concretar ya una hoja de ruta. No hay prisa por parte de los republicanos, y la delegación socialista ya ha asumido que no habrá investidura antes de Navidad. Pero lo ocurrido en la elección de la Mesa del Congreso deja constancia de que los dos partidos han iniciado un camino que les será muy difícil retroceder. Y, tras la reunión, los dos constataron que existe un "conflicto político" y que es necesario hallar una solución "política".

La ayuda 'imprescindible' de los independentistas

Si Pedro Sánchez había mostrado en las últimas horas que no descarta volver sobre sus pasos –una vez más--, con la petición al PP y a Ciudadanos de que no descarten una abstención en el último momento, las votaciones en el máximo órgano de poder del Congreso dejan esa posibilidad como algo muy remoto, lo que se une a la reunión mantenida con ERC.

El bloque de izquierdas, entre el PSOE y Unidas Podemos, tendrá seis miembros, por tres del PP y Vox, sin que Ciudadanos acceda a ningún puesto en la Mesa de la Cámara. Y eso se acabó produciendo por el concurso imprescindible de los independentistas, que actuaron coordinados para impedir que Vox tuviera una secretaría, que acabó en manos de la formación de Pablo Iglesias.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet / EFE
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet / EFE

Un bloque heterogéneo con el PSOE

Ese resultado, sin embargo, también fue responsabilidad de los propios partidos de la derecha, que no supieron aunar esfuerzos. Si PP y Vox hubieran votado conjuntamente, Ciudadanos hubiera tenido representación: cinco miembros de izquierdas, frente a cuatro de derechas, evidenciando mejor la realidad del Congreso. Pero no fue así.

Existe un primer bloque, que parece cohesionado, aunque Sánchez dijera que no hubiera podido dormir por las noches con ministros de Unidas Podemos. Esa unión de izquierdas fue clave para la elección de Meritxell Batet como presidenta de la Cámara, con 166 votos a favor: los del PSOE, los de Unidas Podemos, Más País, PNV, Partido Regionalista de Cantabria y Coalición Canaria-Nueva Canarias. En esa votación los independentistas no votaron y se dedicaron a escribir consignas a favor de los "presos políticos", con lo que se convirtieron en votos nulos.

Segunda reunión negociadora PSOE y ERC / EUROPA PRESS

Reunión para hallar una solución "política"

Con la vicepresidencia tercera, todos evidenciaron esa unidad de acción. Los independentistas catalanes, Junts per Catalunya y Esquerra Republicana se volcaron en la votación a la candidata de Unidas Podemos, Gloria Elizo. Eso era determinante, para que, al mismo tiempo, el PSOE pudiera obtener la vicepresidencia primera, dejando en un segundo plano un posible acuerdo con el PP para impedir que Vox tuviera entrada. El plan cambió por completo. El PSOE alcanzaba esa vicepresidencia, con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y Unidas Podemos se quedaba con la tercera.

La misma operación se repitió con la votación de las secretarías. En esa ocasión, los partidos de la derecha “ayudaron” al no pactar un plan común. Y los votos cruzados de los partidos minoritarios y los independentistas lograron una secretaría añadida para Unidas Podemos, que provocó una bronca interna entre el PP, Vox y Ciudadanos, que se quedó en fuera de juego, sin ninguna representación en la Mesa del Congreso.

Ese es el camino que ha elegido el PSOE, que depende, sin embargo, del escollo de Esquerra Republicana. En la reunión posterior con los republicanos, el avance fue real. Adriana Lastra, Salvador Illa y José Luis Ábalos, por parte del PSOE, y Marta Vilalta, Gabriel Rufián y Josep Maria Jové, por parte de ERC, se emplazaron para un nuevo encuentro el 10 de diciembre.