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El periodista Guillem Martínez, autor del libro 'La gran ilusión', cree que hay más propaganda que política en el proceso independentista / CG

“El proceso independentista no existe”

Guillem Martínez, autor del libro 'La gran ilusión', cree que Artur Mas necesitaba un "discurso sexy, que cuando se acaricia, se excita”

10 min

Suena a provocación, pero está muy argumentada. Guillem Martínez (Cerdanyola, 1965) asegura que el proceso independentista no existe, pues más allá de una declaración de intenciones, los dirigentes políticos que lo defienden no han pasado --ni pasarán-- a la acción. Este periodista y guionista, que ha escrito para El País y ahora está inmerso en el proyecto CTXT, es autor del libro La gran ilusión (Debate), donde da un baño de realidad a los defensores del procés.

-Niega la mayor, es decir, la existencia del procés. ¿Lo mantiene ahora que se habla del referéndum?

-Por ahora, sí. A día de hoy, no hay ninguna posibilidad de que se celebre un referéndum. Legalmente, no hay ninguna, y tampoco hay ningún esfuerzo procesista para llevarlo a cabo.

-Puede que hasta ahora solo se haya producido una declaración de intenciones, pero hay mucha gente que se lo ha creído.

-No es la primera vez que ocurre esto en España. En los años noventa y principios del siglo XXI hubo una propaganda constitucionalista frente al terrorismo de ETA y ahí se coló lo que no está escrito. ¿Por qué pasan esas cosas? Por el vínculo salvaje y extraño entre política y medios que se produce en Europa.

-Lo dice en su libro: cada medio de comunicación publica la agenda de su respectivo Gobierno, pero no el contenido del procés.

-Hay quien dice "voy a hacer un proceso independentista", pero nadie lo visualiza, lo cual resulta inquietante.

El proceso secesionista existe como propaganda, no como política. Sí existe como paraguas para hacer unas políticas de austeridad llamativas o comparables a las españolas

-¿Qué dicen los líderes independentistas a los que ha entrevistado para este libro cuando oyen sus argumentos?

-Es que el proceso secesionista existe como propaganda, no como política. Sí existe como paraguas para hacer unas políticas de austeridad llamativas o comparables a las españolas, o a las que se han hecho en el sur de Europa, pero sin desgaste. En cuanto a los líderes políticos, los únicos que se lo creen son la CUP.

guillem martinez-¿Ni ERC ni CDC?

-Lo de ERC es un independentismo a largo plazo y sin agenda, con encuentros mágicos entre los gobiernos español y catalán. En el caso de Artur Mas, es una cuestión de supervivencia. Mas pertenece a un colectivo de líderes españoles muy mal formados, sin ninguna capacidad de lectura sobre la realidad, de la que también forma parte Mariano Rajoy. Ambos están muy mal formados. Son gente que no lee y cuyo único valor es la cultura interna y la propaganda de su partido.

-Pero la figura de Artur Mas sigue siendo respetada por muchos…

-Mas era un suplente que debía calentar banquillo a la espera de un heredero, que no vendrá porque su carrera se fue a la mierda por el caso ITV (se refiere a Oriol Pujol). Detrás tenía a David Madí, que es el gran factótum del giro independentista de CDC. Bueno, borra lo de independentismo y sustitúyelo por procesismo, porque el independentismo es evaluable, y el procesismo no. No sabemos qué entiende CDC por Estado o por soberanía.

-¿Cómo valora la alianza entre CDC y ERC?

-En España hay un gran marco que se llama democracia. Y en Cataluña ese marco se llama así, Cataluña. Quien domine esos dos marcos, domina todo. Para dominar el marco español hay que hacer un discurso no ultrademócrata, sino casi libertario. Y en Cataluña, ERC y CDC luchan juntos para que nadie se haga con ese marco.

-Jordi Pujol cree que Oriol Junqueras será el próximo presidente de la Generalitat.

-Es lo más factible, según las encuestas. Es más fácil que haya elecciones que un referéndum. Y sabemos que ERC y CDC no se presentarán juntos y que hay una gran incógnita sobre una nueva confluencia de izquierdas, de la que no sabemos nada.

-¿Cómo ha influido el movimiento del 15M en la causa independentista?

-La beligerancia del régimen contra el movimiento del 15M fue más importante en Cataluña que en resto de España. Aquí no se entendió que las acampadas surgieron en una situación descomunal de recortes en 2012. CDC tuvo en aquel momento un doble problema: una crisis del régimen y una revuelta democrática. La solución fue abanderar una protesta que había en la calle desde 2007 --cuando se produce la primera manifestación a favor del derecho a decidir-- y conducirla hacia un referéndum.

-Veremos qué ocurre el lunes. Artur Mas quiere que las masas le impidan llegar al juicio por el 9N.

-Yo creo que en un futuro cercano, la gente se avergonzará de todo. Cuando regresó el presidente Tarradellas, hubo miles y miles de personas que fueron con su banderita a recibirle. Hoy esas personas han desaparecido. De aquellas personas que rodearon el Parlamento catalán y agredieron a diputados, algo que no pasó en el Congreso, nadie fue condenado y ahora parece que nadie estuvo allá.

Se necesita una salida digna. Se puede convocar un referéndum para que te lo anulen sin que tenga un segundo de efectividad

-Pero quienes defienden la independencia ya no pueden dar marcha atrás, necesitan una salida digna.

-Tú lo has dicho, tiene que ser una salida digna, pero no efectiva. Y la dignidad tiene un componente propagandístico. Se puede convocar un referéndum para que te lo anulen sin que tenga ni un segundo de efectividad. El 9N, por lo que se sabe, fue una consulta pactada, no sé si con el Estado o con el Gobierno, porque estas dos cosas se confunden en España. No fue un pacto legal, solo un pacto entre caballeros que no es delito. No hay una cultura de desobediencia. Es muy difícil llevarla a cabo; hay que pasar muchas fronteras. Un ejemplo es la insumisión militar, que te podía costar años de cárcel.

-En su libro plantea la curiosa pregunta, ¿en Cataluña se quiere la independencia o manifestarse por la independencia?

-Es la pregunta de un senador norteamericano y está muy bien visto. Se quiere querer. La mentira siempre ha existido, pero, tras los años treinta, se vio que era muy fácil de neutralizar. La mentira del siglo XXI requiere una complicidad llamativa. No creo que la mayoría de personas que votaron a favor del Brexit creyeran que finalmente se aprobaría. O que los americanos creyeran que Trump construiría un muro en México.

-Entonces existe una gran irresponsabilidad social…

-O una gran inocencia. Entre votar recortes y votar una bandera, voto la bandera. Y la hago más grande. La sinceridad social es muy rara. El votante catalán se define como de izquierdas, pero luego está en contra de los impuestos. Hay que ponderar las autodefiniciones que hace la sociedad. Estoy a favor de que vengan refugiados, pero no en mi casa.

-En su libro comenta que ser independentista es sexy y que, por eso, Artur Mas abrazó ese discurso...

-Defender un marco que es Cataluña es sexy. Y si lo acaricias, se excita. Es lo que tiene. Es mucho más sexy que los recortes o la corrupción.

-¿Qué le parecen las detenciones por el 3% que se han llevado a cabo esta semana?

-Verosímil, es un fin de régimen. La única consecuencia efectiva del procés ha sido la ruptura de la elite catalana con la española. El Estado ha filtrado información fiscal de Cataluña, lo cual es aberrante. Lo peligroso, lo que da vida al procés, es que se haya recurrido a la vía penal.