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Pablo Iglesias (i), Íñigo Errejón (c) y Pablo Echenique (d), los tres principales cargos de Podemos.

Primeras grietas en Podemos tras el batacazo electoral

Echenique amenaza con “extirpar las malas hierbas” que propician la guerra interna mientras Errejón asegura, al contrario que Iglesias, que la unión con Izquierda Unida no ha funcionado

Redacción
5 min

La pérdida de más de un millón de votos en las elecciones del domingo ha hecho mella en Podemos. Casi 72 horas después de que quedara claro que el partido morado no había conseguido el ansiado sorpasso al PSOE, las diferentes familias que conviven en el seno de la organización se empiezan a movilizar y se acusan mutuamente de un resultado que se quedó lejos de las expectativas.

Íñigo Errejón, responsable político e impulsor de la estrategia electoral, se lanzó al ruedo al corregir la visión de Pablo Iglesias sobre la alianza con Izquierda Unida. El líder de la formación manifestó el martes que la confluencia con el partido de Alberto Garzón era “algo más que una alianza”. Incluso habló de un “bloque electoral histórico” que se podría repetir en el futuro, algo que, no entra en los planes de su número dos según las declaraciones que hizo un día después en TVE.

Errejón y Oltra critican la confluencia

“Ciertamente, parece que hemos perdido votos por eso [la alianza con IU]”, señaló Errejón. Matizó que no justificaba la pérdida de apoyos únicamente en el pacto electoral, pero sí que era “suficientemente constatable, con las cifras en la mano, que dos más dos han sumado menos”. Un punto de vista que compartió la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra. Antes que el responsable político del partido hiciera las declaraciones, apuntó que la alianza que había funcionado en la Comunidad Valenciana no había tenido el mismo efecto a nivel nacional.

Capacidad de ilusionar

“La tarea es pensar en adelante cómo se recupera la capacidad de ilusionar y seducir a ciudadanos que vienen de lugares muy diferentes y evitar quedar atrapados en etiquetas más estrechas”, sentenció.

Hasta ahí sus declaraciones. Errejón indicó que se trataban de apreciaciones personales y que espera a que concluya el estudio que el consejo de coordinación, la ejecutiva de Podemos, solicitó sobre los resultados del domingo para ir más allá. Con todo, la adenda final fue suficiente para aplacar los ánimos del sector afín a Iglesias.

Echenique amenaza

El secretario de organización, Pablo Echenique, usó el servicio de mensajería Telegram para lanzar una advertencia a los 80 miembros del Consejo Ciudadano del partido que se filtró rápidamente y dejaba claro qué papel jugará ante los críticos:

“Ya sabéis que yo soy mucho de amor y eso, pero no me resisto a añadir algo también necesario para este momento. Ante cualquier conflicto interno, desde la Secretaría de Organización se buscará en un primer momento la solución mediada, amorosa, consensuada y de sentido común. En caso de que la vía del amor y los cuidados se demuestre inútil, se actuará de manera contundente, decidida, concreta y grave contra quienes no comprendan (hablo en general, no de este órgano) que las guerras internas nos desangran, nos queman y nos hartan. Para que crezca el amor no sólo hay que regarlo sino también extirpar las malas hierbas de las violencias enquistadas. Sé que no hará falta, pero siempre es bueno tener un plan B cuando el amor no gana.”

La declaración de que se deben “extirpar las malas hierbas de las violencias enquistadas” también encendió los ánimos del sector Errejonista de Podemos.

Tensión sin precedentes

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón son uña y carne, amigos desde hace años y muy próximos en lo personal, aunque eso no siempre se traslada en el plano político. Sus desencuentros en el pasado ya generaron tensión en el partido y dudas sobre la continuidad de Podemos tal y como se ha conocido hasta la fecha.

La sangre nunca ha llegado al río, pero el descalabro electoral y asumir que el  llamado gobierno del cambio es inalcanzable con el resultado del domingo deja a la formación en mal lugar. Podemos debe hacer frente a su verdadera primera crisis interna.