Menú Buscar
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sale de su despacho en el Parlament en una imagen de archivo / EFE

Psicosis parlamentaria ante el "circo" que supondría el regreso de Puigdemont

La visita del abogado del 'expresident', que pide inmunidad, la presencia de Policía Nacional cerca del Parlament, y el protocolo que limita el acceso policial disparan los rumores de retorno sorpresa

5 min

Comienza la cuenta atrás para una sesión de investidura con la incógnita sobre la presencia de Carles Puigdemont. El candidato de Junts per Catalunya, que ayer retiró su petición de voto delegado y no aclara si piensa regresar de Bruselas. El proceso judicial que tiene pendiente ha disparado los rumores sobre un posible regreso de incógnito. “Huyó a escondidas cambiando de coche, podría hacer lo mismo para volver”, comentaba ayer el portavoz parlamentario del PP, Santi Rodríguez. Que el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, se comprometiera a evitar que Puigdemont “cruce la frontera en helicóptero, en barco o en un maletero” ha disparado una cierta psicosis respecto a un retorno sorpresa.

parc ciutadella parlament

Un vehículo de la Policía Nacional en el parque de la Ciutadella

Una psicosis que en los pasillos parlamentarios se disparó con la presencia del abogado del expresidente, Jaume Alonso-Cuevillas. A ello hay que añadir la reciente presencia de dos vehículos de la Policía Nacional dentro del parque de la Ciutadella, donde está situado el edificio de la Cámara catalana --este cuerpo policial tiene competencia para proteger edificios oficiales--, así como la invocación de inmunidad parlamentaria por parte del propio Cuevillas.

A vueltas con la inmunidad

El letrado no aclaró el motivo de su presencia en la Cámara catalana, pero aprovechó que estaba ante un grupo de periodistas para recordar que la inmunidad es una prerrogativa que tienen los diputados, reconocida en la Constitución y el Estatuto. Los parlamentarios, según indican esas normas, solo pueden ser detenidos en caso de delito flagrante. Así lo reitera el entorno de Puigdemont, obviando, como recordó la Fiscalía, que esa inmunidad no le exime de ingresar en prisión si así lo acuerda el juez del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, que le investiga por rebelión, sedición y malversación.

Dicho de otro modo, Puigdemont podría ser detenido en cuanto pise tierra catalana. De ahí que el Gobierno haya reforzado la vigilancia de las fronteras. Y que la oposición parlamentaria espere cualquier cosa del exalcalde de Girona. Incluida una aparición estelar el mismo día de la investidura para provocar una detención en sede parlamentaria. “Quiere convertir el Parlament en un circo”, comentaba ayer una diputada socialista.

No hay certezas al respecto, pero los grupos independentistas invocan el protocolo que el pasado mes de agosto aprobó la Mesa del Parlament y que limita la presencia policial en la Cámara.

El protocolo de acceso policial

Esta normativa, que contempla numerosas trabas en el acceso de los agentes, se aprobó en respuesta al registro efectuado semanas antes por la Guardia Civil en el marco de sus investigaciones por el caso 3%. Tras la intervención, la CUP y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) instaron a elaborar un protocolo de estas características. La operación dejó imágenes de los policías con la cara cubierta al entrar y al salir del Parlament para esquivar las cámaras.

Personal del Parlament acompaña a agentes de la Guardia Civil durante el registro del caso 3% / EFE

Personal del Parlament acompaña a agentes de la Guardia Civil durante el registro del caso 3% 

Quien hoy es probable que sepa algo más sobre las verdaderas intenciones de Puigdemont es el presidente del Parlament, Roger Torrent, que tiene previsto desplazarse a Bruselas para visitarle. Torrent (ERC) también ha intentado preparar el terreno para un posible regreso de Puigdemont, dado que, a través de una carta dirigida a Mariano Rajoy, le recuerda que “no constan circunstancias legales que puedan afectar su candidatura o su inelegibilidad. El derecho a la participación política y al sufragio pasivo de todo aquel ciudadano que no esté inhabilitado por sentencia judicial firme es un axioma democrático”.